Cubanálisis El Think-Tank

REPRODUCCIÓN DE UN ARTÍCULO SOBRE CUBA

En esta Sección se reproducen, para información de los lectores, artículos que tratan el tema cubano. La reproducción en esta Sección no significa que necesariamente compartimos los criterios del autor.

 

HABLANDO DE RETOS: EL RACISMO COMO PARTE DEL DEBATE POR EL SOCIALISMO

 

Esteban Morales, UNEAC

 

Son aun muchos los retos que debemos enfrentar para combatir, en nuestros días, ese problema de la sociedad cubana, que el Comandante en Jefe Fidel castro, máximo líder de la Revolución, calificó como “una lacra”: el racismo. En el contexto actual, se suman otros retos que también tendremos que encarar.

  

Durante el periodo 1989- 1994, al producirse la crisis económica y el posterior denominado Periodo Especial, pudimos percatarnos, de que a pesar de una política social extraordinariamente humanitaria y de una lucha a favor de la justicia y por la igualdad social, hasta los mismos bordes del igualitarismo, eran muchas aun las personas, que todavía no habían logrado forjarse un proyecto de vida estable. Pudiendo comprobarse también, que la mayoría de esas personas eran negras y mestizas. Hasta aquellos que podemos considerar como una cierta “clase media”, es decir, profesionales de alta calificación, trabajadores altamente calificados, miembros de la intelectualidad en general, también vieron afectarse seriamente sus niveles de vida. Sin que podamos decir, que tales situaciones hayan sido   ya totalmente superadas.

 

La medidas económicas que ahora se discuten y  que en cierto modo  se adoptan, para actualizar el modelo económico, de las cuales la readecuación laboral es una de ellas, posiblemente, la más complicada y dramática, representa también un reto de consideración, para la masa laboral en general y para los trabajadores negros y mestizos en particular. Pues,  para nadie es un secreto,  que  estos últimos han  sido siempre históricamente  los más desfavorecidos  en el plano  laboral, ostentando  los peores empleos, las más bajas remuneraciones salariales, los de más bajas jubilaciones,  siendo  los menos absorbidos por la llamada nueva economía y finalmente y  los que menos pueden hoy equilibrar sus ingresos familiares a través de las remesas provenientes del exterior.

 

Algunos problemas exigirán de mucho tiempo para extirparlos; otros, demandan de más determinación política, que propiamente de tiempo. Todos, sin embargo, exigen trabajar con la mayor fuerza, radicalidad y agresividad de que seamos capaces. Porque se trata de problemas, que en medio de la complejísima situación que hoy vive el país, tienden a institucionalizarse, a veces, en alternativas de solución no siempre convenientemente favorables.

 

No todas las persona que se agrupan hoy, bajo la preocupación del tema racial en Cuba, comparten visiones políticas similares ni soluciones idénticas. Luego entonces, con más razón, lo que creemos que el problema puede resolverse desde las posiciones de la Revolución, deberemos trabajar más para institucionalizar nuestras alternativas de solución.

 

Por razón de espacio, no voy a referirme a todos los retos, ni siquiera a la mayoría de ellos, dentro de los cuales el laboral, sería uno, pero no obstante, mencionaremos algunos que, por su importancia, amenazan con dificultar seriamente nuestros esfuerzos por solucionar los problemas del racismo en la Cuba de hoy. Entre tales   retos, creo, que debemos destacar los siguientes:

 

I- Hace falta fortalecer la identidad nacional, cultural y racial, especialmente, en nuestros niños y jóvenes. Entre otras tareas importantes, hay que reestructurar fuertemente la enseñanza y la de la historia en particular. Tratando de sacar el estudio de   la esclavitud del cerco en que la hemos metido, manteniéndola en el siglo XIX y traerla a nuestra contemporaneidad. Valorando seriamente sus consecuencias para la sociedad Cuba actual. Desde la abolición oficial de la esclavitud, en 1886, han pasado solo 134 años, muy poco tiempo aun, para decir que sus lastres y consecuencias ya no conviven con nosotros.

