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CUBA EN LA PRENSA MUNDIAL

 

En esta Sección se reproducen, para información de los lectores, artículos que tratan el tema cubano. La reproducción en esta Sección no significa que necesariamente compartimos los criterios del autor.

 

Fidel ante el triunfo de Raúl

 

En el 85º aniversario de Fidel Castro, el fotoperiodista Enrique Meneses, que estuvo con los revolucionarios en Sierra Maestra, repasa lo que allí ocurrió y las derivas del régimen cubano

 

Enrique Meneses, El País

 

El territorio estaba rodeado por 16.000 soldados batistianos bajo el mando del general Chaviano. La columna de Fidel estaba detenida en aquel lugar esperando la llegada de nuestro grupo. A la mañana siguiente la columna se puso en marcha como era rutina salvo cuando Fidel recibía gente de fuera de la sierra.

 

Fidel Castro era el fundador de un partido llamado Movimiento 26 de Julio en recuerdo del fracasado asalto de 1953 al Cuartel de Moncada en Santiago de Cuba, el día de la fiesta patronal de la ciudad. Sabía que tenía pocas probabilidades de capturar el establecimiento militar pero, ganase o perdiese, su movimiento se presentaba en sociedad a lo grande, para todo el país y así fue cuando se produjo el juicio del Moncada del que se salvó de la pena de muerte gracias a Monseñor Pérez Serante, arzobispo de Santiago que le había bautizado. "¡La Historia me absolverá!" lanzó durante el proceso en el que el abogado Fidel Castro se defendía él mismo.

 

Tras unos años encerrados en un penal de Isla de Pinos, todos los supervivientes de aquel fallido ataque, fueron indultados y salieron hacia México, camino del exilio. Allí se fraguó la invasión de la isla con un barco de recreo, el Granma, en el que se amontonaron 82 hombres que alcanzaron la playa de Belic, en la costa de Sierra Maestra donde les espera el ejército de Batista. Murieron 70 hombres de los que muchos habían realizado la travesía mareados y vomitando. Se salvaron 12 rebeldes a los que brindará apoyo incondicional el Patriarca Crescencio Pérez, sexagenario casado con tres mujeres a la vez y cacique de colt en cinto de los 50.000 habitantes que habitaban los 2.400 km2 de Sierra Maestra.

 

Egipto como modelo

 

A Fidel le fascinaba Gamal Abdel Nasser y su revolución. Yo intentaba convencerle de que la Reforma Agraria egipcia no podía aplicarse a otros países que no dependiesen como ellos de las crecidas del Nilo. Cuando no estábamos hablando de política o economía Fidel recibía visitas del "llano". Nunca me dijo que abandonase el bohío mientras hablaba con sus visitantes. Esto me sirvió para ver cuáles eran los problemas que amenazaban el "M26-7" y cuál era la peculiar formación política de aquel abogado de 31 años que se había levantado en armas contra el dictador Fulgencio Batista que suspendió la Constitución en 1952.

 

De todos los rebeldes de la Sierra - entonces unos 120 aproximadamente- Raúl Castro alardeaba de su visita a Praga invitado por el Congreso Mundial de las Juventudes organizado por la URSS. Se había convertido en un ferviente comunista. Además de él, media docena más de rebeldes compartían la obediencia al comunismo internacional aunque, Ernesto "Che" Guevara era comunista pro-Pekín y tenía largas discusiones con el hermano pequeño de Raúl que no compartía la querencia del argentino. Declaró en mi presencia, en cierta ocasión: "No quiero salir de un Imperialismo para meterme en otro". Acababa de despedir a los enviados comunistas de Blas Roca, Secretario General del PCC, que habían acudido a negociar su apoyo a la revolución. Fidel les pidió que ayudasen sin condiciones previas. Cuando Batista presumía de haber alcanzado una zafra de azúcar de seis millones de toneladas, Fidel ordenó quemar los cañaverales para impedir la recolección. El hermano mayor de Fidel le rogó que no tocase al cañaveral de la finca materna de Mayarí. "Ha sido lo primero que he ordenado quemar". Otra visita notoria fue la de altos cargos de Bacardí cuya materia prima es la caña de azúcar para fabricar su ron.

 

Fidel soñador, Raúl pragmático

 

Cuando Batista huye de Cuba el 31 de diciembre de 1959, Fidel tarda una semana en alcanzar la capital, dándose un baño de popularidad a lo largo de los mil kilómetros que separan Santiago de La Habana. Muchos besos de mujeres y niños pero, en el Palacio presidencial, los comunistas se habían instalado desde las primeras horas del 1 de enero de 1959. "If you cannot fight them, join them" (si no puedes combatirlos, únete a ellos). Fidel no confiesa ser comunista hasta 1961 cuando rompe relaciones con EE UU y nacionaliza sus bienes en la isla.

 

No todo el M26-7 estaba de acuerdo con la penetración comunista en los órganos decisivos del partido creado por Fidel. Hubert Matos se rebela y pasará 20 años en la cárcel, el legendario Camilo Cienfuegos muere en accidente de avión cuando le cita Raúl para un encuentro en La Habana. Se habló de sabotaje.

 

El movimiento creado por los Castro se diluyó dentro del PCC como un terrón de azúcar. Fidel, el soñador, cede ante su hermano Raúl, el pragmático, y el Imperialismo que decía querer evitar cuando estaba en la Sierra, maneja la isla sin oposición. Che Guevara, opuesto a la URSS por beneficiarse del trueque con sus territorios anexionados en Europa, tiene fuertes enfrentamientos con los soviéticos por vender a Cuba armamento obsoleto a cambio de la zafra azucarera, abandona el país para hacer sus propias aventuras revolucionarias.

 

Raúl siempre fue el administrador de la isla. Cuando cayó el telón de acero y se disolvió la URSS, él fue quien obtuvo las divisas necesarias para sobrevivir utilizando el oro y diamantes de algunos países donde el ejército cubano había ayudado a implantar gobiernos comunistas, como Angola. El débil desarrollo económico se ha hecho gracias a Raúl que, por tener "solo" 80 años y mejor estado de salud, se ha hecho cargo de la operación de desmantelamiento del régimen. Para eso se han tenido que echar en brazos de Hugo Chávez cuyos recursos en petrodólares permite a Cuba respirar. El idealista se ha visto forzado, una vez más, a seguir el rumbo marcado por un hermano pequeño que, en tiempos de la Sierra, se achicaba siempre ante las broncas de Fidel. La lentitud de la transición emprendida por Raúl, corre el riesgo de no resistir la lentitud del proceso mientras tenga como apoyo los dólares de la República Bolivariana.