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CUBA EN LA PRENSA MUNDIAL

 

En esta Sección se reproducen, para información de los lectores, artículos que tratan el tema cubano. La reproducción en esta Sección no significa que necesariamente compartimos los criterios del autor.

 

Gobierno de Cuba recurre a las iglesias para enfrentar crisis de valores

 

Rolando Cartaya, Martínoticias

 

Los lugares de culto atesoraron la reserva moral del país. Y gracias a las medidas de Obama, se están fortaleciendo.

 

 Oswaldo Payá solía decir que la liberación de un pueblo tiene que comenzar por la liberación interior de cada uno de sus miembros.

 

 El pueblo cubano, según reconocieron recientemente sus gobernantes, es presa de una crisis creciente de valores morales y cívicos. Y la única manera de frenar la corriente es la que recomendaba Payá, ayudar a los cubanos uno por uno a liberarse interiormente. El gobierno ha pedido ayuda a quienes están en la mejor posición moral y espiritual para hacerlo: las iglesias. Pero ¿y con qué recursos materiales?

 

 Gloria a Dios, que algunos llegan.

 

 SIN VISITAS A TABAQUERÍAS

 

 Si se intentara un balance preliminar de los viajes de pueblo a pueblo entre Estados Unidos y Cuba promovidos desde principios del 2011 por el presidente Barack Obama, en la columna de lo positivo seguramente habría que escribir bien arriba la interacción que han propiciado esas medidas entre las iglesias protestantes de la isla y de Estados Unidos.

 

 En enero del 2011, en una proclama titulada Reaching Out to the Cuban People  (Acercándonos al pueblo cubano) el presidente Obama instruyó a las secretarías de Estado, Tesoro y Seguridad Nacional cambiar las normas que regulaban los viajes con propósito a la isla, las remesas no familiares y los aeropuertos que operaban vuelos s fletados hacia y desde Cuba.

 

 El primer cambio registrado en el acápite de los viajes con propósito consistía en permitir a las instituciones religiosas estadounidenses que patrocinaran viajes a Cuba través de una licencia general, en lugar de una licencia específica para cada caso.

 

 La Casa Blanca también incluyó, en la parte relativa a las remesas, la creación de una licencia general para permitir el envío de dinero a instituciones religiosas en Cuba. Líderes religiosos estadounidenses vinculados por largo tiempo con las iglesias cubanas, no tardaron en aplaudir los cambios anunciados.

 

 Estos lazos, existentes, pero limitados antes de la decisión de enero del 2011, han florecido desde que empezó a implementarse la iniciativa de Obama, la cual al menos en el campo del intercambio religioso parece funcionar de manera menos turística que los viajes de intercambio cultural con visitas dirigidas al escenario de “la primera derrota del imperialismo en América”, a tabaquerías y paladares de La Habana, o a talleres para aprender a bailar rumba.

 

 Esta rara excepción que el gobierno cubano hace al no contaminar de política los intercambios entre los creyentes de ambas orillas parece tener su raíz en la creciente depauperación moral y cívica de la sociedad de la isla, un serio problema admitido por Raúl Castro hace unas semanas en su discurso de clausura de la primera sesión de 2013 de la Asamblea Nacional.

 

“Hemos percibido con dolor, a lo largo de los más de 20 años de período especial, el acrecentado deterioro de valores morales y cívicos, como la honestidad, la decencia, la vergüenza, el decoro, la honradez y la sensibilidad ante los problemas de los demás”, se quejó Castro y pasó a enumerar los aspectos más visibles y confesables de un largo rosario de calamidades.

 

 MORAL Y CÍVICA

 

 El general y su hermano al menos tienen memoria de lo que son los valores morales y cívicos. Cuando eran niños, la asignatura Moral y Cívica formaba parte del currículo de la mayoría de las escuelas,  no sólo las religiosas. Pero en los días de su frenesí jacobino los Castro renegaron de la “moral burguesa” y la sustituyeron por una vaga e impersonal moral socialista.

 

 La fuente de la “moral burguesa” abolida por decreto era sin embargo aquel sencillo decálogo que Dios le entregara a Moisés grabado en tablas de piedra en el monte Sinaí; un puñado de deberes esenciales que sirvió para modelar el orden, la disciplina y el respeto al derecho ajeno en toda la civilización judeo-cristiana.

