Cubanálisis   El Think-Tank

CUBA EN LA PRENSA MUNDIAL

 

En esta Sección se reproducen, para información de los lectores, artículos que tratan el tema cubano. La reproducción en esta Sección no significa que necesariamente compartimos los criterios del autor.

 

La enésima muerte de Fidel Castro

La enconada competencia entre quienes continuamente le matan y quienes le resucitan, para demostrar quién es más tonto

 

Eugenio Yáñez, Miami, en Cubaencuentro

 

“Solo los paranoicos sobreviven”, se dice que era el motto en Microsoft hace algunos años, para significar la importancia de estar atendiendo continuamente a las acciones y proyectos de la competencia. Un poco con ese criterio hay que tomarse las cosas cuando se trata de la (des)información procedente de Cuba.

 

Ya el tema aburre, por repetido y poco original. No solo la enésima noticia de la muerte de quien en la práctica es cadáver desde hace varios años —historieta que se repite tediosamente cada varios meses o semanas—, sino también los “desmentidos oficiales”, a cargo ahora de blogueros al servicio del régimen, que algunos en la prensa internacional se empeñan en definir como “generalmente bien informados”, cuando hace menos de dos semanas, en el tema de la política migratoria, si algo demostraron abiertamente fue no estar bien informados.

 

Resulta interesante que la enésima “bola” sobre la muerte de Fidel Castro haya aparecido justo a tiempo para quitar presión a la polémica de la última semana de diciembre sobre la no-reforma de Raúl Castro. Y que tan pronto como bajara la presión sobre el tema migratorio aparecieron los desmentidos “oficiales”, asegurando que el Comandante en Jefe está perfectamente, estudiando y diseñando quién sabe qué.

 

Si algunos periodistas extranjeros no tienen nada mejor en qué entretenerse es asunto de ellos, pero no hay razón para que el resto de los mortales tengamos que hacerles caso. Durante 2007 y 2008 cierta prensa se deslumbraba con la Infanta Mariela Castro y sus declaraciones sobre la recuperación de su tío, hasta que un periodista sensato le preguntó a la “sobrinísima” desde cuándo ella no veía a Fidel Castro, y la respuesta fue que desde el cumpleaños de su papá en 2006, es decir, desde antes de la enfermedad del Comandante. Lo que significaba, simple y llanamente, que ella “tocaba de oído” todo el tiempo, y sus declaraciones sobre el tema no tenían la más mínima importancia.

 

Ahora, tras la “noticia” del fallecimiento de Fidel Castro que circuló por algunos días, el desmentido viene de fuentes tan “serias” como los blogs oficialistas de Yohandri e Iroel Sánchez, y el sitio digital Cubadebate. ¿Quién es “Yohandri”? Normalmente bajo ese nombre no se identifica nadie en particular, y (casi) nadie sabe quién es. Puede ser un él o una ella, o un ellos, varios personajes bajo la misma firma, como Corín Tellado. ¿Quién es Iroel Sánchez? Sencillamente, un “tronado”, ex director del Instituto Cubano del Libro, desarrollando en estos momentos con su blog una modalidad que podría llamarse “plan payama digital”. ¿Y qué es Cubadebate? Para decirlo brevemente, otro Granma, pero con menos vergüenza todavía, que ya es mucho decir.

 

Por eso, los “desmentidores” oficiales no tienen escrúpulos ni se limitan. Han comenzado a decir que la falsa “noticia” de la muerte de Fidel Castro se propagó con el apoyo de Twitter, como si Twitter fuera un Departamento de Orientación Revolucionaria a escala mundial, donde un Partido único “orienta” a quienes utilicen este medio sobre lo que pueden decir y lo que no, y cuándo y cómo.

 

No se trata solamente de que estos oficialistas sean mentirosos, torpes, o ambas cosas a la vez. Es que, al no vivirlo, ni poder hacerlo, no pueden entender que una persona libre “tuitea” lo que quiera, cuando quiera, sin tener que pedir permiso a nadie, con la única restricción de 140 caracteres de extensión para cada mensaje, y nada más.

 

Quienes crean que los blogueros “oficialistas” reciben continuas instrucciones directas de los altos mandos del régimen cubano sobre qué declarar y qué no, o que están muy cerca del poder para conocer directamente lo que está sucediendo, como si fueran voceros presidenciales de países serios, padecen del mismo mal que los mediocres periodistas que se deslumbraban con las boberías de Mariela Castro sobre la salud de su tío.

 

Yohandri asegura que “Fidel Castro estudia, analiza y se ríe de las bolas de Twitter. La CIA lo intentó matar más de 700 veces y Twitter anda por ese camino”, como si viniera de haber desayunado con el tirano. Ni se ruboriza al falsear y exagerar su propia “noticia” sobre la ya falsa información de los atentados contra Fidel Castro, para los que se declararon 638 en el libro de records Guinness, aunque ni el propio Gobierno cubano puede probar más de diez. Mentirosos como éste no pueden ser fuente confiable para ninguna información que pretenda ser seria.

 

Todos los más de seiscientos supuestos atentados no demostrados quedan en la mitología fidelista de este medio siglo, junto a los veinte mil mártires de la lucha antibatistiana (en más de cincuenta años nunca se ha publicado una relación de nombres que demuestre o ni siquiera se acerque a esa cifra), los interminables intentos de invasión a Cuba, los diez millones de toneladas de azúcar, los doce millones de cabezas de ganado, o las quinientas mil toneladas anuales de pescado; es decir, la mitología de las cifras resaltadas en la propaganda oficial, pero jamás demostradas.

 

El día que Fidel Castro fallezca realmente, habrá que enterrarlo, cremarlo, congelarlo, momificarlo, o hacer lo que el régimen vaya a hacer con su cadáver, pero no nos enteraremos por Twitter. Por eso mismo, tampoco tienen la más mínima importancia los “desmentidos” o las cosas que puedan decir sobre el tema “Yohandri”, Iroel Sánchez, Cubadebate, o cualquier otro “oficialista” de a tres por un centavo. Y esta repugnante especie de mercenarios de la escritura ni está racionada ni se vende en moneda fuerte.