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CUBA EN LA PRENSA MUNDIAL

 

En esta Sección se reproducen, para información de los lectores, artículos que tratan el tema cubano. La reproducción en esta Sección no significa que necesariamente compartimos los criterios del autor.

 

¿De qué pueblo se habla?

 

Dimas Castellanos, El Blog de Dimas

 

Comentario de otros cinco temas acerca de la política exterior tratados por el presidente cubano el 29 de diciembre de 2015, en la clausura de la Asamblea Nacional del Poder Popular.

 

1- Desde el año 2015 se han generado afectaciones en las relaciones de cooperación mutuamente ventajosas con varios países, en particular con la República Bolivariana de Venezuela.

 

Es cierto, pero también lo es que esas afectaciones provienen de una relación ajena a las leyes que rigen el comercio. La disminución o pérdida total de la subvención venezolana y su impacto en Cuba es una repetición de lo ocurrido con las subvenciones procedentes de la extinta Unión Soviética. Ambos episodios prueban la imposibilidad de sostenerse sin economía propia y la incapacidad gubernamental para aprender de las lecciones. El hecho -duro y real- es que lo acontecido en Venezuela explica la verdadera causa de la anunciada disminución del PIB en el presente año.

 

2.- En la clausura del anterior Período Ordinario de Sesiones de la Asamblea Nacional, expresé que se ha puesto en práctica una ofensiva imperialista y oligárquica contra los procesos revolucionarios y progresistas latinoamericanos, la cual será enfrentada con determinación por nuestros pueblos. Estamos seguros de que vendrán nuevas victorias de la Revolución bolivariana y chavista bajo la dirección del compañero Maduro frente a la permanente embestida desestabilizadora de la derecha, alentada y apoyada desde el exterior. Confiamos en el compromiso de los revolucionarios venezolanos y de su pueblo, mayoritariamente bolivariano y chavista, con el legado del inolvidable presidente Hugo Chávez. Estamos convencidos de que, tal como lo hizo en el 2002, el pueblo venezolano y la unión cívico-militar no permitirán que se desmantelen los logros de la Revolución y sabrán convertir este revés en victoria. Cuba estará siempre junto a la Patria de Bolívar, llamamos a la movilización internacional en defensa de la soberanía e independencia de Venezuela y para que cesen los actos de injerencia en sus asuntos internos.

 

Afirmar que lo ocurrido en Venezuela es resultado de la ofensiva imperialista es soslayar la incapacidad demostrada por el chavismo. El empleo de una buena parte del manantial de dólares ingresados por los altos precios del petróleo en la exportación del populismo bolivariano a la región, en vez de usarlos para diversificar una economía totalmente dependiente de la producción petrolera, así lo demuestra. La obsesión por expandirse en vez de diversificarse ha tenido mayor impacto negativo que la “ofensiva imperialista” en la desastrosa situación del país sudamericano.

 

Decir que lo sucedido allí será enfrentado por “nuestros pueblos”, es desconocer que la mayoría de los venezolanos, después de apoyar al chavismo durante años, emitió un voto de castigo. Ante esa realidad se imponen las siguientes preguntas: ¿De qué pueblo se habla?, ¿Los millones de venezolanos que votaron por los candidatos de la oposición no son parte del pueblo?, ¿Quién y con qué criterios se define quienes conforman el pueblo?, y ¿Cuándo se les ha consultado a” nuestros pueblos” para enfrentar la decisión de los calificados como no pueblos?

 

Al plantear que vendrán nuevas victorias de la revolución bolivariana encabezada por Maduro y evocar el compromiso de los revolucionarios con el legado de Chávez, además de desconocer la voluntad popular expresada en las urnas, es una manifestación de injerencia en los asuntos internos de otro país, algo de lo que el gobierno de Cuba acusa permanente a los Estados Unidos.

 

Todo indica que lo ocurrido allá pudiera ocurrir aquí si se permiten elecciones verdaderamente democráticas. Por tanto, parece que la lección extraída consiste en posponer nuevamente cualquier paso que pueda conducir a la democratización. El gran peligro radica en que sin democratización no habrá soluciones a los graves y múltiples problemas de la sociedad cubana. De todas formas el proceso en marcha ya es indetenible, sobre todo por el cambio de mentalidad que se está produciendo entre los cubanos después de restablecerse las relaciones diplomáticas con el vecino del Norte. La democratización llegará por uno u otro camino, pero llegará. Intentar detenerla es marchar contra la historia, contra los vientos que soplan en la región, contra el destino de la nación cubana y en consecuencia para terminar perdiendo.

