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En esta Sección se reproducen, para información de los lectores, artículos que tratan el tema cubano. La reproducción en esta Sección no significa que necesariamente compartimos los criterios del autor.

 

Integralidad: doble moral en aulas cubanas

 

En el intento de crear el hombre nuevo el sistema educacional cubano ha enarbolado por décadas el principio de la integralidad, otra arista de la doble moral que en este caso garantizaría una oportunidad laboral privilegiada

 

Lizandra Díaz Blanco, Martinoticias.com

 

En el intento de crear el hombre nuevo el sistema educacional cubano ha enarbolado por décadas el principio de la integralidad, otra arista de la doble moral que en este caso garantizaría una oportunidad laboral privilegiada.

 

Participar en los juegos deportivos universitarios, actuar en los festivales de artistas aficionados, y manifestar el apoyo incondicional al régimen, son algunas de las exigencias para ser un estudiante integral. Cada cierto tiempo el grupo de alumnos tiene que reunirse y evaluarse mutuamente, incluso hay casos en los que se asigna una nota.

 

Eliécer Ávila, graduado en la Universidad de Ciencias Informáticas, hoy residente en Las Tunas, aclara que para resultar integral es importante el rendimiento académico, pero “tiene un peso muy importante todo lo que se refiere al aspecto político y la participación en todas las convocatorias de masas. Cualquier tema que tenga que ver con la convocatoria oficial tiene un peso enorme, así como los criterios que se expresan o pertenecer o no a la UJC (Unión de Jóvenes Comunistas).”

 

“Ser integral -continúa Henry Constantín- es ser de todo un poco, lo mismo hay que participar en los primeros de mayo, desfiles, tribunas abiertas, trabajos voluntarios, brigadas de distribución de bombillos, Brigadas Estudiantiles de Trabajo, inclusive hay que estar dispuesto a participar y a participar, de hecho, en actos de repudio a opositores. Hay muchachos que han perdido la integralidad por negarse a participar en actos de repudio.”

 

Constantín ha estudiando en tres universidades de la isla: Santiago de Cuba, Santa Clara, y El Instituto Superior de Arte en La Habana, y en su experiencia el rigor en las reuniones de integralidad varía de un centro de estudios a otro según “la furia del momento”, y asegura que “como todo en este país la exigencia política se está desmoronando.”

 

De acuerdo con lo vivido por Ávila ser catalogado como estudiante integral es fundamental. “Yo presencié análisis sobre estudiantes que por ejemplo habían tenido dificultades en el aspecto docente, sin embargo eran artistas aficionados que ‘habían sacado la cara’ por la universidad y eran deportistas que siempre cogían medallas en los juegos universitarios o eran activistas políticos muy dispuestos y estos aspectos los salvaban e incluso los ponían por encima de otros, que tenían más meritos docentes.”

 

La principal motivación de los estudiantes que intentan ser de todo un poco es recibir una buena ubicación laboral una vez graduados, pero la realidad prueba lo contrario.

 

“Más que la integralidad lo que ayuda a salir adelante son las relaciones. Pero en algunos casos influye y determina, por ejemplo un estudiante de periodismo que no sea integral está ‘embarca'o’; el médico si no es integral no podrá poner un pie nunca en una misión internacionalista,” asegura Constantín.

 

Incluso la posición oficial sobre el tema, en palabras del responsable de docencia en la Federación Estudiantil Universitaria, Leonardo Domínguez Martín, publicada en la revista universitaria Alma Mater,  es clara: “el estímulo moral deviene mayor recompensa a quienes se les considera integrales. La integralidad no se debe asociar con la ubicación laboral. No se puede pensar o aspirar a la integralidad para obtener una buena ubicación. Después de la universidad ocuparemos el puesto donde la revolución nos considere más útiles.”

 

“La aspiración de por sí ya entra en un problema de inexistencia: aspirar a que todo el mundo pueda manifestarse exitosamente en todas las esferas que tiene que ver con un estudiantes es una aspiración idílica, porque usted no puede ser bueno en todo. Yo siempre he creído que usted para ser bueno en algo debe dedicarle la mayor parte de su tiempo, practicarlo mucho y disfrutarlo,” comenta el joven tunero sobre la aspiración de los múltiples talentos.

 

El recién graduado Reynaldo Adriles opina que convertir el desarrollo integral de un joven en una obligación es “ante todo un intento de crear un tipo de persona que no es real. Y es algo errado en el sentido de que pretenden tratar de desarrollar a todos en los mismo carriles y no creo que haya dado tan buenos resultados, porque se han perdido excelentes estudiantes tratando de que sean un abanico cuando ellos pueden ser una espada.”