Cubanálisis El Think-Tank

REPRODUCCIÓN DE UN ARTÍCULO SOBRE CUBA

En esta Sección se reproducen, para información de los lectores, artículos que tratan el tema cubano. La reproducción en esta Sección no significa que necesariamente compartimos los criterios del autor.

 

De ciberguerras y ciberguerrilleros

 

Miriam Celaya, SinEVAsión

 

Hay quienes sugieren que en Cuba el sostenido  y creciente hostigamiento a disidentes y grupos de la sociedad civil independiente responde a una estrategia de ofensiva gubernamental tendiente a eliminar los focos de resistencia a la dictadura, signados en estos tiempos por la preponderancia de sectores cívicos alternativos y el uso de las tecnologías de la informática y las comunicaciones. Por mi parte, no comparto ese criterio. Lejos de ser una “ofensiva”, pienso que se trata de una desesperada estrategia defensiva para intentar detener lo irrefrenable.

 

Después de presenciar las cuatro entregas televisivas que se han hecho hasta ahora de la lastimosa serie “Las razones de Cuba”, no deben quedar dudas de que la actividad bloguera desarrollada en los últimos años está golpeando con fuerza la estructura ideológica del régimen. La “ciberguerra”, tema central del capítulo más reciente de dicha serie (lunes 21 de marzo de 2011, 8:30 pm), fue dedicado especialmente a los blogueros, en un intento malogrado de supeditarnos a los fondos federales norteamericanos, según ellos, llegados a nuestras manos a través de los premios ganados por Yoani Sánchez y que, en virtud de las truculentas matemáticas oficiales, asciende al fabuloso monto de medio millón de dólares. Como es método habitual, tampoco esta vez fueron presentadas pruebas, a falta de las cuales se vieron obligados a ofrecer su recurso supremo: los infundios.

 

En esta ocasión, la torpe manipulación comenzó con una introducción macabra: el gobierno de los Estados Unidos (¡quién si no!) está desarrollando una guerra nueva y tenebrosa: la ciberguerra; para lo cual ha entrenado a sus agentes en Cuba (nosotros, claro), llamados a desestabilizar a la revolución y al país, a subvertir el orden y a destruir las conquistas del pueblo, lo que subliminalmente deja entrever la fragilidad de un proceso “de profundo arraigo popular”, puesto en peligro por apenas un grupo de “ciber-guerrilleros” en un país con un nivel de acceso a Internet casi nulo. Para reforzar el embuste, la prensa plana repite machaconamente lo mismo, asegurando que los enemigos externos “tratan de potenciar a los denominados ‘blogueros independientes’ en función de demonizar al país ante la opinión pública internacional y que ellos ofrezcan la imagen de que el ciberespacio es el mundo único y real, desde el que sí se puede decir y actuar” (Granma, 22 de marzo de 2011, pág. 4). En realidad, ya el gobierno ha adelantado mucho en esa misión de ensuciarse ante la opinión internacional al mantener activas las brigadas de repudio contra civiles indefensos; encarcelar periodistas y otras personas por expresar y defender ideas diferentes; dejar morir por hambre a un preso político; matar por desnutrición, frío y falta de atenciones a pacientes psiquiátricos totalmente desamparados; y otras tantas lindezas. No creo que la actividad bloguera pueda superar ese récord.

 

De paso, la prensa omite un pequeño detalle: la blogósfera utiliza la red porque es la única vía disponible para el ciudadano debido a que el gobierno tiene el monopolio de la prensa; en compensación, nosotros no tenemos el monopolio de Internet. Esta minucia es la que hace posible al gobierno desatar contra los blogueros libres una campaña mayúscula basada en un costal de falsedades absolutamente contrarias al espíritu que ha primado en la blogósfera –que propugna cambios pacíficos y principios cívicos antes que ideológicos–, destinadas a mantener el engaño sobre el pueblo. “Estos blogueros son gente que en entrevistas han exhortado al levantamiento en Cuba, han alentado a la violencia, apoyan la Ley de Ajuste Cubano, justifican el bloqueo, niegan que el sector más reaccionario del exilio de Miami sea enemigo del pueblo cubano, dicen que el caso de Luis Posada Carriles es una cortina de humo y hasta llegan a expresar abiertamente el cambio de sistema político…” (Ídem, pág. 5)

