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CUBA EN LA PRENSA MUNDIAL

 

En esta Sección se reproducen, para información de los lectores, artículos que tratan el tema cubano. La reproducción en esta Sección no significa que necesariamente compartimos los criterios del autor.

 

El estanco de la ropa, o cuidado con los militares

 

Rolando Cartaya, Martínoticias

 

La venta de importados se había convertido en una verdadera industria, un mecanismo bien engrasado que beneficiaba a microempresarios, clientes y el propio Estado ¿Por qué se suspende después de casi tres años? 

 

“¿Te acuerdas por qué comenzó la Rebelión de los Vegueros? ¿Te acuerdas del estanco del tabaco? A un ‘gallego’ se le ocurrió monopolizar el tabaco. Estos son hijos de gallegos. En vez del estanco del tabaco éste es el estanco de la ropa. Ellos quieren vender la ropa en las tiendas de militares por divisas para meterse el dinero en el bolsillo”.

 

En su estilo a la vez culto y popular, así resumió el periodista Juan González Febles a martinoticias.com la impopular marcha atrás decretada por el gobierno cubano a las ventas de artículos importados -incluidos ropa, calzado, accesorios y artículos para el hogar- por parte de los trabajadores privados.

 

“Después que los cuentapropistas pagaron impuestos, pagaron por los locales, invirtieron en el negocio, se aparecen ellos conque se acabó. Es un atropello y la gente está reaccionando al atropello, porque la gente, que no pagó y no invirtió, prefiere comprarles a los cuentapropistas que al gobierno”, agregó el director del semanario independiente Primavera Digital.

 

 En otros términos, está de acuerdo Osmar Lafitta, analista de asuntos económicos de esa publicación y de Cubanet.

 

 ​​En un reciente artículo para Primavera Lafitta recordaba que desde que se autorizó la ampliación del ejercicio de la actividad privada en Cuba mediante la Resolución 32/2010 del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, los poseedores de licencias de modista o sastre se habían dedicado a la venta de ropa importada, de fabricación industrial. El gobierno recibió sus impuestos y lo toleró por casi tres años.

 

 Los cuentapropistas invirtieron en sus negocios y crearon empleos. Sus negocios eran abastecidos por cubanos de la isla (”maleteros” les llaman) que viajan aprovechando sus pasaportes españoles u otras posibilidades de viaje para traerlas llenas de encargos.

 

 TIENDAS POR DEPARTAMENTOS

 

“Esto se convirtió en toda una industria, un mecanismo bien engrasado, en el que participa un grupo de agentes y se beneficia todo el mundo”, señala Lafitta. “Primeramente, el gobierno, que empieza a cobrar impuestos y aranceles en el aeropuerto a todas las ‘mulas’ que vienen semanalmente de Estados Unidos, Panamá, Perú y Ecuador. Se van los viernes y regresan los domingos con los encargos que les hacen los dueños de los cerca de 20.000 establecimientos que se dedican a esto en todo el país. La mayoría de sus actores forman parte de los trabajadores contratados del sector privado”.

 

“La Oficina Nacional de Administración Tributaria, ONAT, ha estado cobrando puntualmente los impuestos, y las administraciones del Poder Popular les han dado permisos para ampliar sus locales, que hoy son verdaderas tiendas diseminadas por toda la isla. Las he visitado en ciudades como La Habana, Matanzas y Pinar del Río, pero también en pueblos como Güines, Güira de Melena, Artemisa, Bahía Honda… En Matanzas me topé con una tienda que tiene tres departamentos: ropa de hombre, ropa de señora, y peletería y bisutería”, agrega.

 

 Todo iba sobre ruedas para microempresarios, clientes, y el propio Estado hasta que en julio en la Asamblea Nacional el vicepresidente del Consejo de Ministros, Marino Murillo dijo que en la actividad privada estaban ocurriendo “indisciplinas”, como que modistas y sastres que se dedicaban a vender ropa importada, Murillo sentenció: “Esto tiene que ser rectificado con normas jurídicas que fijen claramente el alcance de cada una (de las licencias)”.

