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CUBA EN LA PRENSA MUNDIAL

 

En esta Sección se reproducen, para información de los lectores, artículos que tratan el tema cubano. La reproducción en esta Sección no significa que necesariamente compartimos los criterios del autor.

 

El PRC reclama cambios en su aniversario 123

 

El partido fundado por Martí en 1892 nos invita a comparar los objetivos de la república martiana con la actual situación del país.

 

Dimas Castellanos, El Blog de Dimas

 

El Partido Revolucionario Cubano (PRC), fundado el 10 de abril de 1892, fue concebido para forjar una república moderna, independiente y democrática. Ese objetivo tuvo su primera manifestación el 10 de abril de 1869 con la Constitución de Guáimaro. Si esa Constitución "fue la piedra angular de la República de Cuba -explicaba el Apóstol-, el Partido Revolucionario es la legión de obreros que procura y hacina los materiales con que ha de darse remate a la obra [1]".

 

La Guerra Grande y su continuación, la Guerra Chiquita, no lograron sus propósitos. Con la experiencia adquirida de la política y de los partidos en España y en América, Martí se preguntó ¿qué pasó?, ¿qué está pasando? Y de sus respuestas emanó una teoría política de carácter democrático y participativo, que incluía la institucionalización de la guerra "necesaria" y la creación del instrumento organizador y de formación del ciudadano político para sustituir la espontaneidad y la inmediatez: el PRC. Previo a su fundación, Martí escribió: "De la obra de doce años callada e incesante, salió, saneado por las pruebas, el Partido Revolucionario Cubano [2]". Y unos días después dijo: De modo "que en la conquista de la independencia de hoy vayan los gérmenes de la independencia definitiva de mañana [3]".

 

Los propósitos del PRC, creado bajo la sabia dirección del Apóstol, se fueron a bolina. La ausencia de libertades políticas y económicas y la inexistencia del ciudadano, que caracterizan a la Cuba de hoy, nada tiene que ver con el ideario martiano. Las siguientes citas de José Martí ilustran las afirmaciones anteriores.

 

En su ideario, el PRC era un eslabón mediador para arribar a la República. No "para dominar y prohibir la existencia de partidos diferentes después del triunfo, no para trabajar por el predominio, actual o venidero de clase alguna; sino por la agrupación, conforme métodos democráticos, de todas las fuerzas vivas de la patria [4]". Para "fundar un pueblo nuevo y de sincera democracia, capaz de vencer, por el orden del trabajo real y el equilibrio de las fuerzas sociales, los peligros de la libertad repentina en una sociedad compuesta para la esclavitud [5]". "Es una idea lo que hay que llevar a Cuba -decía: no una persona [6]". Y en noviembre de 1891 insistió: cerrémosle "el paso a la república que no venga preparada por medios dignos del decoro del hombre, para el bien y la prosperidad de todos los cubanos [7]".

 

En el discurso pronunciado el 10 de Octubre de 1889, en Nueva York, el Apóstol expresó: "Todo lo de la patria es propiedad común, y objeto libre e inalienable de la acción y el pensamiento de todo el que haya nacido en Cuba. La patria es dicha de todos, y dolor de todos, y cielo para todos, y no feudo ni capellanía de nadie, y las cosas públicas en que un grupo o partido de cubanos ponga las manos con el mismo derecho indiscutible con que nosotros las ponemos, no son suyas sólo, y de privilegiada propiedad, por virtud sutil y contraria a la naturaleza, sino tan nuestras como suyas" [8] Y en carta a José Dolores Poyo, en diciembre de 1891, escribió: "Es mi sueño que cada cubano sea hombre político enteramente libre [9]". Definiciones que remató con ese ideal devenido en puro formalismo: "yo quiero que la ley primera de nuestra república sea el culto de los cubanos a la dignidad plena del hombre".

