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CUBA EN LA PRENSA MUNDIAL

 

En esta Sección se reproducen, para información de los lectores, artículos que tratan el tema cubano. La reproducción en esta Sección no significa que necesariamente compartimos los criterios del autor.

 

El mundo del revés

 

Fernando Ravsberg, BBC Mundo

 

Miami está alborotado desde que la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), del Departamento del Tesoro, volvió a otorgar licencias a los ciudadanos estadounidenses que quieren visitar Cuba, dentro de la política de contactos de pueblo a pueblo.

 

Según denuncian algunos voceros del exilio, en esos viajes se fusiona turismo con adoctrinamiento. Sin embargo, no explican cuáles podrían ser las consecuencias para la seguridad nacional de EEUU de semejante penetración ideológica de los comunistas cubanos.

 

Entre los hechos más graves que citan está la presencia de un grupo de norteamericanos en un concierto por el cumpleaños de Fidel y un encuentro con la hija de Raúl Castro, Mariela, conocida defensora de los derechos de la comunidad LGBT en Cuba.

 

Es curioso que teman el adoctrinamiento de sus turistas y a la par aseguren que Cuba está hundida en la más terrible de las miserias y que la mayoría de los cubanos están descontentos. Nada deberían temer quienes vienen del país de las oportunidades y libertades.

 

Lo que ocurre es que sobredimensiona tanto los problemas de la isla que cuando uno topa con la realidad descubre que lo han estado engañando. Cuba no es el paraíso terrenal que nos pinta la prensa nacional pero tampoco es el infierno que nos cuentan en Miami.

 

Si los medios y políticos del exilio creyeran realmente en lo que nos dicen sobre la isla deberían promover ellos mismos los viajes de norteamericanos a Cuba para que estos comprueben con sus propios ojos lo que ocurre y después lo rieguen por todo EEUU.

 

Además, apenas son 10 mil los estadounidenses que viajan a la isla cada año con licencias especiales entregadas por su gobierno. Aunque se pierden entre los 2,5 millones de turistas que visitan Cuba, alguna vez me los he encontrado caminando por La Habana Vieja.

 

Distinguirlos no es difícil, son los únicos excursionistas que se mueven por la ciudad en grupo y con credenciales colgadas en el pecho, como hacemos los periodistas cuando trabajamos. A veces me pregunto qué harán con ellas cuando se bañan en la playa.

 

Pero esos límites no los imponen los "adoctrinadores cubanos". Según, John McAuliff, de la Fund for Reconciliation and Development, es la OFAC quien insiste en programas estructurados a tiempo completo en vez de confiar en los estadounidenses para auto dirigirse y explorar.

 

Al final con tantas regulaciones de Washington, estos norteamericanos que visitan Cuba se parecen mucho a la imagen estereotipada de los turistas japoneses recorriendo las calles en grupo y disparando sus cámaras fotográficas hacia los 4 puntos cardinales.

 

Critican en Miami a los turistas estadounidenses porque toman mojitos y bailan salsa pero no se me ocurre mejor manera de entrar en contacto con el pueblo cubano. La gente está en las calles, en los bares, las discotecas y hasta en los hoteles turísticos, donde vacacionan 400 mil cubanos de Cuba.

 

El contacto Pueblo a Pueblo fue aprobado por el Congreso de los EEUU en los 90 para fomentar "interacciones significativas" con los cubanos, en otras palabras para influir políticamente en la ciudadanía de la isla, promoviendo el "estilo de vida americano".

 

Ese era el plan pero yo no me imagino a estos turistas de mirada bonachona, camisas floreadas, sombreros panamá y sandalias, que caminan con la piel enrojecida y agobiados por el calor, haciendo proselitismo político con traductor para que los cubanos derroquen a la revolución.

 

Parece que Bush percibió los límites de esa estrategia y acabó con las licencias para los estadounidenses. Les cortó los mojitos y la salsa incluso a los cubanos de Miami, reduciendo los viajes a la isla a 1 cada 3 años, había que demostrar que son perseguidos políticos.

 

El candidato republicano Mitt Romney -aconsejado por el Senador Marco Rubio y los Congresistas Mario Díaz Balart, David Rivera e Ileana Ros- prometió que si es electo Presidente, prohibirá los viajes a la isla y el envío de remesas familiares.

 

Pero como aún no ha sido electo, cientos de miles de cubanoamericanos siguen llegando cada año, convertidos ya en el segundo grupo de visitantes, tras el millón de canadienses. Muchos se pagan incluso los pasajes trayendo mercadería para vender en Cuba.

 

Los congresistas cubanoamericanos presionan a Washington para mantener el embargo a la par que los emigrados envían a Cuba más de US$1.000 millones en remesas y hacen lobby contra los viajes de estadounidenses a la isla mientras los exiliados la visitan en masa. Es el mundo al revés.