 

La sentencia de Murillo se cumplió bajo la forma de las resoluciones 41/2013 y 42/2013 del Ministerio del Trabajo y Seguridad Social, publicadas en la Gaceta Oficial a fines de septiembre y que derogaban, después de dos años de estar vigente, la No.32/2011.

 

 Señala Lafitta: "La Resolución 41 menciona la necesidad de adicionar nuevas actividades, define su alcance, precisa aspectos sobre su ordenamiento y control, y además establece los procedimientos para el desempeño de las actividades privadas autorizadas y el alcance de cada una de ellas".

 

 "La Resolución 42 autoriza el ejercicio de 201 actividades en el sector privado, 20 más que en la anterior Resolución No.33. Pero en el anexo se fija su alcance y las entidades que autorizan el ejercicio de ellas".

 

 C​​omo las ediciones de la Gaceta Oficial no son tan fáciles de conseguir, el diario Granma publicó el miércoles 2 de octubre una entrevista con la viceministra de Trabajo, Marta Elena Feito. La funcionaria anunciaba que la venta de productos de factura industrial, o comprados en el exterior por modistas o sastres, plomeros y productores o vendedores de artículos varios de uso del hogar, constituiría en adelante una infracción y conllevaría a la aplicación de una multa.

 

 "La venta de productos de factura industrial, o comprados en el exterior por modistas o sastres, plomeros y productores o vendedores de artículos varios de uso del hogar, constituirá una infracción y llevará a la aplicación de una contravención", advirtió Feito.

 

 ¿A ESTA HORA CON ESE RECADO?

 

 ¿Por qué le dio marcha atrás el gobierno -y por qué tardó tanto en hacerlo- a una actividad por cuenta propia sumamente popular, que le proporcionaba una buena tajada  tributaria, que había creado miles de empleos, y  florecido por avenidas y calzadas de poblaciones grandes y pequeñas de la isla?

 

 Para el periodista Alejandro Armengol detrás de la medida está el interés económico en mantener el control total sobre la actividad comercial, incluso en la esfera minorista, pero también la negativa a modificar un fundamento ideológico básico propugnado por el régimen: no permitir el comercio privado.

 

 Según Lafitta, la razón de fondo es menos ideológica y más material: fue a principios de este año cuando se calculó que las Tiendas Recaudadoras de Divisas, todas  ahora en manos de la clase empresarial-militar, estaban sufriendo una caída de hasta 20%  en sus ingresos. ¿El culpable? La gestión privada.

 

 Los particulares ofrecían ropa, calzado y accesorios a la moda, de mejor calidad y con más surtido. Además, a precios más bajos y negociables, a pesar de que desde agosto del 2012 el gobierno había encarecido la importación de estas mercancías a través de nuevas regulaciones aduanales.

 

 ​​En un artículo sobre este tema el laureado escritor cubano Leonardo Padura evocaba esas medidas: todo cubano residente en el exterior debe pagar en divisas el precio de sus importaciones que no sean estimadas como objetos de uso personal o sobrepasen los 30 kilogramos libres de impuestos. Los que viven en la isla y viajan al exterior, solo una vez al año tienen derecho a importar productos que no sean de uso personal y pagarlos en pesos cubanos, pues en las siguientes ocasiones deben hacerlo en moneda fuerte y al final pagar casi el doble del valor del producto importado.

 

 El autor de la conocida saga del detective Mario Conde se preguntaba cómo era posible que existiendo tan gravosas regulaciones aduanales continuara la importación irregular y siguiera siendo rentable y floreciente el negocio de la venta de ropas, zapatos y otros artefactos diversos (plomería, electricidad, etc.) hasta el punto de decretar su ilegalidad debido a que le hacía la competencia al mismísimo Estado.

 

 EL "PULPO" GAESA

 

 En su ensayo Los militares ricos en Cuba. CIMEX S.A. y el GAE, el periodista independiente y ex preso de conciencia cubano Héctor Maseda y el licenciado Roberto Díaz Vázquez recuerdan que desde septiembre de 2010 la corporación CIMEX S.A., que era manejada por el Ministerio del Interior, comenzó a ser absorbida por el Grupo Administrativo Empresaria S.A. (GAESA), controlado por las FAR.

