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CUBA EN LA PRENSA MUNDIAL

 

En esta Sección se reproducen, para información de los lectores, artículos que tratan el tema cubano. La reproducción en esta Sección no significa que necesariamente compartimos los criterios del autor.

 

 Entrevista con Carmelo Mesa Lago: “Las divisiones internas

no dejan que la reforma de Raúl Castro avance más deprisa”

 

Rogelio Núñez, Infolatam

 

El profesor Carmelo Mesa Lago, uno de los mayores expertos en la economía cubana, lleva a cabo en su último libro “Cuba en la era de Raúl Castro. Reformas económico-sociales y sus efectos”, publicado recientemente, una disección objetiva y estrictamente académica de la situación de la isla y del alcance y resultados de las reformas que impulsa Raúl Castro. Mesa Lago, entrevistado por Infolatam, afirma que el principal problema que padece el programa reformista cubano, que por otro lado va en la dirección correcta, es de índole política debido a la falta de unidad que existe en el interior del régimen:

 

A pesar de lo que dice Raúl Castro sobre la unidad en la dirigencia, todo indica que existe un disenso en la cúpula del poder, así como en los niveles intermedios. Unos apoyan las reformas para mejorar el desempeño económico y social, y así salvar la revolución, otros las rechazan por temor a desatar fuerzas que se escapen del control del régimen. Mientras no se resuelva este disenso en la dirigencia, no se conseguirá resolver los problemas económicos y sociales fundamentales de Cuba.

 

¿Qué tipo de reformas ha impulsado desde 2006 Raúl Castro?

 

La eficacia de las reformas está obstruida por objetivos contradictorios. Se busca aumentar la producción para reducir las importaciones y expandir las exportaciones, pero a la vez se pone énfasis en la planificación central, el control estatal y los fuertes impuestos al sector privado que obstaculizan su desarrollo. Los tres tipos de reformas (estructurales, no estructurales y administrativas) de Raúl Castro son las más extensas y profundas llevadas a cabo bajo la revolución. De todas formas, tres importantes no han sido implementadas aún: la eliminación de la dualidad monetaria y el racionamiento, y el aumento del salario real que satisfaga las necesidades básicas

 

¿Y qué resultado han dado hasta ahora?

 

Las reformas administrativas y no estructurales, que son menos complejas e importantes, han tenido efectos positivos. Destaca por ejemplo la fusión de varios ministerios o el avance en detectar la corrupción y detener o encarcelar a cientos de funcionarios, así como la apertura a la crítica dentro de los parámetros socialistas con algunas facetas de glasnost. Por falta de información no se pudo evaluar los resultados de la lucha contra la indisciplina laboral, ni las cuatro medidas para mejorar el salario.

 

¿Y las estructurales?

 

Las reformas estructurales, más complejas y decisivas, no han alcanzado el éxito hasta ahora,  debido a trabas y desincentivos y por errores en el diseño. La actualización del modelo económico, con predominio de la planificación centralizada y la empresa estatal, acumula ya 52 años de similares intentos fallidos. A pesar del usufructo y otras reformas en la agricultura, la producción cayó en 2010 y, si bien aumentó en 2011 en el sector no estatal, no se sabe si fue por los usufructuarios o por campesinos no afiliados a cooperativas. Las metas de despidos en el sector estatal se incumplieron en 2011, mientras que la creación de empleos por cuenta propia y cooperativas fue importante pero  insuficiente para ocupar a los despedidos.

 

¿Está transitando Cuba por una reforma “a la china”?

 

Mi opinión es que no. Ni siquiera “a la vietnamita” que por tamaño podría asemejarse más al caso cubano. La clave está en la reforma agraria. China no dio la tierra en propiedad (como la Cuba actual) pero permitió contratos indefinidos (en Cuba son por 10 años), con amplia autonomía para el agricultor que puede fijar el precio, a quien vende y qué produce. En la isla sin embargo, el usufructuario debe vender al estado a un precio fijado por debajo del precio de mercado. Por miedo a la concentración agraria, el castrismo impone altos impuestos a los agricultores para desincentivarlos a crecer.

 

Usted señala en su libro que la economía cubana ha experimentado una enorme transformación desde hace 20 años y ya no es aquella economía monodependiente del azúcar como en tiempos coloniales o de la URSS

 

El éxito en sectores clave (petróleo, turismo, níquel) se debe a la inversión extranjera, a pesar de las trabas existentes. La economía cubana ha sobrevivido gracias a la inversión, comercio, crédito y subsidios de Venezuela, la inversión extranjera privada en sectores estratégicos como petróleo, gas, níquel y turismo, y los créditos e inversión de China.

 

¿Cuál es la realidad de la situación social cubana actual?

 

A pesar de una recuperación de los indicadores sociales tras la crisis de los años 90, muchos de esos indicadores siguen aún por debajo del nivel pre-crisis. El pleno empleo se logró reduciendo el desempleo visible pero expandiendo el desempleo oculto, el primero era 1,6% en 2009, entre los más bajo del mundo, pero en 2010 se anunció el despido de 500.000 a 1,3 millones de trabajadores estatales innecesarios, 12% a 28% de la fuerza laboral. Además aunque hubo incrementos nominales, el salario real declinó un 73% en 1989-2010 y se reconoce de manera oficial que es insuficiente para cubrir las necesidades básicas.

 

¿Y en el tema de la desigualdad?

 

Cuba padece un triple desigualdad: social, racial y provincial. La mayoría de las desigualdades se ha expandido desde las reformas de los 90 y profundizado con las estructurales actuales. El ingreso promedio de los cuentapropistas es 2,3 veces el salario medio estatal; las remesas externas y pagos en divisas ensanchan aún más la brecha; el coeficiente Gini estimado en 0,407 en 1999 debe haber crecido desde entonces. La desigualdad racial ha aumentado por el menor acceso de los afrocubanos, comparados con los blancos, a remesas, empleos en turismo, empresas mixtas y el sector privado –cuyos ingresos son muy superiores al salario estatal recibido por el 83% de los afrocubanos. Y a todo esto hay que unir que el costo de los servicios sociales es insostenible: 53% del presupuesto estatal y 34% del PIB.

 

Ante esta situación, la gran pregunta es ¿qué pasará cuando el impulsor de las reformas, Raúl Castro desaparezca?

 

Raúl ha tenido éxito en consolidar la transición de su hermano y ha emprendido un ambicioso proyecto de reformas. Algunos autores como  Mujal León creen que la clave del postcastrismo estará en si se mantiene la coalición de los militares, el PCC y la emergente tecnocracia. Las FFAA son cada vez más fuertes y esto puede crear resquemor en el aparato del partido.

 

¿Y qué papel juega en toda esta coyuntura Fidel Castro?

 

Raúl Castro es claramente el pragmático pues salvando todas las diferencias, que son muchas, es más parecido a Gorbachov con su perestroika y su gladsnost. Por contra Fidel, que en la actual coyuntura y debido a su evidente deterioro físico y mental, no cumple un papel político determinante más allá de seguir siendo una figura mítica. Raúl Castro está plenamente comprometido con las reformas pero no tiene mucho tiempo por delante por edad y por la urgencia de la situación.