Particular patetismo en la serie de TV revistió la falaz referencia a Luis Posada Carriles como uno de los vínculos de la blogósfera alternativa, en un vulgar intento por tocar la fibra sensible de un pueblo que todavía se conmueve con la memoria de los muertos del atroz crimen de Barbados, hecho del que el susodicho personaje ha sido sistemáticamente acusado por las autoridades cubanas. Solo un gobierno muy enfermo manipula tan inescrupulosamente lo sentimientos populares. Setenta y tres personas, casi todos cubanos jóvenes, murieron en aquel aciago día y el régimen se ha servido de esa tragedia a lo largo de casi 35 años, deberían mostrar más respeto por la memoria de aquellos muertos y por sus familiares.

 

Sin embargo, pese a todo habría que agradecer a los medios castristas esta propaganda gratuita. Es muy posible que, no obstante la baja audiencia de la serie, algunos cubanos suficientemente inquietos –de esos que, afortunadamente, nunca faltan por ahí– que hasta ahora desconocían del fenómeno bloguero en Cuba, comiencen a indagar por su cuenta y lleguen a nosotros y a la realidad de lo que somos. Tal vez la nueva hornada de “ciber-guerrileros” se encuentre también entre los jóvenes estudiantes a los que les proyectan los capítulos anti-ciber de la TV. Por lo pronto, llama la atención que esta es la primera vez que no presentan un nuevo agente infiltrado, lo quizás se deba al carácter transparente de la blogósfera alternativa, a que expresamos públicamente lo que pensamos en privado y a que en repetidas ocasiones hemos manifestado nuestro claro interés en que participen en nuestros cursos y encuentros los blogueros oficialistas y agentes que quieran asignarnos, sin necesidad de pasar por el engorroso proceso de infiltrarlos. No han respondido jamás.

 

Definitivamente, la blogósfera alternativa ha conquistado por sí misma un espacio en la Internet. El régimen está sorprendido ante la vocación de libertad de un puñado de cubanos que ha logrado mantenerse en la red a base de voluntad y vergüenza y que ha contado con la solidaridad y el apoyo de miles de compatriotas de la emigración, así como de muchos ciudadanos del mundo libre. Las autoridades temen, como es lógico, al contagio de ese virus terrible que es el sentimiento de libertad ciudadana.  Y como esta es una conquista propia, más allá de gobiernos, supuestos financiamientos e intereses ajenos al ejercicio puro de la libertad de expresión que nos mueve y que practicamos sin solicitar permiso de nadie, hablo aquí en nombre propio y no como representante de mis compañeros de ruta, porque otra cualidad de los blogueros independientes es que no estamos afiliados a una plataforma común ni a las directrices de institución alguna, algo que no se puede decir del bloque “bloguero” oficialista –creado y controlado por el gobierno para ripostarnos con las consignas de siempre– que permanece cómodamente acogido, sin riesgo alguno, bajo la sombra de la dictadura más larga de América. Los blogueros alternativos no somos sirvientes de poder alguno y no nos representamos más que a nosotros mismos como individuos. Paradójicamente, eso, lejos de debilitarnos, nos hace moralmente fuertes ante el colosal aparato represivo gubernamental que nos hostiga.

 

Y aunque algunos lectores crean que es fútil tratar de desmentir tantas falsedades nacidas de la inseguridad de un régimen que ya vio pasar sus días de gloria, quiero desafiar desde este pequeño espacio de foro ciudadano a que el gobierno demuestre su pretendida fuerza y su convicción de la fe del pueblo en la revolución, haciendo públicos al menos una parte de nuestros post, o que transmita en sus medios el video-blogger “Razones Ciudadanas” (http://www.vimeo.com/21317045). Aunque, por supuesto, está claro que no tendrían suficiente coraje para hacerlo. O, pensándolo mejor, tal vez sea suficiente con que este pueblo tenga total acceso a Internet y compruebe por sí mismo las “mentiras” que publicamos los “ciber-guerrilleros del Imperio”, así se les daría la oportunidad de combatirnos con verdadero conocimiento de causa, sin intermediarios. Por mi parte, asumo gustosa las consecuencias de semejante riesgo.