 

Al mismo tiempo, lograr que el estudio de la “raza” y el color entren en la escuela cubana, a todos los niveles del sistema. De lo contrario, nunca vamos a obtener el nivel de comprensión de las raíces de la cultura cubana que necesitamos en nuestros estudiantes y jóvenes. Mucho menos que adquieran el nivel de conciencia racial que aun no hemos alcanzado y que tanta falta nos hace para luchar contra el racismo. Porque sin conciencia racial, no hay capacidad para luchar contra los estereotipos, la discriminación y el racismo.

 

Al mismo tiempo, los estudios sobre África, Asia y Medio Oriente, deben ocupar un lugar importante en nuestros programas de historia universal, literatura, geografía, pensamiento social y filosófico, entre otras. Ayudándonos a desterrar el occidentalismo, ese fenómeno de absolutización de un componente, que nos introduce una forma maniquea, hegemónicamente blanca y racista de asimilar la cultura occidental, la universal y la  propia cultura cubana.

 

Hay que desplegar en nuestras universidades los estudios etnológicos y raciales, las investigaciones sobre los fenómenos subyacentes detrás del color en Cuba, profundizar en su historia, sus consecuencias en la formación de la nación cubana y en las características nacionales que estos fenómenos presentan hoy en nuestro país. ¿Cómo es posible que en una nación multicolor, como Cuba, no haya un tratamiento científico de esos problemas en nuestra educación superior?

 

¿De qué desarrollo de la ciencia podemos hablar en nuestras universidades, si el núcleo de ese desarrollo, que es, en primer lugar, auto-reconocernos como pueblo y como nación, se ignoran, aun no se abordan y se les da un tratamiento prejuiciado?

 

Se  trata de que los problemas de   la llamada  “raza” y  el color, tienen que  entrar   en la escuela cubana, a todos los niveles,  para que puedan pasar definitivamente  a la cultura, lográndose  así combatir a fondo sus  aristas negativas, que aun encuentran  espacio en el racismo, los estereotipos raciales,  el blanqueamiento  y  la discriminación racial existente en nuestro país.

 

Nuestra educación superior, en particular, catapulta fundamental   del desarrollo científico e investigativo de cualquier nación, está plagada de prejuicios sobre el tema, quietismo institucional, ignorancia y hasta temor de enfocarlo. Repitiendo ahora los mismos errores que se cometieron con la sociología, en su momento y desplegando los mismos prejuicios que durante muchos años sufrió la antropología. Por eso, los estudios sociológicos en nuestro país pudieran haber contado ahora con una experiencia de casi 40 años, mientras, apenas existen antropólogos en Cuba.

 

II- Nuestro sistema estadístico debe mejorar considerablemente, para que el color, pueda estar recogido en las estadísticas socioeconómicas que generamos. No basta contar a nuestra población, esta tiene que ser representada en todos sus rasgos y el color es una variable de diferenciación social importante en un país como Cuba .No tomar en consideración esta variable mencionada, deja fuera del análisis de la población un conjunto importante de indicadores de diferenciación, que impiden caracterizar de manera real la situación socioeconómica de la población, introduciéndose entonces sesgos inadmisibles, que  pueden afectar a la política social  y la dirección de la sociedad en su conjunto.

 

Categorías económicas y socioeconómicas como desempleo, calidad del empleo, niveles de ingreso, estado de la vivienda, marginalidad, violencia familiar, remesas, acceso a los niveles de educación superior, migración interna, migración externa, promedio de vida, mortalidad infantil, mortalidad materna, mortalidad general, niveles de la jubilación, acceso a la recreación, y otros, deben ser estadísticamente cuantificados tomando en consideración el color de la piel.

 

No toda la población cubana disfruta al mismo nivel de las ventajas que la política social pone a su disposición. Porque la distribución social, durante muchos años fue igualitaria, pero la población no, por lo que debido a razones, que también son raciales, no todos han estado en condiciones de alcanzar las oportunidades puestas a su disposición. Lo cual en la educación se ve muy claro. No es lo mismo provenir de una familia de universitarios que de una familia obrera, sin antecedentes de contacto con el trabajo intelectual.

 

Durante el Periodo Especial, los primeros que comenzaron a desaparecer de las aulas universitarias, fueron negros y mestizos. Ingresaban mujeres y fundamentalmente blancas. Los negros y mestizos comenzaron a reaparecer, posteriormente, bajo el impulso producido por el proyecto de los Trabajadores Sociales.