Cubanálisis El Think-Tank

REPRODUCCIÓN DE UN ARTÍCULO SOBRE CUBA

En esta Sección se reproducen, para información de los lectores, artículos que tratan el tema cubano. La reproducción en esta Sección no significa que necesariamente compartimos los criterios del autor.

 

La familia y el dólar llegan del norte

 

Los reencuentros entre residentes en Miami con sus familiares en Cuba son cada vez más frecuentes

 

XABIER LAPITZ, Xoom.com

 

Les separan apenas 90 millas, poco más de 140 kilómetros de un mar azul turquesa, y es una de las fronteras marítimas más peculiares del mundo. Las relaciones entre Cuba y Estados Unidos han estado salpicadas de invasiones militares llegadas desde el norte, de emigraciones masivas desde el sur, de avionetas de propaganda y de cocaína, de cazas que les persiguen y abaten, de tragedias que solo el mar conoce. Los reencuentros entre cubanos residentes en Miami con sus familiares en la isla son cada vez más frecuentes. Comenzaron tímidamente con la llegada de Bill Clinton a la Casa Blanca, se resintieron con las nuevas restricciones de la administración Bush y parece que han cobrado un impulso decidido cuando Obama ha levantado algunas de las restricciones.

 

"Cada quince años tenemos una crisis migratoria, es la historia", explica el profesor de Sociología en la Universidad de la Habana Antonio Aja Díaz. Si sus cálculos no están equivocados, él mismo admite que "asistiremos en breve a otro flujo intensivo", aunque no tiene por qué moverse en parámetros de ocasiones anteriores, presididas por la tensión política. El último fue a raíz de la crisis de los balseros en 1994, con una salida permitida y aceptada por ambos países de casi 40.000 cubanos a Florida. Casi nadie cree que algo así vuelva a ocurrir, sobre todo porque la concesión de facilidades para la ida y el retorno evita movimientos bruscos.

 

"Con un pan bajo el brazo"

 

En la actualidad, las cifras oficiales hablan de 1.250.000 nacionales cubanos residentes en Estados Unidos. El cálculo es sencillo: casi todas las familias cubanas tienen un familiar directo en lo que llaman "la yuma". Hasta la caída del bloque soviético, el discurso oficial era que quienes abandonaban la isla con dirección a estados Unidos eran "traidores a la patria" y por lo tanto perdían derechos de ciudadanía. Pero eso quedó atrás. Hoy abiertamente se recibe al familiar y se hace con los brazos abiertos. Wilson prefiere, a pesar de todo, evitar la foto con su padre recién llegado de Miami.

 

"Llevábamos casi veinte años sin vernos y hoy lo tengo aquí conmigo. El camino del reencuentro no ha sido sencillo, pero tampoco imposible. Solo había dos posibilidades o yo salía con mi familia o él venía. Lo primero estaba complicado porque tengo hijos menores y eso en Cuba se mira mucho". Son las reminiscencias del niño Elián que fue a Miami con su madre, fallecida durante el trayecto, retenido por la familia materna cubanoamericana y reclamado por lo que el Gobierno castrista convirtió en un "padre coraje" que luchaba contra el imperio. Pero ese capítulo, de hace apenas diez años, es ya historia.

 

El padre de Wilson ha venido para quedarse y trae, como los niños al nacer, un pan bajo el brazo: de momento dos mil dólares, pero cada año y si las cosas no cambian, esa será la cantidad anual que pueda sacar de la cuenta en EE.UU.

 

Tira y afloja

 

Todo cambia si Wilson decide abrir un negocio, porque entonces encontrará más facilidades para poder recibir los dólares abiertos en un banco norteamericano. El mecanismo se ha suavizado en los últimos meses. Hasta la fecha, los dólares se convertían en un diez por ciento menos cuando se convertían al CUC, la moneda convertible que convive con el peso cubano. Hace un mes los dos Gobierno se pusieron de acuerdo con la empresa de envío de divisas Western Union para que los cubanos recibieran en la isla la misma cantidad de dólares que sus familiares sacan de Estados Unidos.

 

Las relaciones diplomáticas están rotas desde 1961 y, según los periodos, se han ido manteniendo distintos niveles de contactos. Muy tensos durante la Guerra Fría y más relajados durante las administraciones demócratas norteamericanas que siguieron a la caída del muro de Berlín. Los cálculos dados a conocer en La Habana es que han sido 300.000 los cubanos residentes en Miami que han visitado la isla el pasado año. Y con ellos llega un dinero fundamental para la subsistencia de otras tantas familias. No parece que el Gobierno cubano esté interesado en poner trabas a este flujo de dinero que se ha convertido, tras el turismo, en la segunda fuente de entrada de divisas. "Cuanto más dinero haya en la calle, más se incentiva la actividad económica y en eso está nuestro Gobierno", comenta un técnico de la compañía telefónica ETECSA.

 

Pero las lunas de miel no son ni completas ni duraderas en estas complicadas relaciones. La escalada de gestos mutuos va acompañada de discursos que son una muestra de las inseguridades en las que se mueven los dos Gobiernos enfrentados desde hace décadas.

 

Hillary Clinton advierte que mientras el constructor norteamericano Alan Gross, acusado de fomentar la disidencia interna, siga preso en Cuba no habrá cambios importantes. Esto significa que no se levantará el bloqueo. La respuesta ha llegado de forma inmediata desde Ecuador, donde gira visita el ministro de asuntos exteriores cubano Bruno Rodríguez: "Los voceros norteamericanos se han encargado de aclarar que el bloqueo sigue en completa aplicación y absoluto vigor, que las medidas no tienen ninguna relación con el relajamiento de ningún aspecto del bloqueo que ha causado a Cuba daños colosales que ascienden a más de 751.000 millones de dólares".

 

La dialéctica política poco tiene que ver con esta realidad imparable de reencuentros. Ni a Estados Unidos le apetece figurar como el país deshumanizado que pone trabas, ni Cuba considera ya una amenaza ideológica seria la llegada de cubanos educados en un sistema político distinto. Wilson evita hablar de política, para él lo más importante es que finalmente ha conseguido realizar el sueño de su padre y de toda la familia: "lo lógico es que nosotros podamos ir y venir cuando queramos, como ellos; eso sería bueno para los dos pueblos".