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CUBA EN LA PRENSA MUNDIAL

 

En esta Sección se reproducen, para información de los lectores, artículos que tratan el tema cubano. La reproducción en esta Sección no significa que necesariamente compartimos los criterios del autor.

 

El azúcar: un caso particular de la crisis en la agricultura

 

Dimas Castellanos, El Blog de Dimas

 

El viernes 29 de enero de 2016, el Segundo Secretario del Partido Comunista de Cuba (PCC), José Ramón Machado Ventura, confirmó el retroceso sufrido por la industria azucarera. La zafra está muy mal -dijo- es la realidad, la zafra tiene problemas., porque esta época es precisamente que la zafra necesita estar seca, hasta un poquito de frío…

 

Aunque los factores climáticos han afectado las labores agrícolas, la causa principal de que la zafra esté muy mal, hay que buscarla en otra parte. No se trata de la presente zafra sino de un declive pronunciado que comenzó en 1990 y cuyas causas apuntan al proceso de estatización que se inició en 1959, lo que se puede argumentar con una breve ojeada al pasado.

 

Cuba –principal productora y exportadora de azúcar del mundo– en 1894 ya producía 1 millón de toneladas. Luego; a pesar de la destrucción causada por la tea incendiaria durante la guerra de independencia, en 1904 sobrepasó el millón de toneladas; en 1925 produjo 5,16 millones; y en 1952 estableció el record de 7,13 millones. ¿Qué sucedió entonces?

 

Con el voluntarismo y el monopolio de la propiedad, el Gobierno revolucionario intentó producir 10 millones de toneladas. Para ese fin con una campaña monumental que dislocó toda la economía alcanzó 8,5 millones. A esa cifra se aproximaron las zafras de 1982 y 1990. A partir de entonces comenzó un descenso sostenido que redujo la producción a 3,5 millones en el año 2001; una cifra casi similar a la producida en 1918. La respuesta del Gobierno fue designar a Ulises Rosales del Toro -quien de soldado llegó a General de División y Jefe del Estado Mayor General- Ministro del Azúcar para detener el declive.

 

El flamante ministro presentó una nueva arquitectura del azúcar, consistente en dos medidas: la “Reestructuración de la industria azucarera” y la “Tarea Álvaro Reynoso”, con las cuales pronosticó una recuperación que alcanzaría la cifra de seis millones de toneladas.

 

La Nueva arquitectura tenía por objetivo lograr un rendimiento mínimo de 54 toneladas de caña por hectárea -cuando el promedio mundial, según la FAO era de unas 63 toneladas- y un rendimiento industrial del 11%, que significa extraer 11 toneladas de azúcar de cada 100 toneladas de caña.

 

Una vez puesta en marcha la operación, con el argumento de la baja de los precios en el mercado internacional cerró 71 de los 156 ingenios existentes y redistribuyó para otros cultivos el 60% de las tierras cañeras.

 

La zafra 2002-2003 produjo 2.10 millones de toneladas, lo que puso al Gobierno ante la disyuntiva de importar azúcar para el consumo interno o incumplir los compromisos exteriores. La segunda, 2003-2004 logró un ligero aumento, para descender en la de 2004-2005 hasta 1,3 millones de toneladas: la menor de los últimos cien años y similar a la cifra producida en el año 1907. Ese resultado demostró la gran diferencia entre la dirección de tropas, donde las voluntades individuales no cuentan y la labor económica, donde el interés individual constituye un factor determinante; lo que confirmó aquel pronunciamiento de José Martí dirigido al General Máximo Gómez: un pueblo no se funda General como se manda un campamento.

 

En 2008, ante la crisis -calificada por el Presidente del Consejo de Estado como asunto de máxima seguridad nacional- el Gobierno creó las Delegaciones Municipales de la Agricultura para controlar más cerca de la base productiva, ignorando que los controles desde el Estado papá a los productores niños, en medio del desequilibrio existente entre salario y costo de la vida, convierte las inspecciones en una forma de corrupción. Agrónomos, pecuarios y veterinarios fueron convertidos en especialistas integrales, dotados de transporte y combustible para controlar informes y fiscalizar a los productores. Sin embargo las zafras concluidas en 2009 y 2010 no reportaron ningún avance.

 

Con el andamiaje de control, unido a los Lineamientos de la Política Económica y Social, y la sustitución del Ministerio del Azúcar por el monopolio AZCUBA, el Gobierno intentó incrementar la producción de azúcar y los derivados de la caña.

