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CUBA EN LA PRENSA MUNDIAL

 

En esta Sección se reproducen, para información de los lectores, artículos que tratan el tema cubano. La reproducción en esta Sección no significa que necesariamente compartimos los criterios del autor.

 

Estados Unidos-Cuba, una apertura bajo sombras

 

Con un embargo estadunidense y una amplia cautela cubana avanza la nueva era entre Washington y La Habana

 

José Carreño Figueras, Excelsior

 

CIUDAD DE MÉXICO, 18 de mayo.-El entusiasmo despertado por los contactos entre Estados Unidos y Cuba para la reanudación de relaciones diplomáticas es temperado por la realidad tanto del embargo económico estadunidense aún en vigencia como por la cautela de las autoridades cubanas.

 

Los dos países buscan ahora la ampliación de relaciones interrumpidas hace más de 50 años, pero la normalización es otra cosa.

 

La nueva apertura cubana es vista con interés en la región, en parte por las posibilidades de competencia, especialmente en el campo turístico, y como destino para inversiones externas de otro tipo, y en otra medida por el posible impacto sobre el propio sistema cubano.

 

Pero si el bloqueo económico establecido por Estados Unidos en 1962 y su duro complemento de la Ley Helms-Burton, de 1996, son todavía la ley para empresas e inversores estadunidenses, la cautela cubana es la característica del otro lado.

 

Son muchos en EU, en especial intereses turísticos, agrícolas o en los avances biomédicos de la isla, que son partidarios de una amplia apertura económica hacia Cuba.

 

Pero hay otros intereses en contra, el de los actuales propietarios en Estados Unidos de marcas tradicionalmente cubanas y cubano-estadunidenses que creen que podrán recuperar propiedades a través de demandas en cortes de EU, a los que se oponen por creer que es una inyección de recursos para el régimen.

 

Del otro lado, la apertura es determinada por la necesidad de responder a una situación económica difícil, tanto que si la emigración cubana de los años 60 fue determinada por creencias políticas, ya hace más de 20 años que es causada por cuestiones económicas.

 

Pero se espera que esa apertura será cuidadosamente regulada por el gobierno cubano, que durante los últimos 15 años hizo varios experimentos limitados y bajo condiciones muy controladas.

 

Incluso China -convertida ahora en uno de los principales socios económicos de Cuba- ha expresado a veces disgusto por la renuencia cubana a aceptar la llegada de cuadrillas de trabajadores de la construcción chinos para ejecutar los proyectos conjuntos.

 

Pero la realidad que enfrentan los cubanos es dura. Algunos analistas han afirmado que la crisis de 1990-93 fue tal que el Producto Nacional Bruto cubano se redujo en tanto como 40% y que la apertura a la inversión extranjera es la forma de buscar no sólo capital sino acceso a capital, tecnologías y recursos energéticos.

 

Pero al mismo tiempo Cuba ofrece una población educada, una situación estable y una ubicación geográfica ideal para la exportación.

 

De acuerdo con un análisis de la Wharton School of Economics, las metas iniciales cubanas parecen modestas: 2,500 millones de dólares anuales, lo que, sin embargo, parece ambicioso en comparación con la situación previa; de acuerdo con cifras cubanas en 2003 el valor acumulado de la inversión extranjera era de unos 5,500 millones de dólares.

 

El contraste es tanto mayor si se consigna que de acuerdo con el IndexMundi, una empresa especializada en el estudio de flujos de inversión, en 2011 la inversión extranjera en Cuba fue de apenas 110 millones de dólares.

 

La medida de las necesidades cubanas fue ilustrada en noviembre por el ministro de Comercio Exterior y la Inversión Extranjera de Cuba, Rodrigo Malmierca, quien anunció un proyecto para atraer 8,500 millones de dólares para financiar una serie de proyectos que van de una granja porcina a una planta armadora de automóviles.

 

En principio, todas esas plantas estarían instaladas en una zona económica especial ubicada alrededor del puerto de Mariel, construido con una inversión brasileña de mil millones de dólares y perfectamente ubicado para la exportación hacia EU -como lo fue para el famoso “éxodo” de 125 mil cubanos desde el Mariel entre abril y octubre de 1980-.