 

3.- La Proclama de la América Latina y el Caribe como Zona de Paz, firmada por todos los jefes de Estado y de Gobierno en la II Cumbre de la CELAC celebrada en La Habana en enero de 2014, es una sólida base para desarrollar las relaciones entre nuestros países y a nivel internacional.

 

En ese cónclave el Presidente cubano expresó: “Ya desde hace años nuestra región es una zona libre de armas nucleares (…) pero creemos -dijo- que no es suficiente. Creemos que es preciso que los jefes de Estado y de Gobierno de la región lleguen al acuerdo de que cualquier diferencia, cualquier conflicto, siempre se resuelva por las vías del diálogo, de la negociación y que nunca se llegue ni a la amenaza ni al uso de la fuerza”.

 

Contrario a esas emotivas palabras, la decisión de enfrentar el resultado de las elecciones democráticas en Venezuela podría generar una guerra civil. Entonces la Declaración de América Latina y el Caribe como Zona de Paz quedaría como una consigna carente de validez si al interior de las naciones no se renuncia al empleo de la violencia y develaría la carencia de voluntad política para lograrlo cuando la paz atenta contra el populismo revolucionario.

 

4.- Tal como señala la Declaración del Gobierno Revolucionario publicada el 1º de diciembre, la política de “pies secos-pies mojados”, el programa de Parole para médicos cubanos y la Ley de Ajuste Cubano continúan siendo el principal estímulo para la emigración irregular desde Cuba hacia Estados Unidos.

 

El principal estímulo no radica en las políticas norteamericanas. Para que un hecho sea causa de otro tiene que antecederlo en el tiempo. El éxodo masivo y sostenido que convirtió a Cuba de país receptor en país emisor de emigrantes comenzó desde 1959, cuando aún esas políticas no existían. La verdadera causa radica en la naturaleza del modelo totalitario, que al negar las libertades ciudadanas no ha podido desarrollar una economía eficiente capaz de satisfacer las necesidades básicas de los cubanos.

 

Más allá de la influencia que pueda haber tenido la prolongada confrontación entre los dos gobiernos, resulta lógico que la migración se produzca de un país con una economía deficiente hacia el de la economía más desarrollada del mundo. Ante esa realidad lo único que puede detener el éxodo es una transformación estructural capaz de garantizar las necesidades mínimas de los cubanos, algo que los atrincheramientos ideológicos impiden. La mejor prueba de ello es que el creciente movimiento migratorio en otras regiones del mundo está teniendo lugar sin que los países de destino hayan promulgado nada que se asemeje a la Ley de Ajuste Cubano. Sencillamente las personas se mueven de donde está mal hacia donde está mejor, algo que incluso hacen muchas especies de animales, como las aves migratorias que tampoco se trasladan por una política de “alas secas-alas mojadas”.

 

Lo otro es que los galenos no escapan principalmente hacia Estados Unidos. En ese país  tienen que revalidar el título, pagar por los exámenes y estar sin ejercer hasta lograr la revalidación; mientras otros países los acogen sin ese requisito. Sólo marchan a Estados Unidos los que están dispuestos a trabajar en cualquier otra cosa o los pocos casos en que sus familiares asumen los costos de la revalidación. Mayor influencia en el éxodo de los médicos tienen los 50 mil que están alquilados en otras latitudes, donde no les resulta difícil comprender el nivel de explotación a que están sometidos.

 

5.- Hemos reiterado al gobierno de Estados Unidos que para normalizar la relación bilateral el bloqueo debe ser levantado y el territorio que usurpa la Base Naval de Guantánamo y además, no debe pretenderse que Cuba abandone la causa de la independencia o renuncie a los principios e ideales por los que varias generaciones de cubanos han luchado durante un siglo y medio.

 

Estas exigencias son inviables por ese camino. Una vez restablecidas las relaciones diplomáticas las soluciones hay que buscarlas en la negociación bilateral. Si el Gobierno cubano no quiere ceder ante un gobierno extranjero debiera ceder ante su pueblo, que está desarmado de espacios, instituciones, derechos y libertades. Si se actuara en esa dirección se fortalecería la posición del presidente norteamericano, quien ha demostrado su disposición de marchar hacia la plena normalización de las relaciones con Cuba; se debilitaría la posición de los congresistas opuestos a la suspensión del embargo; y se avanzaría en ese objetivo mucho más rápido que mediante las acusaciones y las condenas en las Naciones Unidas. En fin, que la solución depende más que nunca de la conducta que decida seguir el gobierno de Cuba.