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CUBA EN LA PRENSA MUNDIAL

 

En esta Sección se reproducen, para información de los lectores, artículos que tratan el tema cubano. La reproducción en esta Sección no significa que necesariamente compartimos los criterios del autor.

 

¿Exportación de servicios, o subsidios?

 

Roberto Álvarez Quiñones, Los Ángeles, en Diario de Cuba

 

 Las ventas externas cubanas son hoy inferiores a las de hace 30 años. Sin las subvenciones venezolanas la economía colapsaría.

 

Uno de los mayores éxitos propagandísticos que ha tenido hasta ahora el Gobierno de Raúl Castro es presentar los subsidios recibidos de Venezuela como "exportación de servicios" y anunciar aumentos en el valor de las ventas externas cubanas al tiempo que el país exporta menos bienes que hace tres décadas.

 

Los funcionarios y economistas del régimen asumen que los corresponsales extranjeros acreditados en Cuba y quienes leen los despachos noticiosos que ellos envían desde La Habana no tienen tiempo ni ganas de hacer cálculos con las escasas cifras que les ofrecen, casi todas porcentuales. Pero si alguien se toma el trabajo de sacar cuentas le ve las costuras al sofisma.

 

Según un informe del Ministerio del Comercio Exterior de Cuba, en 2012 la exportación de servicios reportó a la Isla ingresos por unos 11.000 millones de dólares. A eso se le restan los $2.613 millones generados por el turismo, los $1.572 millones correspondientes al pago del 50% de los 37 millones de barriles de petróleo venezolano recibidos (el otro 50% se paga en un plazo de 25 años) y se sustraen también unos $80 millones que pueden reportar a Cuba los servicios técnicos y de salud prestados en otros países.

 

La cifra resultante es de $6.735 millones, que son los que regala Caracas a la dictadura. Agréguese a eso otros $2.500 millones entregados por el gobierno chavista mediante decenas de convenios de colaboración y "solidaridad",  seguridad,  e inversiones en suelo cubano, y tenemos el volumen total de las subvenciones venezolanas: $9.235 millones.

 

Pero hay una vía más fácil para detectar el truco de la "exportación de servicios". Caracas y La Habana aseguran que en territorio venezolano hay 45.000 médicos y otros profesionales cubanos contratados. Eso arroja un costo de 184.600 dólares anuales por cada colaborador cubano, equivalentes a un salario de 15.383 dólares mensuales, 31 veces lo que percibe un médico venezolano. Lo triste es que los galenos cubanos reciben unos 300 dólares mensuales y el resto va a los Castro. En pleno siglo XXI.

 

Lo que revelan estas estadísticas es el afán del gobierno raulista de disimular el carácter parasitario de la economía de la Isla, que colapsaría sin las subvenciones de un rico mecenas dadivoso. Nunca la "revolución" admitirá que recibe subsidios.

 

Fidel Castro calificó siempre de "comercio justo entre países hermanos" el torrente de dinero que recibía de la Unión Soviética, que pagaba a Cuba 45 centavos la libra de azúcar cuando el precio en el mercado mundial era inferior a 5 centavos la libra, y enviaba prácticamente gratis a la Isla todo el petróleo que consumía la nación, los equipos de transporte, las materias primas, los insumos para las industrias, y armamentos de todo tipo, incluyendo tanques de guerra y sofisticados cazabombarderos.

 

Menos que en los 80

 

De acuerdo con los pocos datos, dispersos y contradictorios, ofrecidos por el Gobierno, y descartando algunas cifras infladas —supuestamente por "error"—, reveladas por algunos medios cubanos y venezolanos, el valor real de las exportaciones de bienes de Cuba en 2012 al parecer no llegó a los $3.500 millones. O sea, fue muy inferior a lo que exportaba el país en los años 80.

