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CUBA EN LA PRENSA MUNDIAL

 

En esta Sección se reproducen, para información de los lectores, artículos que tratan el tema cubano. La reproducción en esta Sección no significa que necesariamente compartimos los criterios del autor.

 

Cuba vista desde la tribuna ‘anti’ de Miami

 

José Manuel Pallí, en El Nuevo Herald

 

Acabo de estar en Cuba para asistir al Congreso “Abogacía 2015”, en el cual participaron cerca de 700 abogados, 150 de ellos extranjeros.

 

Además de la alta calidad de las ponencias presentadas por abogados cubanos (muy jóvenes en algunos casos) y del debate que generaron entre los participantes, me impresionó la forma en que mis colegas en Cuba actúan, sutil e inteligentemente, como propulsores de los cambios que se vienen gestando en la isla. Y es que esos cambios necesitan apoyarse y cimentarse en una evolución continua de las instituciones que conforman el ordenamiento jurídico cubano. Hacia allá vamos.

 

En Cuba se va superando, poco a poco y cada quien a su paso, la mentalidad y la actitud de tribuna antiimperialista que hasta hace poco enmarcaba su “Batalla de las Ideas”.

 

Queda por delante un camino largo y sinuoso, balanceado entre la prudencia y el gradualismo por una parte, y por la otra la impaciencia y la frustración de un pueblo que, en muchísimos casos, no encuentra otra salida a esa frustración que la emigración (cuando le comenté a un amigo del interior de la isla a lo que venía me dijo que nos visualizaba, a los abogados allí reunidos, tomados de la mano y cantando “Qué bueno es ser pobre”…).

 

Conversando con empresarios extranjeros también de visita en la isla es evidente que muchos de ellos no se sienten aún cómodos, que todavía los intimida la profusión de imágenes (de Fidel, del Che) y de consignas.

 

Las autoridades cubanas necesitan escuchar a estos empresarios para poder “ajustar” su modelo de forma tal que facilite la interacción con otros mercados. Regresar a Miami después de una semana en Cuba es como regresar al pasado.

 

Desde nuestras diversas tribunas “anti” (anti-comunista, anticastrista, anti-chavista, anti-kirchnerista, etc., etc.) solo se enfatiza lo negativo, el mundo es un lugar estático condicionado por el maniqueísmo del si tú no piensas como yo es porque encarnas aquello frente a lo cual yo soy fervorosamente “anti” (de regreso a Miami me encuentro con la pregunta de otro buen amigo preocupado por que yo pudiera preferir a la Cuba de los Castro por sobre su visión confusa y difusa de lo que debe ser un liberal).

 

Pero lo que más debiera preocuparnos a todos en Miami es nuestra vocación por aferrarnos a la intrascendencia de esas tribunas “anti”, nuestra incapacidad a la hora de sobreponernos a la nube de intolerancia, polarización y pesimismo que nos envuelve como una peste, como una plaga medieval.

 

Miami merece y puede ser no ya la puerta de los negocios entre los EEUU y las Américas, sino el epicentro de la diversidad cultural e ideológica, del debate, el diálogo y el entendimiento entre todos los americanos (del norte, del centro y del sur del continente), y no simplemente lo que es hoy, una tribuna desde la que algunos agitan con sus mensajes “anti”, generalmente adversando desde aquí a quienes controlan los destinos de sus países de origen.

 

Pero para que Miami se convierta en lo que debe ser es imprescindible ajustar nuestra actitud, nuestra mentalidad, sin apelar al recurso infantil de pensar que primero deben ajustar “los otros” su discurso, su actitud y su mentalidad. Somos nosotros quienes podemos y debemos alumbrar el camino del acercamiento y, eventualmente, de la reconciliación, entre cubanos, entre venezolanos y entre todos los demás pueblos que nutren a Miami.

 

Pasar de ser “anti” a ser “anti-anti”. La reciente votación en la ONU no hace sino demostrar (otra vez) lo absurdo de nuestra posición: la tribuna “anti” de Miami como caricatura de la realidad.