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CUBA EN LA PRENSA MUNDIAL

 

En esta Sección se reproducen, para información de los lectores, artículos que tratan el tema cubano. La reproducción en esta Sección no significa que necesariamente compartimos los criterios del autor.

 

Entre el fusil y la sotana

 

Miriam Celaya, SinEVAsión

 

El sábado 29 de octubre de 2011 tuvo lugar un encuentro de debate auspiciado por la revista católica Espacio Laical, reportado por la agencia EFE en términos muy loables, que fue publicado con fecha 30 de octubre por el sitio digital Cubaencuentro.

 

El reporte de referencia señala que “El nuevo rol que ha adquirido en Cuba la Iglesia Católica ha propiciado espacios de diálogo donde incluso un disidente o un polémico académico intercambian opiniones políticas en público con un destacado intelectual oficialista”. Y expone detalles de la intervención del fundador del Instituto de Arte e Industria Cinematográfica (ICAIC) y director del Festival del Nuevo Cine Latinoamericano, Alfredo Guevara, quien “impartió una conferencia sobre los actuales desafíos de Cuba” en la cual abordó los temas de los ajustes económicos, el problema de la burocracia y la necesidad de entender la diversidad y la tolerancia en la Cuba actual.

 

En el evento estaban presentes el cardenal Jaime Ortega, el académico oficialista Esteban Morales, el economista ex prisionero de la Primavera Negra Oscar Espinosa Chepe y un grupo de estudiantes, intelectuales, economistas, diplomáticos extranjeros y “periodistas locales y extranjeros”. La nota de prensa no señala quiénes eran estos periodistas nacionales, aunque es presumible que se trate de representantes de la prensa oficial, toda vez que no se ha dado a conocer ningún artículo de opinión sobre dicho encuentro por parte de los periodistas y blogueros independientes.

 

Tampoco la prensa oficial dio cobertura a tan significativo suceso, a pesar de que uno de los temas tratados fue precisamente en relación con las limitaciones de la prensa en Cuba y “la ocultación de información a los ciudadanos”, puesto a debate por el economista disidente Espinosa Chepe, quien consideró de manera muy positiva la celebración de debates “civilizados, sin ofensas, sin exclusiones, sin prejuicios absurdos, porque la diversidad ideológica existe en Cuba” y señaló que bastaba salir a las calles para escuchar las críticas de los ciudadanos. Como parte de su respuesta, Guevara consideró que debía terminarse “de manera tajante” con el secretismo.

 

Otro de los aspectos que subraya el reporte de EFE es el relativo a las opiniones de muchos de los asistentes a la reunión acerca “del nuevo rol que está desempeñando la Iglesia Católica facilitando espacios de diálogo sobre cuestiones de toda índole e incorporando opiniones diversas” y añade que “El propio cardenal Ortega destacó el pasado viernes que la Iglesia vive una nueva relación con el Estado y pueblo cubanos y confirmó que el diálogo iniciado el año pasado con Raúl Castro y su gobierno continúa y afecta a todas las áreas de la vida nacional incluido el proceso de ajustes para ‘actualizar’ el modelo socialista”.

 

En realidad, hay que reconocer que todo espacio de debate que se abra al diálogo en una nación tan crispada y fragmentada como la nuestra es, en efecto, positivo. Sin embargo, sería deseable que las intenciones que se declaran se correspondieran más coherentemente con los hechos. Digamos que ningún debate sobre la realidad cubana actual debería ser considerado incluyente cuando entre los participantes hay apenas un solo representante del amplio diapasón de opiniones no oficialistas -o disidentes- de toda la sociedad, cuando no se invita a miembros del periodismo independiente y de la sociedad civil alternativa que está emergiendo con fuerzas en los últimos años y a otras cuantiosas y jóvenes voces que tienen mucho que opinar y a las que le han sido negados tantos espacios.

 

Uno de los grandes ausentes a este evento es el laico católico Dagoberto Valdés, por muchos años director de la revista Vitral y actual animador del grupo de la magnífica revista digital Convivencia. Numerosas han sido desde años atrás las actividades culturales, literarias y cívicas desarrolladas por este grupo de pinareños, liderados por Dagoberto, en defensa de la diversidad, la libertad y la cubanía, sin embargo, ellos no parecen clasificar para el debate de Espacio Laical.

