Cubanálisis El Think-Tank

REPRODUCCIÓN DE UN ARTÍCULO SOBRE CUBA

En esta Sección se reproducen, para información de los lectores, artículos que tratan el tema cubano. La reproducción en esta Sección no significa que necesariamente compartimos los criterios del autor.

 

¿Heroica guerrilla o ejército ineficiente?

 

Fernando Ravsberg, BBC Mundo

 

Leí la entrevista del colega Guillermo Nova al bloguero y periodista cubano Enrique Ubieta, en la que este último compara a la prensa nacional con una guerrilla enfrentada a las poderosas trasnacionales de la información.

 

Revisé textos del Che Guevara y otros conocedores del tema y quedé con la impresión de que se parecen muy poco a una guerrilla, en realidad se asemejan más a una fuerza militar regular, centralizada y dirigida con pésimas estrategias.

 

Una guerrilla es consciente, desde el inicio mismo de la lucha, de que la correlación de fuerzas no la favorece pero ve en el combate cotidiano la forma de crecer y transformarse en un ejército capaz de alcanzar un da la victoria.

 

Por el contrario, los que dirigen a la prensa oficial pasan la vida quejándose de que su enemigo es demasiado poderoso y dan de antemano por perdida la guerra. Hagamos lo que hagamos seguirán atacándonos, me han dicho resignados.

 

Si Fidel Castro se hubiera guiado por semejantes concepciones no habría asaltado el Cuartel Moncada, ni subido a la Sierra Maestra. Seguramente hoy estaría retirado en la finca de Birán, lamentándose del poderío del ejército de Batista.

 

Otra de las características de la guerrilla es la mentalidad ofensiva, su éxito está en atacar constantemente. Por el contrario la prensa cubana lleva décadas a la defensiva, limitándose a responder a los ataques sin salir de sus trincheras.

 

Y no tienen siquiera la agilidad guerrillera. Cuando los tribunales de EE.UU. absolvieron a Luis Posada Carriles, tardaron varios días en presentar a los familiares de las víctimas de sus atentados, logrando una ínfima repercusión internacional.

 

Las guerrillas buscan constantemente los lados débiles de su enemigo para morder y huir, se mueven en pequeños grupos autónomos y son capaces de operar sin contacto con el mando central. La ofensiva del Che y Camilo es un buen ejemplo.

 

Por el contrario los medios de prensa operan con una centralización asfixiante, consultando cada palabra que se escribe con funcionarios que apenas conocen del tema, alejados de la realidad, desfasados en el tiempo y carentes de información.

 

Algunos intelectuales cubanos piden que la prensa continúe siendo orientada por el PCC en lugar de serlo por el gobierno. En realidad da igual que sea uno u otro si no hay cambios de mentalidad, de conceptos y de estrategias.

 

Varios de los colegas que fueron invitados recientemente a una reunión con las autoridades cubanas se asombraron del escaso conocimiento que éstas tienen respecto al funcionamiento de los medios periodísticos extranjeros.

 

El país cambia aceleradamente pero la prensa se mantiene aferrada a viejos modelos que sólo han servido para perder la credibilidad entre los cubanos mientras sus enemigos continúan atacándolos con todo éxito.

 

Un intelectual comunista cubano escribió que la prensa está todavía lejos de reflejar el país real (3). Y las cosas empeorarán si no son capaces de ponerse a la altura de un momento en el que las nuevas tecnologías y las redes sociales exigen agilidad, autonomía y creatividad.

 

Con Internet y las antenas parabólicas se acabó el monopolio informativo del gobierno cubano, cada día crece el número de ciudadanos con acceso a otras fuentes donde buscar aquellas informaciones que la prensa nacional les niega.

 

En Cuba existe un grupo de periodistas bien preparados y ansiosos de subir al ring pero algunos creen que se lo impiden poderosas fuerzas internas que boicotean la transparencia para proteger intereses espurios y el oportunismo.

 

Otros alertan con un análisis chino sobre la URSS donde se afirma que una de las causas que provocaron el derrumbe fue que el Partido había perdido su control sobre la intelectualidad, los círculos académicos y la prensa.

 

El análisis debería ser un poco más profundo porque cosas más de fondo fallan cuando el partido de gobierno necesita tener bajo control a la prensa, la intelectualidad y los académicos para evitar que el sistema se derrumbe.

 

Por su parte, Silvio Rodríguez entró al ruedo diciendo que la visión que el periodismo cubano debe seguir es la de Raúl y convocó a mis colegas a combatir la burocracia. Seguir esa visión implica necesariamente chocar con sus jefes.

 

La aparente contradicción es que piden a los periodistas que se sumen a la batalla por el cambio pero bajo el mando de los mismos que los han conducido a la derrota y cuya mayor preocupación parece ser castigar indisciplinados.

 

Los discursos de Raúl Castro y las conferencias de Alfredo Guevara son una incitación a la rebelión de los periodistas. ¿Estarán proponiendo que se ganen el espacio a costa de riesgos y sacrificios, como en la vieja escuela guerrillera?.

 

Al parecer se espera que mis colegas libren su propia batalla interna y que de ella emerjan jefes idóneos, capaces de entrar en contradicción incluso con el editor, que escriban sin consultar y asuman las consecuencias sin lamentos.