Cubanálisis   El Think-Tank

CUBA EN LA PRENSA MUNDIAL

 

En esta Sección se reproducen, para información de los lectores, artículos que tratan el tema cubano. La reproducción en esta Sección no significa que necesariamente compartimos los criterios del autor.

 

La Federación de Mujeres Cubanas: una regresión

 

Dimas Castellanos, en El Blog de Dimas 

 

En el discurso de clausura del IX Congreso de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC), el pasado mes de marzo, el Segundo Secretario del Partido Comunista de Cuba, José Ramón Machado Ventura, dijo: Si genial, oportuna y verdaderamente reivindicadora fue la idea de Fidel, líder histórico de nuestra revolución, al crear el 23 de agosto de 1960 la FMC, también lo fue su acertada decisión de poner al frente de la naciente organización femenina a la compañera Vilma Espín Guillois.

 

Para demostrar que esa subordinación no ha variado, expresó: Cuando clausuramos el VIII Congreso en marzo de 2009, expusimos la necesidad de promover cambios en el contenido, los métodos de trabajo y las prácticas de la organización, con el objetivo de impulsar en todo lo posible el trabajo de la FMC. Y agregó: La celebración del VI Congreso del Partido y la Primera Conferencia Nacional en abril de 2011 y enero de 2012 respectivamente, ratificaron que estábamos obligados por las circunstancias a repensar todo lo que en materia de trabajo político e ideológico veníamos haciendo hasta ese momento. Estas realidades nos dicen y cada vez con más fuerza, que la dirección principal debe encaminarse a una labor superior, para educar y concientizar directamente a la gran masa de mujeres.

 

Más adelante, al referirse al decrecimiento poblacional, planteó: lo cierto es que los nacimientos son pocos, por mantenerse desde apelamos a la comprensión de la FMC, en su capacidad para explicar este complejo tema a las mujeres, obviamente imprescindible para elevarlos los indicadores de natalidad.

 

Los párrafos citados no dejan lugar a dudas. La FMC no surgió a iniciativa de las mujeres y las tareas desde su creación hasta hoy les asignadas por el Partido Comunista, como puede verse con el llamamiento a elevar los indicadores de natalidad, una misión imposible de cumplir, pues la causa de la disminución de los nacimientos está en el empeoramiento de las condiciones de vida que han obligado a las cubanas a aplazar sus proyectos reproductivos ante la falta de perspectivas.

 

Desde el punto de vista natural las féminas han demostrado capacidades en todos ámbitos sociales. Salvo las diferencias propias de género, el hombre no posee ningún atributo de origen divino o natural que justifique la superioridad del hombre sobre la mujer. Sin embargo, desde la antigua Roma la mujer careció de control sobre su persona y sus pertenencias, durante la edad media estuvieron excluidos del derecho a la herencia, mientras en la actualidad persiste la tendencia a reproducir esas desigualdades.

 

La historia demuestra que en la lucha por la igualdad, resulta determinante la iniciativa y decisión de las propias mujeres para definir sus objetivos y prioridades. Precisamente de esa necesidad surgió el movimiento feminista en la Europa de fines del siglo XVIII, el cual tocó tierra cubana al siglo siguiente, cuando algunas mujeres comenzaron a apartarse del comportamiento prescrito por la tradición machista-patriarcal, refrendada en el Código Civil Español.

 

En ese siglo XIX, Mercedes Santa Cruz y Montalvo (Condesa de Merlín) reflejó en su obra literaria los sentimientos femeninos, su raíz nacional y las perspectivas de la mujer. Gertrudis Gómez de Avellaneda, la mayor escritora cubana de ese siglo, editó el Álbum cubano de lo bueno y de lo bello, en el que alentaba a las mujeres a cuestionarse el dominio masculino. Ana Betancourt de Mora defendió en la Asamblea Constituyente de Guáimaro la emancipación femenina. María Luisa Dolz desafió los valores tradicionales que se enseñaban a las mujeres y asoció la reforma educativa al nacionalismo y al feminismo. Edelmira Guerra de Dauva, ayudó a formular el manifiesto revolucionario del 19 de marzo de 1897, cuyo artículo 4 rezaba: Queremos que las mujeres puedan ejercer sus derechos naturales a través del voto a la mujer soltera o viuda mayor de veinticinco años, divorciada por causa justa. No debemos olvidar que el Guerra de Independencia una mujer obtuvo el grado de general (Magdalena Peña Redonda y Doley), tres el de coronel y más de veinte el de capitán1. Sin embargo, ninguna fémina bajó de la Sierra Maestra con el grado de Comandante.

 

En la República las feministas multiplicaron las acciones y asociaciones, celebraron congresos, hicieron peticiones a los políticos, establecieron coaliciones con diversos grupos activistas en poder de los hombres, se manifestaron en las calles, se dirigieron al público a través de la prensa radial y escrita, fundaron clínicas de obstetricia y escuelas nocturnas para mujeres, desarrollaron programas de salud y establecieron contactos con grupos feministas en el extranjero.

 

Resultado de esas luchas en 1918 se aprobó la Ley del divorcio; en 1919 las cubanas ya habían alcanzado el mismo nivel de alfabetización que los hombres; en los años 20 proporcionalmente se graduaban tantas mujeres en Cuba como en las universidades norteamericanas; en 1934 lograron que el Gobierno encabezado por Ramón Grau San Martín decretara el derecho de la mujer al voto; en 1939, previo a la Asamblea Constituyente convocaron al Tercer Congreso Nacional de Mujeres, y en una de las resoluciones aprobadas, exigieron una garantía constitucional para la igualdad de derechos de la mujer. Finalmente, en la Asamblea Constituyente de 1939, en la que participaron dos feministas: Alicia Hernández de la Barca y Esperanza Sánchez Mastrapa, se aprobó el artículo 97 de la Constitución de 1940, el cual estableció para todos los ciudadanos cubanos, como derecho, deber y función, el sufragio universal, igualitario y secreto.

 

Desde entonces la mujer cubana pudo votar en las elecciones de 1940, 1944, 1948, 1952, incluso en las cuestionadas elecciones de 1954 y 1958. Sin embargo, la actual Secretaria General de la FMC, en el programa televisivo Mesa Redonda del 18 de octubre de 2011, expresó que gracias a la revolución de 1959 la mujer cubana pudo hacer uso del derecho al voto.

 

Por lo anterior, el origen y las funciones de la FMC constituyen una regresión histórica, la cual, para ser corregida, se requiere la institucionalización de las libertades y derechos cívicos y políticos, pero sobre todo, la iniciativa de las propias mujeres para su verdadera emancipación.

 

Publicado el 28 de abril de 2014 en Curazao 24, año 2, No. 6, revista socio-cultural de la red de bibliotecas cívicas Reinaldo Bragado Bretaña