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CUBA EN LA PRENSA MUNDIAL

 

En esta Sección se reproducen, para información de los lectores, artículos que tratan el tema cubano. La reproducción en esta Sección no significa que necesariamente compartimos los criterios del autor.

 

Ellos… los opositores

 

Miriam Celaya, SinEVAsión

 

Si fuera posible clasificar los años tal como los vinicultores catalogan los vinos, yo diría que el 2011 ha sido una buena cosecha. Buena, para los cubanos que aspiramos a un futuro cercano de civilidad y transformaciones en la Isla y que hemos asistido a un gradual, pero sostenido acercamiento entre diferentes grupos de la sociedad civil alternativa, y a un reconocimiento mutuo de espacios y derechos comunes a todos. Para el gobierno, no tanto.

 

Para no pecar de alguna injusta e involuntaria omisión, eludo hacer una lista de esas burbujas de ciudadanos de diferentes tendencias, generaciones, profesiones y orígenes que vienen ampliándose como la levadura, quebrando el aislamiento en una sociedad largamente crispada por el temor o la desconfianza entre éste o aquel grupo o individuo. Baste apuntar que en el transcurso de este año ha crecido ese entramado de espacios de libertad surgidos espontánea y libremente, y se podría conjeturar que en ese tejido social están cifradas muchas esperanzas y aspiraciones de una Cuba necesariamente diferente y mejor.

 

De hecho, diría que este año el propio Partido-Gobierno es el que ha pasado a la oposición; no porque yo lo diga, sino por los métodos y procedimientos que emplea en su tardío intento de resucitar y en su evidente temor ante el incontenible proceso de debilitamiento de la fe de las nuevas y viejas generaciones en la llamada “revolución”. Una muestra de ello fue la conspiración orquestada para ¿celebrar? el VI Congreso del PCC, basado en unos lineamientos elaborados en secreto. Un Congreso anunciado de manera inesperada y sorprendente hasta para los propios miembros del partido único, con la limitación adicional de una agenda circunscrita a temas meramente económicos. Todo esto ofreció una imagen de debilidad e inseguridad de la alta dirección del partido y proyectó un clima de desconfianza y reservas entre la militancia de base, a la vez que expuso la paradoja de pretender impulsar una campaña contra “el secretismo” a partir de una conjura.

 

En abierto contraste, los sectores de la sociedad civil alternativa han estado lanzando programas y propuestas abiertas, han celebrado sus reuniones y eventos previo anuncio público -aun bajo hostigamiento y acoso de la policía política- sin disimulos y sin exclusiones y han estado sumando apoyos y voluntades, sobre todo entre jóvenes que no se sienten atraídos por las “nuevas” promesas oficiales. Los fuegos fatuos que desprenden las raídas charreteras verdeolivo no tienen el atractivo del futuro que sueñan realizar por sí mismos, sin tutelajes, sin dogmas.

 

Miremos la Cuba de hoy, la que hemos vivido en este año 2011, y recapitulemos: ¿quién es el que se oculta para urdir componendas, congresos y alianzas inconsultamente?, ¿quién es el que niega la información al pueblo?, ¿quién mantiene el monopolio de la prensa y los medios de comunicación y pretende monopolizar el acceso a Internet?, ¿quién insiste en distribuir y administrar imponiendo los límites y el ritmo de las transformaciones que urge aplicar?, ¿quién persigue a los ciudadanos libres?, ¿quién se resiste al multipartidismo y a la plena participación de todos los cubanos en la búsqueda de soluciones?, ¿quién es el que se opone a los cambios democráticos?, ¿acaso la fuerza del poder legitima retener el poder por la fuerza? Entonces, ¿por qué dicen que “los opositores” somos nosotros?