Cubanálisis   El Think-Tank

CUBA EN LA PRENSA MUNDIAL

 

En esta Sección se reproducen, para información de los lectores, artículos que tratan el tema cubano. La reproducción en esta Sección no significa que necesariamente compartimos los criterios del autor.

 

Internet, ¿vale o no vale?

 

Miriam Celaya, SinEVAsión

 

Por estos días un amigo me ha hecho llegar vía e-mail varios interesantes artículos que, en general, giran en torno al tema del uso de Internet y su papel en los movimientos sociales. Comoquiera que dicho tópico me interesa y me toca de muchas formas, he querido compartir con los lectores algunas consideraciones.

 

Internet, los blogs, las redes sociales, el periodismo ciudadano, forman parte de un fenómeno de estos tiempos en que el vuelo de las tecnologías de la información y las comunicaciones invade cada aspecto de la vida cotidiana, más directamente en los países con mayor acceso a éstas. A tenor con los acontecimientos ocurridos en el norte de África durante la llamada primavera árabe, no son pocos los que han magnificado la importancia de los medios digitales como vehículo liberador en el derrocamiento de regímenes dictatoriales. Tampoco han faltado los detractores que aseguran el uso fraudulento de esos mismos medios por parte de “intereses externos” y no como reflejo de las aspiraciones de las multitudes implicadas, que determinaron que las rebeliones se sucedieran como una epidemia. ¿Es Internet o son las fuerzas cívicas quienes desencadenan en la actualidad los procesos de cambios? ¿Son ambas mutuamente excluyentes o se complementan? Es evidente que cuando se trata de medir el impacto de algún factor en los procesos sociales las opiniones suelen tocar extremos opuestos.

 

Ahora bien, en el caso de Cuba, país con un misérrimo nivel de conectividad, ¿qué significado tienen las redes sociales, los blogs y el uso de Internet, en general? Ninguno, y también mucho ¿Pueden las nuevas tecnologías ayudar a trazar una ruta y determinar cambios democráticos en la Isla? No, y sí.

 

La contradicción es solo aparente. Con relación a la primera pregunta y teniendo en cuenta el casi nulo nivel de acceso de la población cubana a las redes, diríase que éstas tienen igual nulidad de cara a los cambios que necesitamos promover en la Isla. Sin embargo, puede decirse que la relevancia del surgimiento de la blogósfera alternativa y la súbita proliferación de redes sociales, pese a las dificultades de conexión y al retraso tecnológico -incluyendo los escasos servicios de la primitiva telefonía móvil- constituyen prácticamente el único desafío posible al monopolio de la prensa y de los medios de información y difusión por parte del gobierno.

 

La carencia de libertad de prensa y de expresión, así como de asociacionismo ha dado lugar a la concurrencia de expresión de pensamiento independiente online con relativo éxito. Más aún, esos espacios de libertad online (indirecta, impersonal, o como se le quiera llamar) han sido el antecedente de otros tipos de encuentros que se están tornando permanentes: los vínculos personales y directos entre diferentes actores y grupos de la sociedad civil independiente que están creando burbujas de democracia en medio de una sociedad asfixiada por apatía que se deriva de la acumulación de carencias y frustraciones. Justamente en la contradicción entre la baja conectividad que tenemos y el interés creciente que concita el conocimiento y uso de las redes está la muestra de su importancia.

 

Esto nos enfoca sobre la segunda pregunta. Está claro que la Internet pone en nuestras manos una herramienta utilísima. Apenas un lustro atrás la mayoría de los que hoy somos blogueros no imaginábamos siquiera el nivel de respuesta que recibiríamos -no solo por parte de nuestros lectores, sino también por parte de los celosos censores y los represores del gobierno- como tampoco el compromiso que estábamos asumiendo con la apertura de nuestras respectivas bitácoras. El hostigamiento que sufren las redes y los blogs alternativos por parte de las autoridades y el hecho de que el gobierno haya dispuesto la creación de una blogósfera oficialista con la expresa misión de contrarrestar los efectos de los blogueros independientes demuestra que el uso de Internet no resulta tan inocuo para la dictadura. Por otra parte, las redes nos han permitido en muy poco tiempo establecer lazos y tender puentes con cubanos en todas partes, acercarnos venciendo las desconfianzas mutuas, prescindir de interlocutores y de autoridades, y encontrarnos por nosotros mismos, condición previa y necesaria para la reconstrucción de la sociedad civil prácticamente desaparecida por décadas de totalitarismo. La voluntad de cambios en algunos sectores sociales solo se hizo claramente visible gracias al uso de Internet.

 

No obstante, el uso de las nuevas tecnologías de la informática y las comunicaciones no implica por sí solo la clave del éxito en la búsqueda de la democracia. La herramienta no puede sustituir la voluntad humana y en ningún caso su uso significa para los cubanos de la Isla un fin, sino apenas un medio para acceder en un futuro indefinido al ejercicio de las libertades plenas.

 

Las redes no serán capaces de movilizar allí donde no exista la determinación de hacer los cambios, por eso el uso de la Internet y de las redes sociales no es condición suficiente para lograr la democracia, lo cual no resta importancia a su uso como herramienta democratizadora. Contar con mayor acceso no constituiría una solución definitiva pero sí un camino para buscar esas soluciones que pasan por la necesidad de potenciar la información entre los cubanos; propiciar los encuentros, el intercambio de ideas y de opiniones y fomentar algo que sin dudas ha permitido a un creciente número de librepensadores rebasar los límites virtuales trazados por los bytes y encontrarnos frente a frente debatiendo nuestras propuestas y fortaleciendo nuestras esperanzas. Hemos comenzado a saltar de las redes y hemos seguido creciendo dentro y fuera de ellas.

 

Quizás esto supone para nosotros una fase necesaria: utilizar las redes no solo como herramienta de información y libre flujo de ideas, sino para reproducir la esperanza. Y también por eso Internet y las redes son posiblemente lo más subversivo que ha estado ocurriendo en Cuba en los últimos tiempos. Nada tan peligroso para una dictadura decrépita como la esperanza renacida en un pueblo zombie. Cierto que la libertad no retornará a la Isla exclusivamente de la mano de Internet, pero sin dudas ya no se podrá hablar en lo adelante de transición democrática en Cuba sin mencionar el papel jugado por el periodismo digital independiente, por los blogs y por las redes sociales.