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CUBA EN LA PRENSA MUNDIAL

 

En esta Sección se reproducen, para información de los lectores, artículos que tratan el tema cubano. La reproducción en esta Sección no significa que necesariamente compartimos los criterios del autor.

 

Dato inmediato de la conciencia para definir “Los Lineamientos”

 

Un profesional que vive en la Isla escribe sobre las supuestas mejoras económicas en Cuba

 

Alfredo Fernández, La Habana, en Cubaencuentro

 

Un amigo cubano, radicado fuera del país, me preguntó vía email cuanto había de verdad en eso de “una mejoría económica del país” que, según mi amigo, le había contado una coterránea que estuvo de visita recientemente en la Isla. Dice mi amigo que la cubana le dijo que “había lugares donde comer por todas partes, que la gente andaba muy bien vestida y que todo el mundo portaba celulares”.

 

El presente texto no deviene un análisis académico sobre la implantación de los “Lineamientos” (Nueva Política Económica del Estado Cubano), sino un breve repaso a unas pocas cuestiones que, como ciudadano cubano que vive a tiempo completo bajo los efectos de las Políticas del Estado Cubano, me hacen disentir de lo contado a mi amigo por esa persona.

 

Debo comenzar diciendo que en lo personal no recibo otro beneficio en mi vida, de manera directa, que no sea el de mi trabajo, el cual realizo desde el año 2007 profesionalmente para el propio Estado cubano, el más grande empleador del país. Mi salario como investigador de la Academia de Ciencias de Cuba es de 510 pesos mensuales, o sea, alrededor de unos 23 dólares norteamericanos al cambio actual. Esto me da una perspectiva realmente aguda a la hora de hablar sobre la Cuba de hoy, ya que vivo inmerso en la evidencia de los hechos. De ahí, que para mí los argumentos de un “Estado de bienestar en ciernes”, como tal parece interpretó esa persona, al parecer a consecuencia de la implementación de “Los Lineamentos”, a mi modo ver, es fallido.

 

Al calor del debate sobre Cuba en los medios internacionales a raíz de la visita del Papa, Marino Murillo (dirigente a cargo del Partido para la implantación de los Lineamientos) deslizó de modo tajante a los medios internacionales la aclaración de que, “en Cuba no habrá cambios políticos, solo económicos”. Luego de la anterior expresión, es difícil plantearse un horizonte para la nación en donde los derechos de los ciudadanos se respeten al punto que el supuesto crecimiento económico repercuta en libertades civiles que garanticen a su vez la perdurabilidad del crecimiento.

 

Por otra parte, es cierto que a tenor de la apertura del Estado cubano a las diferentes modalidades del trabajo por cuenta propia, ha comenzado una agilización inusitada del sector, sobre todo en comparación con la realizada en 1994. Ahora los nuevos trabajadores cubanos se auto animan convencidos de que el Estado esta vez no podrá dar marcha atrás a los cambios. El panorama macro político parece darles la razón, el declive biológico de la figura histórica de la revolución, Fidel Castro y la enfermedad de Hugo Chávez, parecen obligar al general presidente Raúl Castro, al menos por ahora, a mantener una mesura en los cambios de leyes que puedan dar al traste con el sector del trabajo por cuenta propia [1].

 

El estado de la gastronomía nacional ha cambiado de manera considerable en menos de dos años. Lo cierto es que los restaurantes paladares [2] hoy diversifican un mercado que en manos del Estado solo pudo contar unos pocos buenos lugares para comer, eso sin apenas desarrollo de la cocina temática. Un ejemplo, es la aparición en la Habana de restaurantes de comida árabe, griega, hindú, mexicana, que se suman a los ya tradicionales de italiana y china, que tímidamente siempre existieron en la ciudad acompañando a la tradicional cubana.

 

Además, no es difícil encontrarse en la calle a alguien que porte un celular. Artefacto casi obligado entre los adolescentes habaneros, al menos entre los residentes en los municipios centrales de la capital. Jóvenes que en la mayoría de los casos van vestidos con los atuendos de la moda más actual, lo cual evidentemente a quien desconoce la realidad cubana o se mueva solo en este espacio del país, que para el caso es lo mismo, le puede hacer pensar a ojos vista una mejoría de la sociedad.

 

Indudablemente hay un sector de la población cubana que ya devenga, bien por el envío de las remesas familiares, o por encontrarse enrolado en una de las tantas redes de corrupción que hoy pululan en la Isla, sumas de dinero que le permite acceder a niveles de vida antes prohibitivos, tanto para esos que hoy reciben remesas, como para aquellos que tienen trabajos con acceso expedito a la corrupción, estos últimos a veces con ganancias mensuales similares a las del primer mundo.

 

El costo de un plato fuerte en una paladar cualquiera oscila desde los 5 CUC (6 USD) hasta los 18 (20 USD). En estos espacios la bebida más barata es la cerveza, que tiene como norma los 2 CUC de precio. Debo de aclarar que siempre que he comido en una paladar, es porque alguien me ha invitado, pues ya les conté de mi salario. En estos espacios la cuenta para dos personas, de buen comer, rara vez baja los 30 CUC (33 USD). Si un dato ha despertado mi asombro al visitar los paladares ha sido el de que la mayoría de los comensales son cubanos.

 

En cuanto a la telefonía celular, huelga decir que aún no alcanza los 2 millones de usuarios en el país, situación que se torna más grave cuando conocemos que en Cuba la telefonía fija apenas llega al millón de aparatos, o sea, que mucho más de la mitad de la población cubana en pleno 2012 está incomunicada, con zonas del país donde poblados completos carecen de un teléfono para acudir a los servicios de emergencias ante el imponderable de una urgencia. Pero el dato verdaderamente significativo es que la telefonía celular en Cuba se ejecuta al margen de Internet y por esto, también de servicios que facilitan la comunicación entre las personas como WhatsApps, llamadas internacionales gratuitas, revisión del correo electrónico o Facebook desde el propio teléfono y ni pensar en el uso de un servicio como I’Cloud. Si a esto le sumamos que un minuto de llamada cuesta en Cuba 46 centavos CUC, o sea, mucho más que un día del salario mínimo de un trabajador cubano, que es de alrededor de 30 centavos CUC, entonces tenemos una falsa percepción de mejoría para Cuba por la conocida de mi amigo.

 

Por otra parte el hecho de vestir bien se haya más asociado a la cualidad de presumido inherente al cubano que a su bonanza económica, amigos que todo el tiempo regresan de visita al país nos traen -me incluyo- algo de ropa como regalo (en mi caso sucede al punto que hace años -literalmente- visto de lo que me regalan los amigos). También hubiera que sumarle a la impresión del buen vestir de los cubanos los hechos ya antes citados de las remesas y de la corrupción.

 

De manera que para hacer una verdadera y muy cubana definición de “Los Lineamientos” bastaría con descomponer la palabra en sus dos originales, línea y miento, así, cuando Marino Murillo le habla a los cubanos de sus “Lineamientos”, los cubanos pensamos muy calladamente, que Murillo no nos dice otra cosa que:

 

Lineamiento. Yo primero los “alineo” y después les “miento”.

 

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[1] Aunque en la actualidad ya se estudian nuevas leyes que limiten el accionar de los trabajadores por cuenta propia.

[2] Paladar: Restaurante hecho en una vivienda en Cuba.