Cubanálisis   El Think-Tank

CUBA EN LA PRENSA MUNDIAL

 

En esta Sección se reproducen, para información de los lectores, artículos que tratan el tema cubano. La reproducción en esta Sección no significa que necesariamente compartimos los criterios del autor.

 

El sueño revolucionario vs el sueño americano

 

Juan González Febles, Primavera Digital

 

Lawton, La Habana.- Lo último que circula en La Habana es el sueño de las mil y una noches que le abortaron a un gerente venido a menos.

 

Este infortunado actualizó su modelo económico y logró el sueño revolucionario. Vivió como un sultán y la contraloría general le cayó encima. Las fotos que circulan hablan por sí solas.

 

Desde planta eléctrica portátil hasta jacuzzi, TV de pantalla plana y una residencia para soñar, con piscina y todo. Cuando de sueños se habla, en Cuba existe el sueño revolucionario, la pesadilla revolucionaria y el sueño americano. La mayoría vive la pesadilla revolucionaria, unos pocos alcanzaron el sueño y el resto, se afana en montarse en algo, para alcanzar el sueño americano.

 

Las fotos del sueño revolucionario circulan entre la gente. Pero nadie se asombra, porque desde La Puntilla junto al muy contaminado Río Almendares y su puente de Pote, hasta Punto Cero en la vecindad de Santa Fe y Jaimanitas, sobran espacios como este que se corresponden con el sueño revolucionario. Lugares que sus actuales dueños se ganaron, mientras el resto se desgastaba inútilmente afanado en construir el socialismo. Lugares de ensueño donde, contralora mediante, será posible hallar la misma maravilla. No son pocos los que autorizados, ya han actualizado su modelo económico, aunque en la actualidad, la contraloría carga sus tintas en solo selectos y puntuales casos.

 

Lo singular, es que este último sultán caído, era negro. Para él no valió aquello del racismo, porque se trata o se trataba de un revolucionario, de un fidelista y si de fidelistas se trata, pude decirse con propiedad que: "Fidelista es más que cubano, más que blanco y más que negro. Dígase fidelista y se alcanzará la cima excelsa de la impunidad, el limbo eterno de la más consagrada, congelada, autorizada e impoluta corrupción". Uno se pregunta: Si este gerentico vivía esa maravilla, ¿Cómo vivirán Raúl Castro, Ramiro Valdés, Guillermo García y el resto de la planta alta del régimen? Y la otra pregunta sería: Si así es: ¿Cuándo la contraloría general procederá contra ellos? Todo parece indicar que evidentemente se enriquecieron "con las mieles del poder".

 

Ahora que vivimos en comunión con la iglesia de los compañeros Benedicto y Jaime, digamos que la caída de un fidelista guarda semejanzas con la caída de los ángeles. No hay nada más parecido a un ángel caído que un fidelista en desgracia. Nuestra tragedia nacional no es la división entre blancos y negros, se trata de algo peor, fidelistas empoderados y no fidelistas desposeídos. El clásico juego de los dos linajes: tener y no tener. Y dentro de este clásico dilema, otro más específico del caso cubano, aunque extensible a otros infiernos de este mundo, esto es: temer y no temer.

 

En este momento, pienso en dos hermanos de lucha que asumen como algo personal el tema del racismo y en mi modesta opinión, se pierden en el entramado de la parte de la injusticia en que se concentran. Me refiero a Manuel Aguirre (Mackandal) y a Leonardo Calvo Cárdenas.  Para parafrasear clásicos de la cubanía, diría que uno surge imperfecto de las entrañas de la tierra y el otro es el nimbo de erudición que lo corona. Pienso que si no me detiene una tonfatitis o soy atendido por Seguridad del Estado o Contrainteligencia Militar en algún hospital, (remember Pollán) en un futuro les veré a ambos en los pasillos del Capitolio Nacional, en lucha por aprobar leyes que beneficien a todos los cubanos. Sin duda serán senadores o representantes de la república con todos y para el bien de todos que vendrá.

 

Las cámaras de esa república les verán con senadores y representantes blancos (cubanos) en ese futuro hipotético aunque real. Les veremos en fructífera polémica con, digamos, el senador por Santiago de Cuba, Ferrer García, o el de Ciego de Ávila, Roberto Valdivia, o el de Matanzas, Félix Navarro. Quizás la prensa se ocupe de los escabrosos diálogos de Elizardo Sánchez en funciones de eventual ministro de exteriores, afanado en explicar a atribulados banqueros rusos que no recibirán un centavo de una deuda que el pueblo de Cuba moralmente no debe pagar o una Marta Beatriz Roque, eventual ministra de economía que declararía a la prensa, que no dirigirá un centavo de las finanzas nacionales a indemnizar a ningún colaboracionista expropiado. Sobre el presidente, mejor no hacer apuestas. Quizás el tipo ni vive en Cuba, y me busco otro problema (esta vez gratuito) con esa gente.

 

Hasta ese entonces y en descenso obligado a la tierra y a la hierba que pisan nuestras plantas, les invito a compartir la opinión ciudadana que uno de nuestros valiosos activistas encontró en las calles de nuestra Habana. La opinión ciudadana que recomiendo, se consiguió con habilidad y con recurrencia a otra falla nacional, el machismo. Nuestro opinante ciudadano, no se siente menos que nuestras mujeres de blanco. Luego de la mención oportuna, de verlas pasar y que alguien le dijera que se respeta su derecho a tener miedo, gritó: "¡Ninguna mujer puede tener más cojones que yo! ¡Coño!", entonces así, dijo y opinó.

 

Les exhorto a que luego de ver las fotos sobre la caída libre de un fidelista en desgracia, del Olimpo privilegiado en que se movía, hagan clic en la opinión ciudadana que pongo a vuestra consideración. Con esto, sé que  quedo expuesto a críticas justas de tanto ilustrado conocedor que hay por ahí por esos caminos de Dios en nuestro mundo cada vez menos ancho y ajeno gracias a Internet, el divino tesoro que Bill Gates y pandilla regalaron al mundo. Pero bueno, también esta es la forma poco ortodoxa en que por aquí, algunos prefieren quemarse.