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CUBA EN LA PRENSA MUNDIAL

 

En esta Sección se reproducen, para información de los lectores, artículos que tratan el tema cubano. La reproducción en esta Sección no significa que necesariamente compartimos los criterios del autor.

 

La compraventa de casas en Cuba: ¿a quién beneficia esta piñata?

 

Ing. Daniel Mesa Cantillo, Katia Sonia Martín Veliz, Ricardo Medina Salabarría, Abdel Rodríguez Arteaga, Irel Gómez Moreira

 

A partir de hoy, 10 de noviembre, una decisión del régimen hace legal lo que hasta ayer fue prohibido: la compraventa de viviendas en Cuba. Por más de medio siglo esa prohibición y otras arbitrariedades igualmente absurdas son las causas de un déficit habitacional estimado por los expertos en un millón de unidades.

 

Más del 50% de las que existen se encuentran en mal estado y el 85% necesitan mantenimiento. Las consecuencias psicológicas y sociales que este desastre ha causado a varias generaciones de cubanos son inconmensurables.

 

La industria de la construcción, que es una de las actividades que más contribuye al progreso económico de una nación, ha estado paralizada en Cuba por una camisa de fuerza impuesta por el Estado. Atribuir al embargo estadounidense o a fenómenos naturales la situación de la vivienda en Cuba ha sido parte de la permanente demagogia con que el gobierno evade sus responsabilidades y desfigura la realidad nacional.

 

Legalizar la compraventa de viviendas es reconocer con medio siglo de atraso que las casas son de los cubanos y que el Estado no puede seguir manipulando su propiedad. Pero dista mucho de ser la solución de esta crisis. Los problemas tienen que afrontarse sistémicamente. Si no se hace así, se fracasa en las metas, como ha sido el caso hasta ahora. El déficit ha aumentado en lugar de disminuir, se ha perdido tiempo y se han derrochado irremplazables recursos públicos.

 

Quienes aplauden esta medida quieren hacer creer a los demás que el régimen ha empezado a desmantelar el totalitarismo comunista en su inevitable marcha a la democracia. Especulan. Nadie sabe hacia dónde va nuestro país. Con pasos torpes se desmantela una fracasada dictadura comunista y con otros parecidos tratan de apuntalar la tiranía de un partido hegemónico facistoide y capitalista, al estilo de Rusia o de China.

 

Cuando analizamos esta resolución en su contexto económico, político y social, es evidente que privilegia a una minoría en perjuicio del pueblo. Se beneficia a los extranjeros y a un pequeño grupo de cubanos.

 

La mayoría de la población trabajadora que gana un salario mensual promedio de 448 pesos cubanos (US $17 dólares) queda marginada. El que tiene una casa no puede repararla y el que la necesita no tiene la capacidad de ahorrar para adquirirla. Ni hay un mercado donde solicitar financiamiento para fabricarla o comprarla. De haberlo su solicitud sería rechazada por su paupérrimo nivel de ingresos.

 

Entonces ¿a quién beneficia esta piñata?

 

a) Al grupo de cubanos que el régimen, por alguna conveniencia, ha permitido que acumulen dinero. Entre ellos los corruptos, privilegiados y protegidos por el poder.

 

b) A los extranjeros residentes en Cuba.

 

c) A los cubanos que recibirán recursos del exterior para burlarse de la disposición que limita la propiedad a quien vive en Cuba. Y a un pequeño número que recibirá el dinero como regalo de algún familiar generoso en el exilio.

 

Pero esta disposición aparentemente aislada parece abrir el portillo para la piñata en grande. La que permitirá que extraños consorcios puedan fabricar y vender en Cuba casas y condominios de lujo a los extranjeros, aunque estos no residan en la isla.

 

Parecería coincidencia que la empresa mixta Cuba-Kanata Golf S.A. anuncia un proyecto conjunto con la firma cubana Palmares para invertir cuatrocientos millones de dólares en la construcción de un campo de golf y viviendas para la venta en la playa de Guardalavaca en la costa de Holguín.

 

Nadie está en contra de que se vendan casas y apartamentos para nacionales o para extranjeros en Cuba. Residentes o no residentes. Mientras que no se haga por el Estado y con el dinero del pueblo cubano.

 

¿Quiénes son los dueños de Palmares? ¿Quién en un mundo en crisis económica se lanza a hacer estas inversiones? ¿Quién puede tener seguridad jurídica en Cuba para arriesgar tantos millones de dólares?

 

Con la medida que hoy entra en vigor no se resuelve el problema de la vivienda en Cuba. Esta decisión más bien parece una cortina de humo para justificar negocios al amparo de los privilegios que el Estado otorga a sus socios.

 

Para comenzar a resolver el problema de la vivienda del pueblo hay que:

 

1) Dar fin de los salarios de explotación que se paga a los trabajadores cubanos.

 

2) Impulsar su construcción en grandes cantidades por medio de la iniciativa particular y la libre empresa.

 

3) Dar absoluta libertad y garantías legales para que haya un mercado privado de fabricación e importación de todo lo que requiera la industria de la construcción.

 

4) Crear el Banco Cubano de la Vivienda como plantea el proyecto de La Nueva Republica. Este asistirá a los cubanos que necesitan una vivienda pero no alcanzan los requisitos de financiamiento.

 

5) Autorizar por ley a la banca privada nacional y extranjera para que participe en el financiamiento de la construcción de viviendas o en el de otros proyectos que considere rentables.