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CUBA EN LA PRENSA MUNDIAL

 

En esta Sección se reproducen, para información de los lectores, artículos que tratan el tema cubano. La reproducción en esta Sección no significa que necesariamente compartimos los criterios del autor.

 

Cuba y una apertura restringida

 

Editorial, Diario Los Andes, Mendoza, Argentina

 

El gobierno de Cuba anunció que a partir del 14 de enero próximo, los habitantes de la isla podrán salir del país en razón de que se suprimen las restricciones que se mantuvieron durante más de 50 años. Sin embargo, se trata de una decisión restringida, en tanto y en cuanto muchos cubanos no podrán alcanzar esos permisos.

 

El anuncio había sido formulado por Raúl Castro hace dos años, pero se concretará, al menos en el decreto respectivo, a partir del 14 de enero del año que viene. La resolución suprime el permiso de salida que las autoridades podían conceder o negar a los cubanos que querían viajar al exterior. También elimina la necesidad de una carta de invitación para viajar al extranjero, solicitada por parientes o amigos en otros países y prolonga de 11 a 24 meses la autorización de estancia en el exterior de los ciudadanos cubanos. Suprime, además, el costo del permiso de entrada para los emigrados cuando viajan a Cuba y extiende su periodo de visita de uno a tres meses, prorrogable.

 

Se trata de la concreción de un cambio importante en las decisiones del Gobierno de la isla, cambios que comenzaron en forma incipiente cuando Fidel Castro, muy enfermo, dejó las decisiones en manos de su hermano Raúl, quien inmediatamente después de asumir adoptó medidas interesantes, como la de permitir que la médica cubana Hilda Molina pudiera dejar Cuba para visitar a su hijo en Buenos Aires; reconoció que en la isla había un exceso de prohibiciones y regulaciones y que comenzaría por eliminar “las más sencillas”; levantó algunas trabas legales que limitaban al pueblo, como el acceso a hoteles, permitir la renta de automóviles o la libre venta de celulares y generó cambios en las relaciones internacionales, revisando la política exterior con México y Cuba y una apertura hacia Asia Menor, anunciando la posibilidad de reiniciar conversaciones con Estados Unidos, con el fin de terminar con las limitaciones diplomáticas entre ambas naciones.

 

La decisión de permitir la salida de cubanos puede ser considerada, en ese marco, la más profunda e importante en razón de que, desde la instalación del régimen castrista, hace más de 50 años, han sido más de dos millones de cubanos los que decidieron abandonar la isla, disconformes o perseguidos por el régimen castrista. Sin embargo, no se trata de una apertura concreta, sino que cuenta con restricciones, en razón de que no podrán hacerlo militares, profesionales, médicos y deportistas de alto rendimiento, cuyas actividades resultan “vitales”, según el decreto, para el desarrollo del país en todas las áreas, asegurando en ese marco que esa decisión se mantendrá mientras persistan las políticas de Estados Unidos que favorecen el “robo de cerebros”.

 

También persiste la preocupación sobre qué ocurrirá con los dirigentes opositores al régimen castrista, como sucede con la bloguera opositora Yoani Sánchez, quien asegura que le fue negado el permiso de salida en 20 ocasiones y cuya preocupación se centra en algunas versiones que la ubican en una “lista negra” de prohibiciones. También cabría preguntarse si esos permisos se otorgarán a las integrantes del grupo Damas de Blanco, que han sido reprimidas y perseguidas durante los últimos años. O conocer qué puede llegar a ocurrir con los detenidos por causas políticas, a quienes el gobierno de la isla califica de “mercenarios”.

 

Más allá de que esas excepciones podrán ratificarse o no en oportunidad de la aplicación concreta de la iniciativa, no quedan dudas de que se trata de un paso importante, de dejar de lado medidas que resultaban inaceptables para un mundo que se ha abierto luego de la caída del Muro de Berlín y de comenzar a poner fin a un régimen dictatorial que -es de esperar- alcance su punto de inflexión total con la necesaria apertura democrática que permita que los cubanos decidan libremente quiénes serán los dirigentes que los gobiernen.

 

Paralelamente, la resolución deja una reflexión inquietante para los argentinos: mientras en Cuba se liberan las restricciones para quienes quieran salir del país, en la Argentina esas restricciones se propagan a través de los cepos económicos.