 

De 1983 a 1990 la exportación de mercancías de la Isla superó anualmente los $5.000 millones, suma que ajustada a la inflación sería muy superior en la actualidad. Pero al desaparecer la URSS y las prebendas del Consejo de Ayuda Mutua Económica (CAME)  dichas ventas externas cayeron a $1.619 millones en 1992,  y a $1.241 millones en 1993. Desde entonces, Cuba nunca ha llegado a tocar la cota de exportaciones de mercancías que logró durante el período de "vacas gordas" alimentadas por Moscú.

 

Hace ya medio siglo que el país dejó de exportar café, piña, carne, toros sementales de la raza cebú, frutas diversas y otros productos agropecuarios que en los años 50 hacían de Cuba un importante exportador de alimentos. Hoy no solo no se exporta, sino que se tiene que importar. En 1957 la Isla importaba el 29% de los alimentos que consumía, hoy importa el 80%.

 

Quinto exportador en 1958

 

El contraste con el antes y el después es dramático. En 1958 Cuba fue el quinto mayor exportador de América Latina, con $732 millones, solo cuatro millones de dólares menos que las exportaciones de México, que ocupó el cuarto lugar tras Brasil, Argentina y Venezuela,  según estadísticas del Fondo Monetario Internacional.

 

Ese año anterior a la llegada de Castro al poder las exportaciones cubanas de bienes  superaron el valor conjunto de todas las exportaciones combinadas de cinco naciones latinoamericanas: Perú ($291 millones), Uruguay ($139 millones), República Dominicana ($136 millones), Ecuador ($95 millones) y Bolivia ($65 millones).

 

Pero la más impactante comparación es entre Chile y Cuba. Ambas naciones tuvieron un Producto Interno Bruto muy similar en 1958 (Chile, $2.580 millones, y Cuba, $2.360 millones), pero la Isla duplicó los $389 millones exportados por Chile. Sin embargo, 54 años después, el país austral, con la economía más liberal y abierta de Latinoamérica,   que no expropió a la burguesía ni a las "transnacionales imperialistas", ni estatizó la economía, vendió al mundo productos por valor de $78.813 millones, 22 veces más que la Cuba comunista.

 

El colmo es que los Castro convirtieron a Cuba en un país importador de azúcar luego de haber sido el mayor exportador mundial de ese alimento desde fines del siglo XVIII hasta los años 70 del siglo XX.  En los últimos 10 años la Isla ha importado azúcar de Brasil, República Dominicana, Colombia, Estados Unidos y hasta de Europa (Bielorrusia), para poder cubrir el consumo nacional y cumplir sus compromisos de exportación.

 

Improductividad crónica

 

Como resultado de la revolución socialista, las exportaciones de bienes cubanos están hoy menos diversificadas que en la década de los 50, y se concentran en solo cuatro productos básicos: níquel, azúcar, tabaco y ron, así como productos farmacéuticos (16% del total), el único rubro exportable con valor agregado que ha logrado incorporar el régimen en cinco décadas.

 

En cítricos, con financiamiento soviético, la Isla produjo en 1990 un millón de toneladas, de las cuales exportó 456.689, por valor de $145 millones. Pero luego la producción se derrumbó. Y actualmente las cosechas citrícolas son tan bajas que representan menos del 2% de las exportaciones de bienes. De acuerdo con la FAO, en los últimos 20 años la producción mundial de cítricos se duplicó, pero la de Cuba disminuyó en un 70%.

 

En general, el valor de las exportaciones de productos cubanos en 2012 fue 2.6 veces inferior al de República Dominicana, que superó  los $9.000 millones según el Centro de Exportaciones e Inversiones de República Dominicana (CEI-RD), y 3.1 veces más bajo que los $11.000 millones exportados por Bolivia, e inferior a las ventas externas de algunos de los países más pobres del mundo, como Chad, Zimbabue y Mauritania.

 

En fin, es asombrosa la involución de Cuba. Y la incapacidad productiva socialista continuará agravándose. Si el régimen militar no libera en serio las capacidades creadoras de los ciudadanos, hasta ahora asfixiadas, el atraso económico, social y tecnológico seguirá erosionando los cimientos de la sociedad.