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CUBA EN LA PRENSA MUNDIAL

 

En esta Sección se reproducen, para información de los lectores, artículos que tratan el tema cubano. La reproducción en esta Sección no significa que necesariamente compartimos los criterios del autor.

 

La Habana no está para celebraciones

 

La capital cumple su aniversario 495 y la prensa oficial empieza ya con su campaña de triunfalismo.

 

Jorge Olivera Castillo, La Habana, en Diario de Cuba

 

La capital cubana cumplirá el próximo domingo su aniversario 495. Como avanzadilla triunfalista, la prensa oficial se ha hecho eco de la terminación de 14 casas de abuelos, 76 consultorios de médicos de la familia, dos hogares maternos, dos clínicas estomatológicas, entre otras obras.

 

Las zonas oscuras de la cotidianidad vuelven a ser omitidas. La ciudad que se intenta configurar en el papel, los spots televisivos y las radioemisoras, todos bajo el escrutinio del Departamento Ideológico del Comité Central, nada tiene que ver con los derrumbes, las fachadas mugrientas, los ríos de aguas albañales y la basura del barrio amontonándose en las esquinas por falta de transporte.

 

La urbe que ensalzan es la misma que parece haber sufrido un bombardeo masivo. Por cada una de las edificaciones que se inaugurarán para conmemorar la efeméride hay cientos de ellas que han desaparecido a causa de la terrible mezcla de erosión, falta de recursos propios para el mantenimiento y deficiencias por parte de las autoridades relacionadas con la ejecución de los planes urbanísticos.

 

Los escombros se multiplican en la capital como los panes y los peces. Amanecer sepultado es algo normal dentro de la geografía citadina, sobre todo si se vive en uno de los edificios de la Habana Vieja, que desde su construcción en las primeras décadas del XX, solo han tenido la visita del polvo y las espesas humaredas que salen del tubo de escape de los automóviles norteamericanos  con más de 60 años de explotación.

 

Cada mes se contabilizan derrumbes en casi todos los municipios habaneros, excepto en Miramar donde se encuentran las embajadas y residencias del personal diplomático, así como las mansiones de los personajes de la nomenclatura.

 

Quienes sobreviven a la cochambre y la escasez permanente de alimentos y esperanzas de vivir un poco mejor han aprendido de memoria las reglas de la incivilidad. ¿Acaso podrían ser de otra manera?

 

El hombre nuevo del que habló en su momento el Che Guevara es hoy un paradigma de la marginalidad. Su hábitat más popular es la cuartería o el edificio a punto de desplomarse, el agua que bebe es la de un tanque herrumbroso, el desayuno una ilusión, el almuerzo puro milagro y la comida una necesidad a satisfacer, con habilidad y suerte, en el mercado negro.

 

La Habana se alista para cumplir otro aniversario en medio de la decadencia, pero esto último no es asunto que les importe a los principales organizadores del evento.

 

El quid de la cuestión está en guardar las apariencias. Renovar, en lo posible, el espectáculo que utilizan para camuflar el caos y la mediocridad.

 

Estoy seguro que unos cuantos capitalinos partirán al más allá antes del 16 de noviembre. Me refiero a los habitantes de los inmuebles que funcionan como una bomba de tiempo.

 

Morir cubierto de pedruscos y hierros torcidos es una amenaza para inquilinos y peatones desprevenidos.