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CUBA EN LA PRENSA MUNDIAL

 

En esta Sección se reproducen, para información de los lectores, artículos que tratan el tema cubano. La reproducción en esta Sección no significa que necesariamente compartimos los criterios del autor.

 

Hay que crecer… con un modelo distinto

 

Elías Amor, Valencia, en Diario de Cuba

 

Las previsiones de la CEPAL para 2013 lo confirman: las recetas económicas de Raúl Castro no impulsan la economía.

 

Las previsiones macroeconómicas de CEPAL sobre la economía castrista en 2013 han supuesto un jarro de agua fría para los jerarcas del régimen.

 

Acaba de ser publicada una nueva edición del Balance Económico actualizado de América Latina y el Caribe de CEPAL, en el que se vuelven a suministrar los datos relativos al crecimiento y las principales variables macroeconómicas de la región.

 

En esta edición, CEPAL destaca cómo el menor crecimiento de la economía mundial está afectando a la dinámica de los países de América Latina, cuyo ritmo de expansión del PIB se ha visto considerablemente reducido en 2012 a un 3%. Sin embargo, en 2013 las previsiones actualizadas lo sitúan en un 3,5%, cifra ligeramente superior e indicadora de que el paréntesis de menor crecimiento ha sido superado en muy poco tiempo. Visto desde esta perspectiva, América Latina aparece ante la economía mundial como un espacio de crecimiento, si se tiene en cuenta las dificultades en Europa, en Estados Unidos e incluso el menor crecimiento de China.

 

La economía castrista, con un 3,5% de crecimiento previsto del PIB, se sitúa en un pelotón de ocho países con ritmos de crecimiento similares y en el entorno de la media. Desde luego, nada que ver con cifras destacadas como las que ocupan Paraguay, con un 10% después de haber registrado en 2012 un descenso del -1,2% en su PIB, o Panamá, más estable, con un 8%, volviendo a confirmar su destacado desempeño macroeconómico del año anterior, situado ligeramente por encima del 10%.

 

Tampoco son comparables las cifras cubanas con las registradas en Perú y Haití, con estimaciones del 6% en ambos casos. El crecimiento de Perú se mantiene sostenido con cifras similares a las de 2012, en tanto que en Haití se acelera notablemente el crecimiento desde un bajo ritmo del 2,5% en 2012.

 

Un tercer grupo de países, integrado por Nicaragua, Chile, Bolivia y Guyana, registran tasas en el entorno del 5%. Se trata de naciones con estructuras socioeconómicas y modelos de organización diferentes, que sin embargo, parecen beneficiarse del nuevo repunte del crecimiento económico en la región.

 

Colombia y Suriname, por su parte, alcanzan tasas del 4,3% en 2013, que se pueden calificar igualmente de positivas, lo mismo que las de Uruguay, que registra un 3,8%.

 

Mediocridad cubana

 

Visto desde esta perspectiva, el crecimiento económico registrado en la economía castrista se puede calificar de mediocre. En 2012, conviene recordar, el PIB aumentó apenas un 3,1%, ligeramente modificado al alza con la previsión del 3,5% de 2013, cuya consecución ya se verá conforme avance el ejercicio.

 

La conclusión que cabe extraer de estos datos es que las recetas económicas de Raúl Castro no sirven para que la economía crezca. Las mediocres cifras de variación registrada en el producto indican que las rigideces estructurales de la economía de planificación central, sin derechos de propiedad privada, actúan como un freno al despliegue de las fuerzas productivas eficientes vinculadas al trabajo por cuenta propia.

 

Los escasos espacios que poseen los emprendedores en la economía castrista no se están trasladando en términos de una mejor ejecución macroeconómica, tal y como reflejan las cifras de CEPAL. Y la responsabilidad de que ello no sea así es del propio régimen, empeñado en controlar y dirigir el proceso de crecimiento de las nuevas actividades productivas.

 

En reiteradas ocasiones, he señalado que la única vía que tiene el castrismo para hacer crecer la economía es facilitar el desarrollo de un sector privado extenso y con capacidad para generar riqueza y empleo. Las políticas de control de la actividad por cuenta propia contenidas en los Lineamientos para facilitar la pretendida "actualización del socialismo" conducen a cifras mediocres de crecimiento que alejan a la economía castrista de los resultados positivos generados en otros países.

 

Es evidente que las recetas no están dando los resultados previstos. Para que los cambios funcionen, la economía tiene que alcanzar ritmos de crecimiento más elevados que permitan un mejor aprovechamiento de los recursos, una mayor capacidad de consumo y de inversión, y la generación de nuevas actividades productivas que desplacen el obsoleto e improductivo armazón heredado del estalinismo castrista.

 

No se puede perder más tiempo. Cuando las cosas no dan los resultados previstos y no funcionan, llegan los momentos de decisiones relevantes. No se puede estar con políticas de parciales, restrictivas y limitativas en sus efectos, cuando lo que necesita la economía es más libertad, más iniciativa privada, y más emprendedores.

 

Los datos de CEPAL no dejan lugar a las dudas. Las cosas no salen como se esperaban, y ante una pésima ejecución, se impone el sentido común, la responsabilidad y la iniciativa. Los cubanos no merecen otro año perdido.