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CUBA EN LA PRENSA MUNDIAL

 

En esta Sección se reproducen, para información de los lectores, artículos que tratan el tema cubano. La reproducción en esta Sección no significa que necesariamente compartimos los criterios del autor.

 

Encubriendo Cuba

 

En Nueva York, concluyó “Cubriendo Cuba en época de cambios”. No es solo en La Habana donde se coce una transición del “castrosocialismo” al “castrocapitalismo”

 

Un seminario cuyo título sugeriría un énfasis en la cobertura de prensa sobre Cuba, fue de hecho un cabildo político para ofrecer un espaldarazo al lobby anti-embargo

 

Miriam Celaya, en Cubanet

 

NUEVA YORK, Estados Unidos.- Recién ha concluido el seminario “Covering Cuba in an Era of Change” (Cubriendo Cuba en una Era de Cambios, 16-18 de Octubre de 2014, Pulitzer Hall, Universidad de Columbia), con la participación mayoritaria de políticos y académicos estadounidenses, además de la intervención de varios periodistas que formaron parte de diferentes paneles.

 

A pesar del tema que dio título al seminario y de que éste tuvo lugar en una escuela de periodismo, casi todo el evento versó sobre el Embargo y la necesidad de un levantamiento unilateral de esta medida por parte del gobierno de Estados Unidos. Varias intervenciones se manifestaron francamente apologéticas sobre la revolución, con acento en la figura de Fidel Castro, y duramente críticas -con profusión de adjetivos- hacia las administraciones estadounidenses que han mantenido por más de medio siglo una actitud política propia de la Guerra Fría.

 

Y en verdad “Cubriendo Cuba…” no tenía el compromiso de repudiar la más larga dictadura de este Hemisferio; pero sí debió apegarse más a la verdad completa en lugar de refugiarse tras medias verdades.

 

Así, un seminario cuyo título sugeriría un énfasis en la cobertura de prensa sobre Cuba, fue de hecho un cabildo político para ofrecer un espaldarazo al lobby anti-embargo, que si bien en principio es una posición tan legítima como cualquier otra, perdió la oportunidad de conferir credibilidad y transparencia al debate, por no convocar al espacio académico a los representantes de sectores que sostienen una posición diferente.

 

Quizás la contradicción más notable del foro fue la ausencia casi absoluta de los periodistas independientes de la Isla que han estado cubriendo por más de una década la realidad social que subyace tras el juego de los poderes políticos y de los intereses económicos, conocedores como nadie de la vibra diaria de los cubanos.

 

Por otra parte, los coros monocordes -lejos de esclarecer los hechos- tienden a crear distorsiones y deformidades de la realidad. Así, los fundamentos que esgrimen algunos espacios académicos y de prensa para la derogación del Embargo, están pasando por una reescritura de la Historia de Cuba y una interpretación de la realidad cubana que en poco o en nada difieren del discurso y espacios oficiales de la Isla.

 

Entre los periodistas asistentes hubo muchas preguntas inteligentes, a menudo evadidas por los panelistas; y tampoco faltaron criterios desprejuiciados y objetivos que permitieron un relativo (e imprescindible) equilibrio en un debate que, de otra forma, hubiese devenido otra Mesa Redonda al estilo de las que difunde la televisión cubana.

 

Las notas más “discordantes” como era de esperarse, se emitieron fundamentalmente por parte de los participantes cubanos residentes en la Isla, en especial con la intervención del músico y artista plástico David D’Omni, a través de un panel organizado por el académico estadounidense Ted Henken, en la jornada vespertina del viernes 17.

 

David, expuso de manera sencilla y convincente el estado de desgaste material y espiritual de los cubanos comunes, y de la necesidad de que los viejos gobernantes que han controlado todos los espacios de la vida pública y privada por más de medio siglo “acaben de pasar la pelota” y abandonen el poder. “Ya está bueno, ha sido demasiado. Lo que necesitamos los cubanos es libertad”, expresó abiertamente, tomando distancia del rebuscamiento académico y de los giros políticos para llegar al centro de la diana. Tras lo cual regaló tres de sus canciones, de contenido crítico que fueron muy ovacionadas.

 

Más allá de las luces y sombras de este tipo de cónclaves, son una oportunidad para el intercambio de ideas, algo que no se puede realizar en Cuba por la habitual censura del régimen. Quizás no todos los desenfoques fueron malintencionados, y en compensación permiten vislumbrar los numerosos velos que ocultan el futuro político de Cuba a corto y mediano plazo. En estos dos aspectos “Covering Cuba…” dejó un saldo positivo. Como beneficio colateral, ahora no quedan dudas de que no es solamente en el Palacio de la Revolución donde se está cociendo una transición del “castrosocialismo” al “castrocapitalismo”; un proceso que, para muchos, ya ha comenzado.