 

Sin embargo no es tan simple, como reconoció el propio Malmierca durante una presentación previa a la Cumbre de las Américas de Panamá, el 9 de abril pasado.

 

“La vigencia del bloqueo, las restricciones para el uso del dólar, la imposibilidad de exportar productos cubanos (a Estados Unidos) o utilizar créditos comerciales obstaculizan el comercio e impiden las inversiones en Cuba”, consignó.

 

Pero en parte también por el historial previo. Durante los 90 se instalaron más de 400 asociaciones comerciales entre Cuba y empresas de otros países, notablemente España. A fines de 2004 eran 342.

 

De acuerdo con un estudio del economista Jorge Pérez López, las coinversiones con España eran 101, con Canadá 56, con Italia 42, con Francia 23, Chile 13, Gran Bretaña, China y México 11 cada uno.

 

Hasta la década pasada, al menos de acuerdo con un reporte de Paolo Spadoni para la Asociación de Estudios sobre la Economía Cubana (ASCE) reunida en la Universidad de Miami, “el mayor porcentaje de las asociaciones económicas con capital extranjero todavía está ligado a la industria básica (minería, petróleo, energía), seguidas por turismo y en menor medida, construcción y manufacturas o industria ligera”.

 

El tamaño del cambio es, sin embargo, parte del actual discurso cubano. “Reconocemos la importancia de la inserción internacional de nuestra economía para seguir diversificando nuestro comercio exterior, ampliando el acceso a financiamiento externo e incrementando la participación de capital foráneo en la economía cubana”, dijo Malmierca, de acuerdo con Reuters.

 

Cuba aprobó en 2014 una nueva ley de inversión extranjera que busca atraer capitales, mediante descuentos fiscales y un nuevo clima de seguridad para el inversor.

 

Para muchos economistas, contrarios y favorables al régimen de Cuba, son medidas para enfrentar la crítica situación económica que Cuba enfrenta desde el desmoronamiento del bloque socialista en 1990, y el negativo ambiente internacional que ha soportado los últimos 20 años.

 

Para 2007 la economista cubana Carola Salas Couce, de la Universidad de La Habana, apuntaba que “el actual escenario económico cubano se inserta en un contexto general en el cual se viene acometiendo todo un proceso de reorganización del sector exterior, derivado de deformaciones asociadas a condicionantes indeseables, originadas en la precaria situación económica y el limitado poder negociador del país en los años inmediatamente posteriores al advenimiento de la crisis, así como de fallas detectadas en el sistema de planificación y sobre todo de regulación y control de la actividad económica”.

 

En noviembre del año pasado, en un análisis publicado por la Institucion Brookings, el especialista estadunidense Richard Feinberg reseñaba un documento cubano bajo el título Portafolio de Oportunidades para la Inversión Extranjera, en el que gobierno cubano “parecía sugerir... que está preparado a abrir dramáticamente su economía al capital internacional, aunque hay muchos provisos que sugieren una estrategia mucho más cautelosa”.

 

En ese marco, la mejoría de la relación política con EU alentó ideas y esperanzas, aunque para que lleguen inversiones estadunidenses será necesario que el Congreso de ese país elimine el bloque comercial instaurado hace casi 55 años y derogue la ley Helms-Burton que a mediados de los 90 estableció sanciones para empresas extranjeras que comercien con Cuba.

 

De hecho, algunas de las compañías que han invertido en Cuba lo han hecho a costa de limitar su entrada en Estados Unidos o de haberse visto en el centro de conflictos político-legales, como fue el caso de la empresa hotelera española Meliá.

 

Ahí una de las frases del exmandatario Fidel Castro, pero aún líder político podría darle significado a la actual situación: el nombramiento de embajadores “ampliará nuestra relación (con EU), pero la normalización es otra cosa -el  bloqueo debe ser eliminado y la base de Guantánamo debe ser devuelta”-, según Daily Mail.