Cubanálisis   El Think-Tank

CUBA EN LA PRENSA MUNDIAL

 

En esta Sección se reproducen, para información de los lectores, artículos que tratan el tema cubano. La reproducción en esta Sección no significa que necesariamente compartimos los criterios del autor.

 

Cuba, viviendo legal

 

Alejandro Rodríguez*, en CaféFuerte

 

Hay personas a quienes les gustan las salchichas y respetan las leyes y es debido a que no han visto como se elaboran ninguna de las dos cosas.

 

Ley de la salchicha

 

Imagina que despiertas en esta ciudad o en cualquier otra y vives de pronto en un país legal y organizado. Pero no se trata de un nuevo orden, sino de los mismos papeles viejos que no están más distantes de la realidad porque no pueden, puesto en marcha el control férreo de los mecanismos, para que no deriven, más aún, en fraudes, corrupción, oportunismos, descaros, mala educación y otros males que nadie quiere.

 

Para vestirte tienes que lidiar con las Tiendas Estafadoras de Divisas (TRD) y sus precios de salir corriendo, o comprar ropa artesanal confeccionada por los pocos sastres y costureras que de verdad fabrican piezas textiles: no existen ya los timbiriches particulares que vendían prendas modernas traídas de otros países. Debes convencer a tu hijo adolescente de que el pulóver reciclado y desbembado está muy a la moda y sirve para ir a su primera descarguita de la secundaria.

 

La comida será el otro gran dolor de estómago, más duro del que ya es, porque desaparecieron todos los puntos ilegales del barrio que vendían aceite a 50 pesos el litro (robado de dulcerías y panaderías estatales), carne de cerdo, pastillitas de pollo, cabezas de ajo y onzas de puré de tomate. La canasta básica, mientras exista, será la fuente principal de tus alimentos, y el resto lo comprarás en la TRD a razón de tres días de salario por muslo de pollo brasileño, o en los pelados y/o cooperativizados agromercados estatales, donde podrás adquirir plátanos, acelgas y calabazas. Igual puedes cosechar en tu propio patio, previa notificación a las autoridades de la Agricultura Urbana.

 

De pizzeros y carpinteros

 

Las pizzas ya no cuestan 5 o 10 pesos: ahora cuestan 25 MN o un CUC: según un amigo pizzero ese el precio mínimo que tendrían si los fabricantes debieran comprar la libra de harina de trigo a nueve pesos y el queso blanco a 30 pesos por libra, como se oferta en los mercados del Estado, único proveedor legal.

 

Un trabajo de carpintería sencillo como ponerle las patas a un escaparate viejo te costará por lo menos 500 pesos, pues los carpinteros compran la madera en las llamadas tiendas industriales, a razón de casi 400 pesos el tablón de pino.

 

Para relajarte luego de un día de trabajo puedes encender el TV, y ver Pasaje a lo Desconocido, …con todo lo sorprendente que nos muestra, una película de Palomo Linares, o un programa en el que la televisión cubana habla bien de sí misma durante dos horas. Cuando te aburras de la programación cosa que sucederá muy pronto, podrás rentar un DVD en las cinematecas estatales de la ciudad, porque las particulares fueron cerradas por lucrar ilegalmente a través de la piratería. Ya nadie alquila el show de Nuestra Belleza Latina ni los documentales del paquete, todo llegaba gracias a ilícitas antenas parabólicas y enmarañadas cuentas de Internet.

 

Si de telefonía móvil se trata hay que morir con ETECSA, y no solo para contratar una línea como es ahora sino también para comprar el teléfono. O sea, que podrás elegir entre dos equipos distintos: uno de 100 CUC y otro de 130. Y si por casualidad se rompe fuera de garantía, compra uno nuevo, porque en ETECSA no saben arreglar lo que venden, y tienen serias limitaciones para desbloquear los que llegan de afuera. No existen las licencias para revendedores de celulares.

