Cubanálisis   El Think-Tank

CUBA EN LA PRENSA MUNDIAL

 

En esta Sección se reproducen, para información de los lectores, artículos que tratan el tema cubano. La reproducción en esta Sección no significa que necesariamente compartimos los criterios del autor.

 

Dicen que no fue por racismo

 

Juan González Febles, Infierno de Palo

 

El sms de la reportera Dania Virgen García dejó poco espacio para dudas. La fiscalía provincial de La Habana hizo una petición fiscal de diez años de reclusión por supuestos delitos de atentado, desorden público y tentativa de asesinato, para la Dama de Blanco Sonia Garro. Para su esposo, Ramón Muñoz, la fiscalía pide catorce años de reclusión por supuestos delitos de desorden público y tentativo de asesinato. Se trata de la Causa 418/13.

 

Es de esta forma que se enmascara un episodio corriente en Cuba de racismo, brutalidad y abuso policial, ejercido en contra de opositores pacíficos, solo que se trata de negros.

 

Luego de más de dieciocho meses de detención ilegal, este matrimonio de opositores integrado por Sonia Garro, una Dama de Blanco, y por Ramón Muñoz, un activista pacífico, son denigrados como delincuentes comunes. Ahora corren el riesgo real de ser condenados como tales. Se trata de uno de los últimos designios de la banda armada racista y fascista que se hizo del poder en Cuba desde 1959.

 

A Sonia Garro y a su esposo Ramón Muñoz los conozco personalmente. No se trata de referencias o de fotos vistas en la red, en alguna que otra ocasión. Ellos no son delincuentes, son nuestra gente. Son los que salen a las calles con demandas pacíficas de libertad y derechos para todos, sin coberturas mediáticas poderosas y sin poderosos intereses políticos de respaldo, aptos para campañas desde foros y tribunas prestigiosas, asépticas y climatizadas.

 

A Sonia la recuerdo algún domingo en marcha con las Damas de Blanco. El color de su piel la colocó en la misma desventaja que privó de su vida a Orlando Zapata Tamayo. Para los negros en Cuba, todo siempre es más difícil. Aunque el racismo no sea en nuestro medio la circunstancia más importante con la que haya que luchar a nivel popular o social, la élite que detenta el poder es ciertamente racista. Este racismo es uno de los rasgos que la separa terminalmente de un pueblo que la detesta, aunque no sea esta la única contradicción.

 

Tanto la policía Seguridad del Estado como la llamada Policía Nacional Revolucionaria, son herramientas para la represión política ciudadana al servicio de la cúpula militar fascista instalada en el poder desde 1959. Ambas instituciones no siguen en su desempeño la letra de la ley. Lo que determinó su actuar en el pasado reciente y en la actualidad aún lo determina, son los absurdos y numerados ‘ordenos’, dictados en su momento por el líder histórico que fundó el régimen militar totalitario que detenta el poder absoluto desde 1959.

 

Ambas instituciones acumulan hasta el momento un impresionante expediente de abusos al derecho ciudadano y por extensión, a los derechos humanos, civiles, políticos y económicos reconocidos internacionalmente. Las denuncias hechas a través del tiempo por organizaciones y grupos defensores de conculcados derechos en Cuba, apuntan al carácter racista del desempeño en la policía llamada nacional y revolucionaria, así como, las conductas brutales y racistas que tipifican el desempeño de los funcionarios del sistema carcelario en la Isla.

 

Quizás para Sonia y Ramón las cosas hayan llegado hasta esta situación de injusticia notoria, por el silencio culpable que hasta este instante acompaña un abuso que ha tenido como preámbulo más de dieciocho meses de detención arbitraria. Esta injusticia aun no logra encontrar el nicho solidario adecuado. Ni en Cuba ni fuera de ella. Tampoco en las agendas de la mayoría entre los disidentes viajeros o en las inquietudes de quienes pagaron y prepararon sus viajes y sus agendas.

 

El régimen militar pretende hacer pasar por delincuentes a opositores pacíficos legítimos y se ensaña contra Sonia y Ramón por ser negros y en afirmación de su carácter racista e incivil. Si queda vergüenza y si queda decoro, una campaña internacional desde dentro y desde fuera de Cuba debe detener el crimen racista que la dictadura militar fascista cubana se apresta a cometer contra Sonia Garro y Ramón Muñoz.

 

¡Ojala y aparezca el sumum de vergüenza y solidaridad que se precisa! Pero ojo, los voceros y alabarderos del fascismo cubano en el caso de Sonia y Ramón, ya dicen que no es por racismo. Entonces: ¿Qué será?