 

“Si enorme era el CIMEX S.A., al devorarlo el GAE casi totalmente, podemos afirmar que éste último se ha convertido en el monopolio corporativo más grande que posee el Gobierno cubano. Le haríamos justicia si lo calificáramos como “El Gran Pulpo Financiero cubano”, escriben Maseda y Díaz Vázquez.

 

 Luego desglosan el nuevo emporio de GAESA, donde conceden especial prominencia a la anexión de las Tiendas Recaudadoras de Divisas, o TRD Caribe:

 

“Pasó, en casi un 90%, del CIMEX S.A. al GAE en marzo de 2011. Esta Red de tiendas se extiende en la actualidad por todo el país. Se encarga de la recaudación de divisas tal y como indica su nombre.  Su plan consiste en recaudar divisas fuertes que provocarán -según opiniones de sus creadores y transcurrido cierto tiempo- una revalorización de la moneda circulante en Cuba".

 

 "Fue fundada y es dirigida por altos oficiales del MINFAR y el MININT, activos o jubilados. Responde a los intereses de la máxima dirección política del gobierno. Dispone de trescientos doce (312) establecimientos comerciales con ofertas de productos diversos. Su ingreso neto anual se calculaba en el 2006 en unos ciento dieciséis millones de dólares. En estos momentos esa cifra debe estar multiplicada. Está considerada como  la más poderosa de todas las existentes, atendiendo a los capitales que maneja”.

 

EL NEGOCIO DE LA FAMILIA

 

 Maseda y Díaz Vázquez precisan que "uno de los yernos de (Raúl) Castro, el Coronel Luis Alberto Rodríguez Callejas (esposo de la mayor de las hijas de Raúl con Vilma Espín Guillois), es el Director Ejecutivo actual del GAE"

 

 "Este Megagrupo Empresarial, como ya hemos descrito en este ensayo, posee una estructura complicadísima funcionalmente y de corte militar. Opera en negocios dentro y fuera del país en moneda extranjera. Se considera el mayor operador de turismo, empresas militares, negocios inmobiliarios y heredero de CIMEX S.A. y de todas sus dependencias económicas, productivas, de servicios, bancarias, navieras y aéreas, redes de tiendas, supermercados,…

 

Los vendedores de artículos importados, y su cadena formada por eficientes "mulas" y "maleteros"  -el bloguero cubano Pedro Junco dice en su bitácora La Furia de los Vientos que serían capaces de viajar a Panamá y traer de regreso los MiG 21 y los misiles incautados en un barco norcoreano-; por diligentes microempresarios; y por atentos dependientes, estaban jugando sin saberlo con una especie de familia mafiosa que además del poder político y militar ha estado fomentando su monopolio de las principales fuentes de ingresos de divisas del país. Algo tan preciado para ellos como lo era para la corona española el tabaco a principios del siglo XVIII.

 

 En su análisis para Primavera Lafitta señala que en las dos nuevas resoluciones que entraron en vigencia se mantienen inalterables las limitaciones sobre las pequeñas empresas, lo cual -dice- es una muestra de que el gobierno cubano no tiene ninguna voluntad de consolidarlas ni ampliarlas.(¡No faltaba más! ¡Si apenas son microempresas y mira lo que hicieron!)

 

 EL GRAN PERDEDOR

 

 Para Padura el gran perdedor en este juego comercial va a ser el cubano de a pie, que encontraba en los puntos de venta desde la ropa de moda hasta la sifa del lavamanos que no aparecen en las shopings, o que optaba por comprársela al cuentapropista porque le daba mejor precio y calidad.

 

“O perderá, al menos, la posibilidad de escoger con libertad, cuando los implicados en todos los puntos de esta cadena encuentren la alternativa para sostener su negocio, tal vez con más riesgos, pero con iguales o mayores beneficios: el mercado negro”