 

 Los dos fundamentales, de los cuales dependían según palabras de Jesús “toda la ley y los profetas”, eran amar a Dios sobre todas las cosas y amar al prójimo como a sí mismo. Lo que opinaban del primero los revolucionarios cubanos lo demostraron cuando incluyeron expresamente en su Constitución el carácter ateo del Estado. La progresiva degradación del segundo la resumió un músico popular en un estribillo: “nadie quiere a nadie; se acabó el querer”.

 

CASAS-CULTO: IGLESIAS MÍNIMAS

 

 Si tras la revolución del 59 la Iglesia Católica fue reprimida y confinada a los templos, al menos conservó una parte de sus lugares de culto y oración.

 

 Las iglesias protestantes, que en 1959 eran minoritarias en la sociedad cubana, y casi se apagaron en las primeras dos décadas de revolución, empezaron a resurgir paradójicamente en medio de la peor crisis económica, social y espiritual que haya sufrido Cuba: el período especial posterior a la caída del comunismo en Europa.

 

 ​​​​Pero la prohibición de edificar nuevos templos obligó a los evangélicos a multiplicarse bajo la forma de miles de pequeñas congregaciones que se reunían -se reúnen- en casas-culto, templos mínimos, sin pretensiones, improvisados en la habitación más grande o apropiada de una vivienda. Esta naturaleza práctica y adaptable de las casas-culto permitiría que surgieran en los lugares más insospechados.

 

 Mas por pequeñas que sean estas congregaciones, abundan los testimonios de cómo se manifiesta en ellas la presencia transformadora del Espíritu Santo. Después de todo, Jesús prometió: “donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos”.

 

El recurso de las casas-culto contribuyó insospechadamente a impulsar la dinámica y extender el alcance de la evangelización protestante en la isla.

 

 El reverendo bautista e historiador de las iglesias cubanas Dr. Marcos Antonio Ramos señaló a martinoticias.com que después de un descenso notable en los años 60 y 70 la asistencia a las iglesias evangélicas empezó a resurgir en Cuba desde mediados de los 80 y sobre todo en los años 90, y hoy en día se calculan entre 700.000 y 800.000 los cubanos que de alguna manera asisten a estos lugares de adoración, muchos de ellos casas-culto. Las denominaciones de mayor feligresía son los bautistas, pentecostales, adventistas y metodistas.

 

 El Dr. Ramos señala que una diferencia con la tradición cubana de flojo compromiso con Dios y con la iglesia es que de esa cifra, que representa alrededor del 11 por ciento de la población de la isla, un 80 por ciento asiste regularmente a los servicios.

 

TRANSFORMACIÓN INTERIOR

 

 Esta marejada de fe presenta una oportunidad nada desdeñable para empezar a enfrentar el remolino de la crisis moral en Cuba.                                        

 

 Vale la pena recordar que toda auténtica vida cristiana se caracteriza por una permanente transformación interior. Una vez que aceptamos a Cristo como Señor y Salvador, los cambios impensables que empezamos a experimentar en nosotros mismos y los que vemos a nuestro alrededor nos convencen de que son fruto de la acción transformadora del Espíritu Santo que vive en nosotros.

 

 Historias cotidianas sobre matrimonios distanciados que se perdonan, alcohólicos que se vuelven abstemios, ladrones que devuelven lo que robaron, idólatras que tiran sus ídolos a la basura, suicidas que recobran las ganas de vivir, y sobre todo la evidencia de que estos cambios suelen ser irreversibles nos confirman en lo que creemos

 

 Así, estas pequeñas, pero enérgicas comunidades dispersas por toda Cuba podrían resultar un módulo ideal para la recuperación moral y cívica, persona a persona, de la nación cubana. Ellas están siendo especialmente beneficiadas por los programas de visitas de pueblo a pueblo.

 

RENACE UN SEMINARIO

 

 El sitio web Baptist Press dedica un reportaje al renacimiento en Cuba de un seminario bautista que estaba al borde de la extinción gracias a su asociación con una iglesia de la misma denominación en Estados Unidos.

 

 ​​El Seminario Teológico Bautista de Occidente en La Habana ha sido apadrinado por el Southwestern Baptist Theological Seminary de Fort Worth, Texas, y ahora pastores y plantadores de iglesias reciben formación teológica para la difusión del Evangelio en toda la isla caribeña.

 

 El Presidente de Southwestern, Paige Patterson y el profesor de misiones Daniel Sánchez presidieron dos ceremonias de graduación en el seminario de la Habana.

