Cubanálisis   El Think-Tank

CUBA EN LA PRENSA MUNDIAL

 

En esta Sección se reproducen, para información de los lectores, artículos que tratan el tema cubano. La reproducción en esta Sección no significa que necesariamente compartimos los criterios del autor.

 

El “ritmo” de Raúl Castro

 

El cansancio de aquellos que se le oponen, agotarlos hasta que caigan o se vayan, es un elemento fundamental para el sostenimiento de la dinastía Castro en Cuba.

 

Joan Antoni Guerrero Vall, Martínoticias

 

El General cubano ha dicho esta semana que Cuba irá cambiando "a su ritmo". Con la chulería que caracteriza al General, se ha dirigido a la prensa de forma casual para recordar que él es quien impone los tempos y que no hay exigencia ni interna ni externa que pueda introducir variaciones en el esquema de comportamiento de la gerontocracia cubana. Ellos hacen y deshacen y los demás tienen que conformarse con ser simples espectadores del desarrollo de sus actos y sufridores de las consecuencias de sus decisiones.

 

Con estas declaraciones, el General cubano enfría las expectativas de cambios más rápidos, algo a lo que ya se ha acostumbrado todo el mundo, pues no es la primera vez que el dictador se refiere al "ritmo" de su gobierno.

 

Le parece al dictador que 56 años de espera todavía le da margen para exigir un poco de paciencia a sus súbditos, cuyas vidas siguen discurriendo sin posibilidad de congelarse a la espera de mejores condiciones.

 

La mayoría de cubanos, damnificados por la Revolución castrista, necesitan de soluciones urgentes, más si pensamos que de vida solo hay una. Haberla vivido bajo las condiciones del castrismo hace que muchos tengan la sensación de haberla perdido. Así que, como el General comprenderá, es normal que para millones esos cambios son necesariamente una urgencia.

 

De todas formas, la alusión al "ritmo" de Castro responde también a la estrategia de un gobierno que juega con el cansancio de sus antagonistas. El cansancio de aquellos que se le oponen, agotarlos hasta que caigan o se vayan, es un elemento fundamental para el sostenimiento de la dinastía Castro en Cuba. El cansancio de sus oponentes es una de las mejores armas del régimen, que solo debe esperar a que vayan cayendo los elementos antagónicos (contrarrevolucionarios), quedando de esta manera el camino despejado para seguir manteniendo el poder.

 

El cansancio a nivel internacional ha desembocado finalmente en una etapa de hartazgo que ahora cristaliza en "la nueva era" en la que parece que muchos actúen bajo el lema “pues ya os apañaréis”.

 

Ante un gobierno monolítico, de discurso cansino, agarrado a la retórica, la única esperanza que queda es que sus primigenios protagonistas vayan desapareciendo y, con ellos, esas manías revolucionarias que han configurado un país estrambótico, en el que se acepta la permanencia de reglas de juego bárbaras y poco civilizadas, como el negar la fundamental existencia de una oposición que fiscalice el poder o prensa que asuma el rol de control de los asuntos públicos sin necesidad de alinearse con los órganos de gobierno del país.

 

Y es estrambótico también que un "presidente" se sienta tan cómodo en el poder que, en lugar de ofrecer explicaciones por la inexistencia de soluciones, se limite a exigir paciencia ante las urgencias. Por ser el suyo un Gobierno que ha durado décadas, es normal que se esperen resultados cuanto antes. ¡¿Qué menos?!