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CUBA EN LA PRENSA MUNDIAL

 

En esta Sección se reproducen, para información de los lectores, artículos que tratan el tema cubano. La reproducción en esta Sección no significa que necesariamente compartimos los criterios del autor.

 

El diablo embotellado

 

José Hugo Fernández, en Cubanet

 

LA HABANA, Cuba.- Los progres de Europa han encontrado el modo de materializar su borrachera fidelista mezclando el placer con la penitencia, a través del ron Comandante Fidel, ponzoña líquida, que, por más de un motivo, remite a “El Diablo Embotellado”, aquel relato tan macabro y aleccionador de Robert Louis Stevenson.

 

Un amigo, residente en España, me trajo una botella de este ron. Y doy fe de que luego del alcolifán o el chispa e´tren, no me había pasado por el gaznate algo tan nauseabundo, capaz de hacerme sentir que tengo un cóctel molotov en el lugar de la cabeza.

 

Sin embargo, diversos distribuidores internacionales del ron Comandante Fidel (Rones del Mundo, Bodegas Biosca, Uvinum, Bealshop…) lo están vendiendo como la octava maravilla, hecho “con las mejores mieles fermentadas de la caña de azúcar, envejecido en barricas de roble blanco y con todo el vigor, pasión y amor a la patria, del espíritu cubano”. Un globo de marketing con el que parecen querer reafirmar que los milagros existen, siempre que además de fe, quien los espera demuestre estar dispuesto a degustar la metralla como si fuera elixir.

 

La pócima en cuestión, embasada por la firma ABANESCU, S. L, en La Junquera, Girona, España, se comercializa sobre todo en el viejo continente, al precio de 9.20 euros la botella (de 0.70 Le), cuya etiqueta reproduce la imagen de Fidel Castro, cuando era joven, claro está, a partir de una muy conocida foto con boina que le tomara Liborio Noval, el 7 de diciembre de 1961, en el Cacahual.

 

A juzgar por la cantidad y el prestigio mercantil de sus distribuidores españoles, así como por el entusiasta aparato de promoción que lo sostiene, este ron debe estar contando actualmente con muy buenos niveles de venta. Además, sus proveedores actúan en un radio de acción que abarca casi todo el mundo, con un eslogan que lo anuncia como “El ron de la Revolución”, y presentado en variedad de ofertas que van desde el ron blanco, refino y superior, hasta el añejo dorado.

 

Sin embargo, ningún cubano de a pie conoce su existencia, lo cual, a fin de cuenta, es otra prueba del buen proyecto de marketing que se han montado. Un ron que lleve como sostén el nombre y la imagen de Fidel Castro, resultaría desconcertante para nuestra gente, que lo ha oído adoctrinar a la juventud con preguntas como estas que extraigo textualmente de un discurso suyo, pronunciado el 4 de diciembre de 2002, en la Escuela Latinoamericana de Medicina, en La Habana: “¿Cuánto daño puede causar el ron a cualquier sociedad?” “¿Cuántas muertes por irresponsabilidad en accidentes debido a bebidas alcohólicas?”

 

Por lo demás, es previsible que el propio dictador en jefe tema que al pueblo cubano (conocedor de lo auténtico en materia de ron, aunque no pueda beberlo nunca, por sus precios) se le encendería la chispa del choteo si llegase a probar el de la marca Comandante Fidel, el cual, como muy bien pregona el eslogan, representa el “El ron de la Revolución”: falso, corrosivo, alienante e indigesto.