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REPRODUCCIÓN DE UN ARTÍCULO SOBRE CUBA

En esta Sección se reproducen, para información de los lectores, artículos que tratan el tema cubano. La reproducción en esta Sección no significa que necesariamente compartimos los criterios del autor.

 

La deprimida industria azucarera de Cuba quiere modernizarse

 

Soledad Álvarez, EFE

 

La Habana.- La deprimida industria azucarera de Cuba, un sector en crisis que en otros tiempos fue la locomotora económica del país, busca modernizarse con nuevas tecnologías, sistemas para una gestión eficiente e incluso inversiones extranjeras.

 

Tras registrarse el año pasado la peor zafra en 105 años, con una producción de 1,1 millones de toneladas, el Ministerio del Azúcar (MINAZ) prevé para este año un volumen similar pero espera que la recuperación del sector se produzca a partir de la siguiente campaña, según Osiris Quintero, director de control de zafra de este organismo.

 

Para ayudar a esa propósito, el MINAZ se plantea impulsar un modelo de central azucarera de nuevo tipo basado en la eficiencia económica y productiva, sistemas integrales de gestión y control, el uso de nuevas tecnologías y la aplicación de "agricultura de precisión".

 

Esa experiencia se aplica ya en la empresa estatal azucarera "Jesús Rabí", en la provincia de Matanzas, donde se han introducido técnicas de riego que han permitido aumentar los rendimientos por hectárea, así como nuevas cosechadoras de fabricación brasileña a las que se ha incorporado incluso un sistema informatizado de GPS para el control de su actividad.

 

Cada una de esas máquinas hace el trabajo equivalente a 112 macheteros, según dijeron funcionarios del MINAZ en una visita con periodistas el miércoles a las plantaciones de caña y al ingenio azucarero de esta empresa, ubicados en el municipio de Calimete.

 

Allí se han aplicado también mejoras en el transporte de la caña que suponen el ahorro de 900 toneladas de combustible y con las que se ha abandonado el antiguo sistema ferroviario.

 

Estas medidas se acompañan con otras como la optimización de recursos humanos y materiales, según los directivos de la "Jesús Rabí".

 

Entre 2002 y 2004, Cuba reestructuró el sector azucarero con la reducción de sus centrales de 156 a 61, la eliminación de más de 100.000 plazas de trabajo y la disminución de la superficie de cultivo de 2 millones de hectáreas a unas 750.000, de acuerdo con datos oficiales.

 

Ahora, en el plan de reformas económicas impulsado por el presidente Raúl Castro, se señala como objetivos prioritarios de esta industria el incremento sostenido de la producción de caña, el perfeccionamiento de la relación entre el central azucarero y los productores cañeros y la diversificación.

 

También se pretende aumentar gradualmente la producción de azúcar y derivados de la caña hasta lograr que los ingresos del sector permitan financiar sus gastos de operación, inversiones y realice finalmente "un aporte neto para el país".

 

Para resucitar un sector que en otras épocas convirtió a Cuba en uno de los principales exportadores de azúcar se estudia incluso la entrada de capitales extranjeros.

 

Según fuentes del MINAZ, cabe la posibilidad de crear empresas mixtas con capital extranjero en ingenios azucareros construidos después del triunfo de la revolución y hay conversaciones al respecto con inversores interesados pero a niveles incipientes y sin que se haya cerrado aún acuerdo alguno.

 

El Ministerio del Azúcar cubano también está afectado por el ajuste laboral que se propone llevar a cabo Raúl Castro para "desinflar" las abultadas plantillas estatales del país y de hecho se señaló como uno de los cinco organismos donde primero se iba a llevar a cabo el plan, que ha sufrido retrasos.

 

Funcionarios de ese departamento explicaron que los reajustes se han llevado a cabo en el área de empresas de apoyo mientras que en el sector productivo se han aplazado hasta el final de la actual zafra.

 

Analistas críticos con el Gobierno cubano reprochan que uno de los mayores errores económicos que se han cometido durante la revolución ha sido el desplome de la industria azucarera.

 

Es el caso del economista disidente Óscar Espinosa, quien en un reciente informe sobre las reformas de Raúl Castro destaca que la "destrucción" de esa industria ha impedido a Cuba beneficiarse de los altos precios que ha tenido el azúcar en el mercado mundial en los últimos años.

 

"De haberse tenido el producto (azúcar), habría representado tiempos de vacas gordas, para mitigar las vacas flacas existentes en Cuba desde hace años", señala Espinosa.