 

“Lo interesante es que hay más graduados que la cantidad de estudiantes que había cuando empezamos a ayudarles (…) y no sólo se regocijaban por la cantidad, sino por la calidad de los estudiantes”, dice Sánchez.

 

 Una petición del seminario cubano fue que profesores de Southwestern enseñaran cursos en La Habana de modo que los profesores cubanos pudieran obtener sus maestrías. “Lo hicimos, y ahora sus profesores están desarrollando una extraordinaria labor con sus estudiantes”, señala Sánchez.

 

 "Los bautistas cubanos son increíbles", dice Patterson. "Ellos han tenido éxito en generar un movimiento de plantación de iglesias genuino, que ha producido miles de ellas y bautizado a decenas de miles de conversos. Después de viajar a más de 120 países, no conozco nada que se le parezca".

 

 TODA AYUDA, AYUDA

 

 Pero no sólo las grandes iglesias están ayudando. Una pequeña congregación pentecostal de las Asambleas de Dios en Miami, “La Ultima Cosecha”, envió recientemente a dos de sus pastores a Aguada de Pasajeros, en la provincia de Cienfuegos.

 

 Los pastores Julio Landa y Moisés Rivera encontraron allí una pujante congregación extendida -a través de 17 casas-culto-, desde esa población hasta lugares alejados donde sólo se puede transitar a pie, a caballo o en bicicleta. Los predicadores que las visitan muchas veces no pueden hacer el viaje de regreso en el mismo día. Los dos pastores visitantes las recorrieron todas.

 

 El pastor Landa cuenta que vio en Cuba un país con muchas necesidades, especialmente espirituales: alcoholismo, violencia familiar, lenguaje soez. Pero también escuchó testimonios de cómo muchas personas se curan de estos males después de entregar sus vidas a Cristo. En ese sentido el ministro de origen boliviano manifiesta su admiración por la tenacidad y el espíritu de sacrificio de los predicadores que conoció en Cuba.

 

“Lo hacen con mucho amor y mucho esfuerzo. No tienen cómo movilizarse y caminan kilómetros para llegar a desarrollar las clases de discipulado, de evangelización, de cómo ganar almas para el Señor. Ellos tienen una tremenda inquietud por la carencia que hay de [oportunidades para] recibir cambios que ellos ya han experimentado a través de una vida con Cristo, y que Cuba necesita en muchos aspectos”.

 

“Hay mucha falta de asistencia social, no hay comida, no hay ropa... la verdad es que hay mucha, muchísima necesidad: económica, moral, espiritual. Y hemos recibido testimonios de que el viaje que hicimos, como los que han hecho otras iglesias, ha sido de gran bendición”

 

Además de llevar una donación monetaria suficiente para pagar durante seis meses un salario a los 17 pastores, y costear la compra de una vivienda donde será fundada otra casa-culto, tras el regreso de Landa y Rivera La Ultima Cosecha pidió a sus fieles una ofrenda destinada a financiar la compra de 19 bicicletas para la congregación de Aguada de Pasajeros. El dinero ya fue enviado.

 

 Desde allá les han comentado en correos electrónicos el impacto espiritual y material de su visita. “Realmente el Señor nos ha sido propicios por medio de ustedes”, dice uno de esos mensajes.

 

 LABOR MISIONERA

 

 Echo Cuba, una organización misionera de Miami encaminada a ayudar a las Iglesias evangélicas en Cuba resume en su página web hitos de su labor humanitaria y evangelística desde 1994 hasta hoy: distribución de unas 3.000 publicaciones religiosas, y de más de 94.000 paquetes de leche en polvo para niños en riesgo; ayuda a 116.292 damnificados por huracanes y tormentas tropicales; entrenamiento y financiamiento a más de mil miembros de las iglesias para iniciar negocios por cuenta propia; y cursos de liderazgo y teología a más de 35.000 pastores.

 

 ​​Pero hacen más: ayudan a los 12 seminarios evangélicos de la isla enviándoles computadoras portátiles cargadas con versiones de la Biblia, diccionarios y concordancias bíblicas y una historia del cristianismo; organizan en Cuba campamentos juveniles de verano; patrocinan con donaciones a pastores para que puedan predicar en lugares remotos; y organizan breves misiones a la isla para conocer a los hermanos de allá, compartir con ellos y ayudarles. Echo Cuba es dirigida por el conocido hombre de negocios cubanoamericano Teo Babún.

