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CUBA EN LA PRENSA MUNDIAL

 

En esta Sección se reproducen, para información de los lectores, artículos que tratan el tema cubano. La reproducción en esta Sección no significa que necesariamente compartimos los criterios del autor.

 

El Golpe de Raúl

 

Jorge Hernández Fonseca, Cuba Libre Digital

 

Desde la materialización de la traición a la revolución cubana que protagonizara Fidel Castro, junto a su hermano Raúl, Che Guevara y otros comunistas infiltrados en las filas del 26 de Julio, no había habido tanto peligro para la Nación Cubana como ahora. Raúl Castro y sus generales preparan un “Golpe Blanco” con un objetivo doble: por un lado, el golpe es contra el fracasado ‘Modelo Cubano’ implantado por su hermano Fidel y por otro, contra la oposición democrática. Los planes golpistas consisten en llevar la isla a adoptar una economía de mercado capitalista con un estilo, mitad ruso y mitad chino. La mitad rusa es imitar a la nomenclatura comunista soviética adueñándose de las mejores empresas productivas de la isla y la mitad china es continuar en el poder con una dictadura unipartidaria oprimiendo al sufrido pueblo de Cuba.

 

La reciente decisión de desactivar el Ministerio de la Industria Azucarera es el inicio de la repartición del botín entre la familia Castro (de ambos hermanos) y los generales de Raúl, que probablemente incluya algunos veteranos de la época de “la Sierra”. El plan es convertir todos los potenciales negocios del país --anteriormente confiscados a sus legítimos dueños durante la estatización forzosa de los 60-- en empresas dirigidas por familiares y ‘amigotes’ de los Castro.

 

Después de la industria azucarera vendrá la industria del petróleo, desgajada del Ministerio de la Industria Básica. Después la minería, asociada al níquel de Moa y Nicaro. En sucesión le tocará el turno al turismo y sus remanentes estatales (porque lo básico del turismo ya está en manos de la familia de Raúl). De esa manera, se crearán empresas (cosa lógica, porque son negocios que no son estatales --como equivocadamente forzó Fidel y sus acólitos-- haciendo precisamente lo que siempre defendió la oposición al castrismo) para así saltar al capitalismo. Siempre se dijo que el socialismo “es el camino más largo entre capitalismo y capitalismo”. Sólo que en el castrismo, el capitalismo final de este camino, los dueños son los ex-comunistas.

 

La razón es clara: el sistema socialista implantado a sangre y fuego fracasó, y lejos de reconocer su derrota y procurar en el pueblo cubano soluciones, lo que planean es dar un Golpe de Fuerza, adueñándose de todos los sectores productivos, bajo el pretexto de “mejorar la economía”. Esto se hará inicialmente sin decir que privatizan estas empresas, sino que serán dirigidas por “notables revolucionarios” (casualmente de las familias elegidas) para “beneficio del pueblo”. ¡Burda Mentira! Se hace de esa manera porque todavía vive el dictador mayor, ideólogo del fracaso y su hermano tiene miedo enfrentarlo con su regreso al capitalismo.

 

Quedaron fuera de lugar los argumentos de siempre, asociados a “no permitir el regreso del pasado oprobioso” o “impedir que la isla caiga en manos del enemigo imperialista”. Lo que hay es una cleptocracia familiar que ahora estafa la sufrida Nación Cubana, para devenir en capitalistas explotadores sin que exista ninguna razón de peso para adueñarse de las empresas que heredarán del dictador y que en buena lid debería ser licitadas con reglas transparentes.

 

Toda una pléyade de jóvenes cubanos sacrificaron sus vidas en los años 60 (más de 9 mil fusilados identificados) y su libertad (más de 200 mil jóvenes cumplieron largas penas de cárcel por delitos políticos) precisamente para que los negocios azucareros no se estatizaran, para que no se engañara al pueblo diciéndole que el socialismo les daría flamantes casas, alimentos baratos, futuro inmejorable para los jóvenes y el largo etcétera que ahora se sabe fue un espejismo. Por eso resulta intolerable que los equivocados de ayer, programen adueñarse de los mejores negocios cubanos, repartiéndoselos con una total falta de respeto al pueblo. El partido comunista de Cuba fracasó y debe dejar en manos del pueblo la decisión final.

 

La tan cacareada “soberanía” cubana, en boca de la dictadura, no es más que ataques de todo tipo contra los Estados Unidos. Con eso Fidel y Raúl han hecho su carrera internacional, sin dar la más mínima participación al pueblo de Cuba. Soberanía no es sólo independencia de Estados Unidos --o de quien quiera que sea-- soberanía es dejar las decisiones en manos del pueblo soberano. El socialismo castrista fracasó. El pueblo cubano no puede dejar en manos de los culpables del fracaso las decisiones para enmendarlo, porque simplemente deciden ir al capitalismo, siendo ellos los dueños y señores de las empresas cubanas. ¡Eso es intolerable!

 

Se impone organizar una consulta popular libre con la Nación de dentro y fuera de Cuba, para definir el rumbo futuro de la patria, donde los comunistas cubanos sean una fuerza más en la consulta, sin poder abrogarse el derecho de designar los nuevos dueños de las empresas, que ahora son estatales, pero antes ya tuvieron dueños que las hacían producir con eficiencia.

 

Esta situación configura un peligro sin precedentes para la Nación Cubana. Hasta ahora la oposición luchaba por una economía de mercado y la eliminación de la dictadura. Ahora Raúl y sus generales ofrecen economía de mercado, siendo ellos los capitalistas. ¿Con qué derecho Raúl y sus generales entregan las empresas estatales a familiares? ¿Cuál es la voluntad del pueblo cubano para regresar al capitalismo, con los mismos mandantes en la economía y la política, que fracasaron antes en el experimento socialista impuesto por ellos mismos?

 

Como parte del “Golpe Blanco” Raúl ha echado a andar un sin número de vede patrias que argumentan en pro de “negociaciones pacíficas” con la dictadura. ¿Es que se puede negociar con los que ahora intentan ofrecernos una solución de mercado, dominando ellos el poder económico, además del poder político? Se prepara una solución que en apariencias consigue una mejora en la economía y quien sabe si también “elecciones” con partidos títeres diseñados por la tiranía. ¿Es esto admisible? ¡Negociar en estas condiciones es una deshonra!

 

En este plan raulista seguramente está contemplado negociar con sus socios españoles, que tienen hoteles en Cuba y a los que poco les importa que gobierne Raúl o un demócrata de la oposición. Lo que les interesa son sus hoteles. Además, todo parece indicar que en EUA hay fuerzas ocultas empujando el problema cubano en la dirección equivocada de compartir con Raúl una cuota del poder (sobre todo económico) para dejar de lado a la oposición democrática actual e inventar una oposición amañada que secunde esos planes por un plato de lentejas.

 

Si la dictadura, ya derrotada, planea arrebatarle al pueblo de Cuba el derecho a reconstruir un país destruido por el castrismo, será necesario hacer valer la última estrofa de nuestro glorioso Himno Nacional. Retomando la palabra siempre actual de nuestro Apóstol José Martí, podría decirse “Es la hora de los hornos y no ha de verse más que luz”.