 

En la zafra 2011-2012, a pesar de que se contó con suficiente caña y con el 98% de los recursos contratados, el plan de 1 450 000 toneladas de azúcar presentó las mismas deficiencias de las anteriores. En Radiografía de una zafra: el salto que no se dio, publicado en Granma el 18 de mayo de 2012, los periodistas Juan Varela y Sheyla Delgado, plantearon que para la fecha de cierre, la zafra estaba al 94%.

 

En la zafra 2012-2013, AZCUBA planificó producir 1,7 millones de toneladas y aseguró que la mayoría de las fábricas cerrarían antes del mes de mayo. El resultado fue más de lo mismo. Las fábricas continuaron moliendo fuera de tiempo y se incumplió el monto planificado. Cuando era evidente el incumplimiento, el Segundo Secretario del PCCC, el 17 de mayo de 2013 dijo: “Vamos a hacer casi 300 000 toneladas más que el año pasado, pero no cumplimos”.

 

A pesar de los fracasos, AZCUBA anunció que la zafra 2013-2014 sería la mejor de la última década. Se planificó 1,8 millones de toneladas (200 mil por encima de la anterior). Para mayor garantía, Machado Ventura recorrió una buena parte de los centrales azucareros apelando a la conciencia. Al final la mejor de la última década, aunque los centrales molieron hasta el mes de junio, penosamente sobrepasó la zafra precedente.

 

En la zafra 2014-2015, con la misma audacia, AZCUBA planificó producir 2 millones de toneladas (cifra que se produjo en Cuba en 1912, pero que ahora representaba un enorme reto). Las reparaciones comenzaron en julio de 2014, los recursos llegaron a tiempo, se incorporaron otros dos centrales azucareros, se indujo mayor acumulación de sacarosa en la caña con el madurador sintético Fitomas-M, se diseñó una estrategia tecnológica para hacer viable y sostenible la zafra en condiciones de humedad, se trabajó en la reconstrucción y alistamiento de unos 3 400 remolques, se destinaron 15 millones de dólares a comprar equipos para recuperar sistemas de riegos y caminos, más del 90% de la cosecha se realizó de forma mecanizada, y se incrementó al 50% el tiro directo de la materia prima al basculador.

 

Para mayor seguridad, el Segundo Secretario del PCC reinició su acostumbrado recorrido por casi todos los centrales del país. Hasta el 31 de diciembre todo indicaba el cumplimiento del plan. Sin embargo, la caña dejada de moler, el tiempo industrial perdido y las deficiencias en la cosecha y el transporte hicieron su reaparición. Al finalizar enero ya se habían acumulado cinco días de atraso y al finalizar febrero se había molido solo el 91% de la caña planificada. El lunes 23 de marzo, la periodista Ana Margarita González, en Trabajadores, escribió: debido fundamentalmente a las roturas, la norma potencial se aprovecha al 68% y el tiempo perdido es alto (6,93%). El incumplimiento en la tercera semana de marzo ya era de 8%.

 

Ante el fracaso se acudió nuevamente al gastado recurso del llamamiento. El Sindicato del ramo y AZCUBA convocaron a una jornada especial por el cumplimiento del plan, denominado “¡Por un abril de victorias!”. A pesar de ello, el ritmo comenzó a disminuir. El 17 de mayo, José Machado Ventura, dijo: “Vamos a hacer casi 300 000 toneladas más que el año pasado, pero no cumplimos”.

 

En resumen, el cambios de dirigentes, la Reestructuración de la Industria Azucarera, la Tarea Álvaro Reynoso, el cierre de unas 100 fábricas de azúcar, la redistribución para otros cultivos de un alto por ciento de las tierras destinadas a las plantaciones de caña, la sustitución del MINAZ por AZCUBA, un variado paquete de medidas económicas y estructurales y los llamamientos ideológicos, no lograron la cantidad de caña por hectárea ni el rendimiento industrial planificados.

 

Ahora, apenas iniciada la zafra 2015-2016, en el quinto año de AZCUBA se repiten los mismos problemas, con la novedad de que no hubo que esperar la terminación de la cosecha para anunciar el último fracaso. Machado Ventura lo hizo en el mes de enero. La conversión del mayor complejo azucarero del mundo en uno de los productores menos eficientes es un caso particular de la crisis general en la agricultura, cuyas últimas manifestaciones son los altos precios, la escasez de productos agrícolas y el anuncio adelantado del fracaso de la presente zafra.