 

 SOS: EL BARCO SE NOS HUNDE

 

 La semana pasada la prensa oficial informó que el número 2 de Raúl Castro, Miguel Díaz-Canel recabó la colaboración de las iglesias protestantes para trabajar en la restitución de valores morales en la isla, cuya pérdida fuera criticada por Raúl Castro.

 

 Según la nota, en un encuentro entre Díaz-Canel y líderes protestantes, “ambas partes agradecieron la posibilidad del intercambio, donde se resaltaron temas comunes, como la defensa de los valores y la importancia de la familia”.

 

Si el gobierno de Cuba es sincero y está dispuesto a hacer su mejor esfuerzo para que el cristianismo ayude a sacar a Cuba del agujero moral en que se encuentra, podría imitar a Honduras, un país con índices de violencia, delincuencia y pobreza mucho más graves que los de la isla.  Allí acaba de ocurrir lo que dice la epístola a los Romanos: “donde abundó el pecado sobreabundó la gracia”.

 

UNA NACIÓN, UN DÍA

 

 La semana pasada ese país centroamericano asolado por las sanguinarias maras celebró en sus 18 departamentos un día nacional de reconciliación con Dios.

 

 ​​El evento “Una nación, un día” fue planeado desde fines del 2011 por el pastor bautista estadounidense Dominic Russo. La idea nació de la pregunta que se hiciera el profeta Isaías, “¿podrá ser salva toda una nación en un día?”. Russo recibió para el proyecto el apoyo incondicional del presidente Porfirio Lobo, quien firmó una resolución para declarar feriado el día de la cruzada nacional.

 

 El pasado 20 de julio en Tegucigalpa miles de personas se concentraron en el Estadio Nacional Tiburcio Carías Andino, abarrotado de personas que llegaron a levantar sus manos para rogar por una verdadera transformación hondureña.

 

 En San Pedro Sula, centenares de cristianos se reunieron en las instalaciones del Estadio Olímpico Metropolitano para escuchar la profecía del pastor evangélico norteamericano, quien anunció el comienzo de un nuevo capítulo en la historia de ese país. Al encuentro en la ciudad industrial asistieron el presidente Lobo, miembros del Congreso Nacional, representantes de la Corte Suprema de Justicia y funcionarios del Poder Ejecutivo.

 

 ​​“Una nación, un día” contó con la presencia de dos mil misioneros de Estados Unidos y más de cuatro mil voluntarios de la Confraternidad Evangélica de Honduras. Más de un millón de hondureños participaron directamente.

 

 La misión evangelizadora recorrió ciudades como Choluteca, Copán, Danlí, Comayagua, Juticalpa y La Ceiba, desde el 14 de julio y hasta el día 20, día de su clausura. Los misioneros llevaron más de cinco millones de dólares en víveres, ropa y 500 mil pares de zapatos para los más pobres; 35 mil hondureños fueron atendidos por una brigada compuesta por 200 médicos, oftalmólogos y odontólogos.

 

 Pero quizás lo más importante fue que millones de personas escucharon en los estadios o a través de la transmisión en vivo por televisión el mensaje de Jesús, miles se convirtieron, y en el calendario hondureño quedó consagrado el 20 de julio como un día nacional de reconciliación con Dios.

 

“En la nueva Honduras nos amamos a nosotros mismos, así que descubrimos y completamos nuestro propósito. En la nueva Honduras amamos a nuestros hijos, así que les daremos educación. Amamos a nuestra familia, así que les transmitiremos valores. En la nueva Honduras amamos al prójimo, así que haremos la paz. Amamos a nuestra nación, así que creemos en un futuro próspero para ella”, arengó el pastor Russo a los hondureños en su predicación en San Pedro Sula.

 

 ​​¿Qué tal si se pudiera sustituir la palabra Honduras por Cuba, si millones de cubanos abrazaran como pueblo estos compromisos? Puede que no ocurra en un día, pero los hondureños no van a olvidar tan fácilmente el día en que como uno solo, regresaron al Padre.

 

 De momento, los evangélicos cubanos trabajan con la paciencia de Job y la fe de la que tocó el borde del manto del Nazareno, en una hazaña digna de Sansón: recuperar para Cristo a una Cuba que, por lo que dicen sus gobernantes, empieza a parecerse a Sodoma y Gomorra.