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CUBA EN LA PRENSA MUNDIAL

 

En esta Sección se reproducen, para información de los lectores, artículos que tratan el tema cubano. La reproducción en esta Sección no significa que necesariamente compartimos los criterios del autor.

 

Economía bonsai o la inflación que se avecina

 

Miriam Leiva, en Cubanet

   

MADRID, España.- “La discusión sobre la existencia de dos monedas en Cuba se acrecienta. El tema es de los más controvertidos actualmente y de los que produce mayor disgusto entre la población”. Esto que escribió el economista independiente Oscar Espinosa Chepe en marzo de 2008 mantiene plena vigencia. El 19 de octubre pasado, el Consejo de Ministros acordó poner en vigor un cronograma de ejecución de las medidas para la unificación monetaria y cambiaria, de acuerdo con el Lineamiento No.55 de la política económica y social, aprobado en el VI Congreso del PCC, según informaron los medios nacionales.

 

Los cubanos cobran sus escuálidos salarios y pensiones en el peso corriente (CUP), pero tienen que adquirir hasta los productos de primera necesidad en las carísimas tiendas estatales de venta en divisas, a razón de 25 CUP por 1 CUC en las casas de cambio (CADECAS). La pensión media mensual fue 249.65 pesos en 2011, y el salario medio mensual 466 pesos en 2012, según la Oficina Nacional de Estadísticas de Cuba. La divisa se obtiene mediante las remesas de los familiares residentes, fundamentalmente en Estados Unidos; trabajos vinculados al turismo o entidades extranjeras; en pequeña escala como estímulo en las empresas estatales, además de actividades ilegales.

 

En el camino hacia la salida de la crisis económica en Cuba y la eliminación de la doble moneda, desde hacía años, Oscar Espinosa Chepe recomendaba la entrega de tierra para la explotación por los campesinos individuales que han demostrado su superioridad a las otras formas de producción. Además, entendía que debían abrirse amplias posibilidades a la iniciativa privada, no sólo a través de un vasto sector cuentapropista, sino también de verdaderas cooperativas, así como de las pequeñas y medianas empresas (PYMES).  Ambas medidas incrementarían la economía personal, al tiempo que contribuirían a volver a emplear a más de un millón de trabajadores que el gobierno considera superfluo y a liberarlas de los pequeños chinchales con servicios deficientes y difícilmente controlables; disminuir la burocracia, aumentar la productividad del trabajo, estimular la producción, favorecer el abastecimiento, la disminución de los precios y la calidad de productos y servicios.

 

Entre otras consecuencias nocivas de la dualidad monetaria, Chepe señalaba la doble contabilidad y las distorsiones, al no existir tasas reales de cambio a nivel comercial; fuentes de una elevación notable de los costos de gestión, sin lograrse la determinación exacta de la situación económica a nivel micro y macroeconómico. Consideraba que la doble circulación monetaria es una consecuencia del desbarajuste que ha sufrido la economía cubana y no podrá resolverse de forma aislada, separándola del contexto de los problemas nacionales.  De hacerse unilateralmente, las consecuencias podrían ser peores, en especial por crearse un proceso inflacionario de significativas magnitudes, con daños relevantes a los sectores sociales más débiles.

 

Por consiguiente, se requiere un proceso de reformas estructurales integrales, gradual pero constante; que incluya transformaciones radicales de conceptos obsoletos, en especial en relación con la propiedad, incluida la revalorización del salario. La creación de un peso fuerte como moneda única deberá responder al incremento de la oferta de productos y servicios con precios razonables. Sin embargo, no se podrá lograr solamente a través del incremento productivo, sino también paralelamente deberá actuar una política financiera adecuada que equilibre de forma gradual los ingresos y los gastos de la nación sin causar sufrimientos innecesarios a la población. Por otra parte, deben crearse condiciones para la inversión extranjera.

 

Los pasos dados por el gobierno en los últimos años incluyen muchos de los aspectos antes mencionados. Sin embargo, las medidas son muy limitadas e insuficientes; las actividades independientes permitidas son pocas, de escaso impacto en la economía del país y enfocadas a que el privado no pueda crecer, o sea que tenga una “economía bonsai”; se mantiene un férreo control con prohibiciones, altos impuestos, inexistencia de un adecuado mercado mayorista y otras dificultades, al tiempo que se procura su manipulación mediante cooperativas y la sindicalización.

 

El gobierno anunció que el proceso de unificación monetaria comenzará con las personas jurídicas y posteriormente se aplicará a las personas naturales. Especialistas calculan que durará 2 años. Entre los principales problemas están la contabilidad no confiable en una cantidad grande de empresas estatales y la rampante corrupción, que se empeña en descubrir o disminuir la Contraloría General de la República.

 

Al parecer, las autoridades informaron tempranamente -a fin de moldear el estado de opinión de la población exasperada por los altos precios- la carencia de CUC y la camisa de fuerza a su creatividad para incrementar legalmente sus escasos ingresos. No obstante, existe gran preocupación entre los cubanos, e incluso las empresas extranjeras asentadas en Cuba, sobre las medidas y el tipo de cambio que se establezca.