 

El carácter social -la peculiaridad más esencial del hombre- se manifiesta, entre otras cosas, en la diversidad de asociaciones para la participación en los asuntos de su interés. Los partidos son, pues, asociaciones de una parte, no de toda la sociedad. Cualquier intento de sustituir el todo y someterlo a una parte, constituye una violación de la libertad política y un acto contra la dignidad humana, algo absolutamente ajeno a los objetivos del PRC y sin antecedentes en la historia política de Cuba, como podremos ver:

 

En 1878 se crearon el Partido Unión Constitucional y el Partido Liberal, uno representaba el sentimiento de los españoles, otro el de los cubanos. A finales del siglo XIX el Partido Autonomista coexistía con el Partido Revolucionario Cubano. En 1899, se creó el Partido Socialista Cubano porque los intereses de los obreros no estaban representados en los demás partidos. En 1925 se fundó el Partido Comunista que coexistía con múltiples partidos de otras tendencias. En 1947 Eduardo Chibás fundó el Partido Ortodoxo porque el Partido Auténtico no satisfacía su proyección. Y Fidel  Castro, que militaba en el Partido Ortodoxo, fundó el Movimiento 26 de Julio porque sus ideas insurreccionales no tenían cabida en los partidos y asociaciones de la época. Ningún líder ni grupo fundó varios partidos a la vez, lo que pone en ridículo el argumento de la inexistencia del multipartidismo porque Martí creó un solo partido. Aceptando la tesis de que después del triunfo, Martí preveía emplear el Partido en la fundación de la República, habría que aceptar también la tesis opuesta de que, por su profundo pensamiento democrático, lo haría en competencia con los partidos existentes, no declarando al suyo como único.

 

En materia de economía, desde el Obispo Espada, que en 1808 elaboró un proyecto económico basado en una economía diversificada de pequeños productores agrícolas, hasta Francisco de Frías, Conde de Pozos Dulces, quien en 1857 planteó que "Cuba debiera ser por excelencia la patria de la pequeña propiedad y de los cultivos en escala menor", el problema de la pequeña y mediana propiedad, tan vital para la nación cubana, no escapó a la visión martiana. Basado en la experiencia adquirida en tierras americanas, escribió lo siguiente: "Es rica una nación que cuenta muchos pequeños propietarios. No es rico el pueblo donde hay algunos hombres ricos, sino aquel donde cada uno tiene un poco de riqueza. En economía política y en buen gobierno, distribuir es hacer venturosos [10]".

 

Separados por 123 años de la fundación del Partido Revolucionario creado para fundar una república de hombres libres, las libertades fundamentales -conocidas como derechos humanos- constituyen una asignatura pendiente.

 

Cuba carece de ciudadanos porque el fundamento de su existencia: las libertades fundamentales y la sociedad civil autónoma, están subordinadas constitucionalmente a los objetivos trazados por el Partido Comunista. Precisamente, esa limitación es la causa fundamental del estancamiento y de los retrocesos sufridos. Mientras el diferendo con Estados Unidos fue utilizado por el Gobierno cubano para inmovilizar a la sociedad, solapar las ineficiencias y eludir cualquier compromiso respecto a los derechos humanos.

 

Fracasados el fidelismo, la política de confrontación, los gobiernos de Cuba y Estados Unidos anunciaron, el 17 de diciembre de 2014, la decisión de restablecer relaciones diplomáticas en un contexto en que ni el proceso de reformas ni el restablecimiento de relaciones con Estados Unidos (aunque se puedan lentificar) se pueden detener.

 

En el 123 aniversario de la fundación del PRC, José Martí nos invita, especialmente a los que detentan el poder en Cuba, a comparar los objetivos de la república martiana, de la cual se alardea, con la realidad actual, y en consecuencia proceder a despenalizar la diferencia política e instituir el derecho de asociación y el resto de las libertades fundamentales, para que los cubanos puedan desempeñar el papel que les corresponde en los destinos nacionales.

 

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[1] Martí José. Obras Escogidas en tres tomos. T. 3. P.213

[2] Martí José. Obras Escogidas en tres tomos. T. 3. P.86

[3] Martí José. Obras Escogidas en tres tomos. T. 3. P.99

[4] Resoluciones tomadas por la emigración cubana de Tampa y Cayo Hueso en noviembre de 1891. MARTÍ, JOSÉ. Obras Escogidas en tres tomos. TIII, p.23.

[5] MARTÍ, JOSÉ. Obras Escogidas en tres tomos. TIII, p. 26

[6] MARTÍ, JOSÉ. Obras Escogidas en tres tomos. TIII, pp. 9-10

[8] MARTÍ, JOSÉ. Obras Escogidas en tres tomos. TII, p. 367

[9] MARTÍ, JOSÉ.  Obras Escogidas en tres tomos. TIII, pp. 24-25

[10] J. MARTÍ.  O.C. Tomo 7. La Habana, Editorial de Ciencias Sociales, 1991