 

Allí no estaba tampoco ningún representante de la Asociación Jurídica Cubana para ofrecer una opinión alternativa sobre las nuevas legislaciones que se anuncian y los decretos que se han estado introduciendo en el muy publicitado proceso de reformas gubernamentales.

 

Ni la Iglesia Católica ni Espacio Laical pueden ser considerados “nuevos espacios” en tanto ofrezcan apenas el escenario donde los debates se circunscriban al marco temático de los mismos viejos discursos disfrazados de reformistas, dictados por los mismos viejos discursantes que han medrado por más de medio siglo por los altos niveles de la política del país, aparentemente sin percibir los errores del sistema. Si esas son las voces rectoras, no estamos ante lo nuevo o lo inédito, sino ante una mutación oportunista de una misma y ya longeva enfermedad mortal.

 

También resulta cuando menos ambiguo el planteamiento del cardenal Ortega en cuanto a que la Iglesia vive una nueva relación con el pueblo cubano y que su “diálogo” abarca todas las áreas de la vida nacional, incluyendo el llamado proceso de actualización del modelo socialista. Al menos los cubanos de a pie no parecen sentir la presencia de la Iglesia en sus vidas, cargadas de carencias de todo tipo, faltas de espacios donde expresarse. Monseñor Ortega dista mucho de poder considerarse representante de los sentimientos del pueblo cubano ni hasta ahora consta que tenga tan estrecha relación con éste como con el General. Tampoco entiendo la relación entre el diálogo púrpura y verdeolivo y su intención de renovar el socialismo. Diríase que en breve el cardenal recibirá el carné del PCC.

 

De hecho, este evento de Espacio Laical ha estado cargado del mismo secretismo que tanto se criticó en el encuentro: no hubo convocatoria, ni invitaciones a todos los sectores activos de la opinión, ni cobertura de prensa a la conferencia y a los debates, ni transparencia. Como si se tratase de una conspiración para cuidar un espacio sagrado, a salvo de los sacrílegos agitadores que hacen pronunciamientos incómodos, que emplazan, que exigen derechos, que expresan con respeto pero sin tapujos sus opiniones. Al parecer, se ha establecido una nueva parametración que mantiene los nichos o departamentos estanco, ni más ni menos que la retroalimentación de un nuevo sectarismo, ahora con aroma a parafina e incienso.

 

Espacio Laical con frecuencia ha publicado editoriales valientes y honestos, más de una vez ha reflejado opiniones y vertido cuestionamientos que reflejan las inquietudes de miles de cubanos, pero en este caso hay que reconocer que en la práctica está perdiendo la oportunidad de demostrar una verdadera voluntad de diálogo. Porque no es posible ignorar actores que han venido marcando una pauta en las transformaciones de la opinión pública cubana mucho antes de que el gobierno se viese obligado a atemperar ocasionalmente su discurso o a implementar -muy a su pesar- las limitadas modificaciones económicas y sociales que hoy parecen deslumbrar a la prensa.

 

El cardenal, por su parte, jugó un papel positivo como mediador para la liberación de los presos de conciencia, pero esas excarcelaciones no hubiesen sido posibles sin la valentía y perseverancia de las Damas de Blanco, sin el sacrificio de Guillermo Fariñas y sin la permanente actividad de periodistas y blogueros independientes. Ninguno de ellos fue invitado al evento del pasado sábado, tal vez porque la delicadeza católica no se permite el riesgo de ofender a las autoridades contaminando los discursos de los jerarcas sagrados con los reclamos cívicos más legítimos, o porque acaso también considera a este pueblo tan inepto que solo puede ser representado por el fusil o por la sotana.

 

Es así que me atrevo a afirmar que los verdaderos espacios de diálogo se han venido produciendo espontáneamente fuera de las instituciones. Estado de SATS, el grupo de OMNI Zona Franca, la Academia Blogger, la revista digital Voces, el grupo Convivencia, son algunos de esos espacios incluyentes donde todas las opiniones son bien recibidas, donde los debates no tienen moderadores envarados y ahítos de autoridad ni requieren el dictado previo de algún oficiante ungido. Bien por Espacio Laical si se decide a promover y mantener un nuevo foro de debate, aunque sea de medias tintas, pero -seamos justos- el evento del pasado 29 de octubre no fue ni tan inédito, ni tan dialogante.