 

Eutanasia a lo macho

 

Si se enferma la mascota de tu casa debes dejar que se muera, porque las clínicas veterinarias particulares, todas, son absolutamente ilegales: no existen en Cuba patentes para veterinarios; solo hay en esta ciudad, por ejemplo, dos clínicas legales: la de la Universidad de Camagüey y la de la calle Apodaca. La primera, ubicada en la periferia, tiene menos recursos que una facilidad de guerra mambisa, y en la segunda, además ( o ademenos), tienen el gesto de sacrificarte el animal si así lo solicitas y no al estilo de eutanasia noble, sino a lo macho normal de que te mato el perro sano con estricnina si ya no quieres tenerlo más. Por si fuera poco, recientemente se autodisolvió como la Asamblea del Cerro la Asociación no gubernamental ANIPLANT, de protección de animales y plantas, también por falta de recursos y por falta de caso en general.

 

Como ya todo es legal y como debe ser, no podrás pedirle a tu amigo médico que te resuelva una placa neumotórax, o una consulta con el dermatólogo: debes ir por la canalita establecida de la recondenación burocrática y insensibilidad, primero al consultorio del médico de la familia, esté o no de misión en Venezuela siempre te atenderá alguien, luego harás las colas correspondientes en la policlínica de tu Área de Salud, y después, cuando tu enfermedad esté avanzada, llegarás con la remisión al hospital, a ver si aparece lo que necesitas, o si resuelves con lo que hay. Y si te falta un cuño o hay un trazo mal en la firma del papel que sea, habría que empezar todo de nuevo. ¡Y ni se te ocurra regalarle un jabón de baño al doctor!, su salario infeliz, junto a la certeza del deber cumplido, son gratificaciones suficientes.

 

Ir al cine en short y chancletas: ilegal (a no ser que seas extranjero o andes con una banda de ellos); bicicleta de mano en sentido contrario al tránsito: ilegal porque así dice el texto; tirar la envoltura del caramelo en la calle: ilegal, debes ir si es preciso hasta la empresa de Comunales y echar tu basura de ciudadano educado en el cesto de la oficina del director;… sentarte en un banco del parque: ilegal, ¿tiene usted licencia operativa de observador del paisaje urbano?…

 

Óleo de la irrealidad

 

Esta es acaso la parte más visible en el óleo de la Cuba legal que sería si ahora mismo fuesen aplicadas de cuajo y respetadas a rajatablas todas las leyes vigentes, como algunos sesudos de aquí pretenden, quizás por imbéciles sinceros, o quizás por vivir demasiado alejados de las candangas del cubano normal. A no ser que usted sea masoquista, dudo mucho que le guste el cuadro.

 

Si no hay prisa para legislar mecanismos nuevos que faciliten las dinámicas naturales de un país maltratado por la sinrazón económica de tanto tiempo y por el letargo de la consigna automática, tampoco puede haberla para exigirle al ciudadano comportamientos imposibles, que francamente lo colocarían sobre la cuerda floja del escenario real que habita. Así como nadie quiere fraude, corrupciones, descaros e ilegalidades, anarquía y desorden, nadie quiere tampoco vivir peor, y de tener que escoger alguna variante… bueno, todo el mundo sabe que está el sentido de la supervivencia primero, luego las ganas de prosperar, y después, solo después, toda la muela social que se quiera.

 

Enderezar estos enredos es una función exclusiva del gobierno, que es quien manda o quien representa al pueblo, como se quiera ver, porque a la gente común, digo yo, no le atrae demasiado ese vicio de unos pocos en cuadricularle la vida a sus semejantes. Lo natural es la gente, no la ley, por eso la ley verdadera tiene que ajustarse primero a comportamientos generales, y luego buscar en ellos, con sutileza, puntos de giro que conduzcan a la sociedad hacia mejores opciones de desarrollo.

 

Para empezar en esta línea habría que legalizar en Cuba la figura laboral del Llenador de memorias flash, por ejemplo, algo tan o más ridículo que el Forrador de botones, pero sin dudas más a tono con la realidad.

 

*Periodista cubano residente en Camagüey. Este artículo fue tomado de su blog Alejo3399