Cubanálisis   El Think-Tank

CUBA EN LA PRENSA MUNDIAL

 

En esta Sección se reproducen, para información de los lectores, artículos que tratan el tema cubano. La reproducción en esta Sección no significa que necesariamente compartimos los criterios del autor.

 

El complejo momento de la visita de Putin a La Habana

 

Pedro Campos

 

Rusia pudiera estar interesada en restaurar bases de cohetes, de submarinos o de espionaje en Cuba. El gobierno cubano no debe prestarse a esos planes, por nuestra seguridad y la del resto del mundo.

 

En anterior artículo intitulado Estrategias Peligrosas, a propósito de la firma de un acuerdo de seguridad entre Cuba y Rusia, firmado por el hijo de Raúl Castro, el Coronel Castro Espín, de la Comisión para la Seguridad y Defensa Nacional de Cuba y N. P. Patrushev del Consejo de Seguridad de la Federación Rusa, señalaba que este entendimiento en el actual contexto internacional nos ponía en posición de peón ruso a los ojos de EEUU y que los peones eran piezas de cambio en el ajedrez.

 

Ahora se anuncia la visita de Putin a La Habana, cuando se sienten menos lejanos los sonidos de tambores que parecen advertir una reanudación de la  Guerra Fría, entre sus dos antiguos protagonistas fundamentales: EEUU y Rusia.

 

Así, en Ucrania, luego de la anexión de Crimea y el apoyo oficial de la CE al nuevo gobierno de Kiev, las fuerzas Ucranianas despliegan una fuerte ofensiva para controlar las regiones industriales de Donetsk y Lugansky las que, presumiblemente, sería también anexadas a Rusia de ser plenamente controladas por las fuerzas separatistas, dónde, según medios de prensa occidentales, hay presencia directa de tropas de Moscú.

 

Al conflicto ucraniano se suman las candentes diferencias ruso-estadounidenses respecto a los planes de defensa antimisiles en Europa, Euro DAM, que pretenden en conjunto EEUU, la OTAN y Rusia, como alternativa a la vieja estrategia occidental.

 

En diciembre de 2013, EEUU protestó por el eventual despliegue ruso de cohetes tácticos Iskander, con alcance de hasta 300 kilómetros y capaces de portar cargas de  480 kilogramos en Kaliningrado, en el Báltico, limítrofe con Polonia y Lituania, actualmente miembros de la OTAN.

 

No hay información pública precisa sobre el avance de los viejos planes norteamericanos de un escudo antimisiles, que incluían un radar a ser montado en la Republica Checa y una batería de 10 cohetes interceptores SM-3 en Polonia. La República Checa habría reusado dicha instalación pero hay indicios de que EEUU habría conseguido establecer el radar en Turquía.

 

El canciller ruso Serguei Lavrov, declaró que el plan conjunto antimisiles Euro-DAM, discutido entre EEUU, la OTAN y Rusia, no significa que Moscú otorgue su visto bueno para el escudo antimisiles que la Alianza Atlántica planea crear sin su participación. Y agregó: si las preocupaciones de Moscú no se toman en cuenta, “habrá que adoptar medidas para compensar el desequilibrio”.

 

En tal eventualidad, la respuesta que al parecer se ha diseñado en Moscú sería instalar en la misma región de Kaliningrado el nuevo misil balístico Intercontinental  (ICBM) Rubezh, -ya probado exitosamente- capaz de transportar cargas de 100 Tm.,  y destinado especialmente a pulverizar el escudo antimisil  de la OTAN. Se trata del más potente de todos los misiles conocidos  actualmente. De hecho esto implicaría la reanudación de la carrera armamentista.

 

En todo este conjunto de informaciones públicas sobre estos asuntos estratégicos, puede haber mucha, algo o nada de desinformación, de medidas activas y de jugadas propagandísticas para otros efectos de políticas internas de las grandes potencias.

 

Pero de lo que no cabe duda es que, de una etapa de romance entre EEUU y Rusia, después de la caída del socialismo de estado en la antigua URSS, ahora los intereses de las dos grandes potencias están entrando en conflicto y ambas buscan potenciar sus ventajas geoestratégicas sobre el oponente.

 

No sé hasta qué punto, los estrategas del gobierno de Raúl Castro, están teniendo en cuenta el significado de verse involucrados en esta creciente confrontación entre EEUU y Rusia.

 

Es comprensible, que ante la renuencia del gobierno norteamericano a avanzar en la flexibilización o levantamiento del bloqueo-embargo, el gobierno de los militares cubanos busque otras alternativas para tratar de sostener su maltrecha economía estado-céntrica; pero en ello no deberían perder de vista las consecuencias estratégicas de sus actos.

 

En este complicado contexto, se produce la visita de Putin a Cuba, precedida del anuncio de la condonación del 90 % de la deuda cubana con Moscú. En sus conversaciones y acuerdos con los rusos, los gobernantes cubanos no deberían olvidar, ni por un segundo, las complicaciones en que se vio envuelto nuestro país y el mundo cuando la crisis de Octubre de 1962 por la implantación de cohetes atómicos en su territorio.

 

Rusia, como gran potencia imperial, ha demostrado que no tiene escrúpulos a la hora de negociar la defensa de su propio territorio, ofrendando en el altar del nacionalismo, territorios, países y hasta regiones enteras “aliadas”. Recordar especialmente el pacto Molotov-Ribbentrop,  Polonia y la entrega estratégica de Kiev a las tropas hitlerianas  cuando la segunda Guerra Mundial, pero sobre todo el mismísimo caso Cuba/1962.

 

Cuba ya fue una base de misiles, submarinos y espionaje de la URSS  enfilada contra EEUU.

 

El gobierno de Putin, en su afán por contrarrestar el cerco que le tienden EEUU y la OTAN, bien pudiera estar pensando en restablecer en Cuba alguna o todas aquellas opciones o utilizarnos como base aérea para sus bombarderos modernos. Nada, algo así comoQuién sabe si pronto  pudiéramos estar en presencia de  un “cuento de ficción basado en hechos reales”.

 

El gobierno cubano es el que no debe prestarse a semejantes planes, por nuestra propia seguridad y la del resto de mundo. Si los militares en el poder están jugando a presionar a Washington para que acelere un acercamiento a La Habana o si están dispuestos a convertir a Cuba, de nuevo, en una amenaza a la seguridad de EEUU, es asunto que ellos sabrán.

 

No pretendo hablar en nombre de nadie; pero preguntaría ¿Y el pueblo de Cuba qué pinta en estos planes, qué sabe sobre los mismos, quién cuenta con él?

 

Con todo respeto que merece el gobierno cubano, como ex diplomático de ese gobierno, como simple ciudadanos cubano interesado en los destinos de nuestro pueblo y el mundo y como socialista democrático convencido, creo que el gobierno cubano debe evitar verse jugando con ese fuego.