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CUBA EN LA PRENSA MUNDIAL

 

En esta Sección se reproducen, para información de los lectores, artículos que tratan el tema cubano. La reproducción en esta Sección no significa que necesariamente compartimos los criterios del autor.

 

 Cuba post-Sandy: tweetear, comer o lanzarse al mar

 

Ileana Fuentes, El Nuevo Herald

 

Hace rato que el Departamento de Estado está empecinado con la introducción de tecnología digital en la Cuba casi impenetrable de los Castro. Les costó el arresto en 2010 del contratista federal Alan Gross, condenado a 15 años de prisión por violar las leyes cubanas respecto a la soberanía nacional y la potestad del régimen sobre el acceso a Internet y las comunicaciones modernas. Y les costará unos cuantos arrestos más en la cruzada de subversión digital, como le llama Cuba, donde esta “penetración” es ilegal porque atenta –dicen– contra la soberanía nacional.

 

No se equivocan los comisarios cubanos: darle acceso ilimitado a los cubanos a la información por Internet que maneja el resto del mundo libre representa subvertir el orden impuesto y la soberanía, no la nacional sino la del régimen. Se les acabaría el monopolio, el ultraje, la impunidad y las prebendas.

 

Los programas para la democracia que implementa con fondos federales la Agencia para el Desarrollo Internacional de EEUU (USAID por sus siglas en inglés) en colaboración con mega instituciones norteamericanas –pocas quedan de las organizaciones del exilio que reciben estos fondos– se han volcado últimamente a conquistar el espacio digital para los cubanos. La fiebre de la primavera árabe contagió a los burócratas de Washington con el bichito de repetirlo en Cuba. Hasta Yoani Sánchez ha advertido que eso es imposible, porque la inmensa mayoría cubana no tiene teléfono celular ni computadora o acceso a correo electrónico propio, necesario para evadir el monitoreo de los servidores estatales que desconectan a la persona y la investigan al más mínimo rastro de actividad independiente, o sea, ilícita.

 

Pero la miopía de Washington tiene peores consecuencias. Para invertir millones en tecnología digital se han despriorizado otros renglones importantes de apoyo a la sociedad civil, como el fomento del cuentapropismo. Hasta 2010 esta importante herramienta de empoderamiento a nivel de hogar y barrio fue prioridad. En mal momento se desconectaron los federales de la realidad interna cubana. Ahora, dos batacazos –el cambio en la ley migratoria y el ciclón Sandy– darán fe de lo que he anunciado durante mucho tiempo: que para que los cubanos opten por quedarse en la Isla y luchar por un cambio, hay que apoyar su desenvolvimiento personal. Ese es el mensaje del obispo Aranguren.

 

La situación se empeorará, con 5 millones de cubanos afectados por el ciclón Sandy. En las cinco provincias orientales reside el 45% de la población de Cuba. Siempre dijimos que ni en Chicharrones ni en Moa ni en Palmarito del Cauto significaba un comino la iniciativa de tecnología digital. Hemos advertido hasta el cansancio en las periódicas reuniones con USAID, con el propio Departamento de Estado, y en las oficinas de nuestros congresistas, que al pueblo de Cuba hay que empoderarlo económicamente, para que pueda enfrentar la crisis, emprender un camino de recuperación material, y aprender en la práctica lo que es democracia y economía de mercado. Papelitos sobre derechos humanos no empoderan a un pueblo. Tampoco, en el caso actual de Cuba, la comunicación tecnológica. ¿Por qué, entonces, hacer de ello prioridad?

 

Nuestra experiencia indica que al menos las mujeres no quieren salir del país. Los cubanos –y sobre todo las cubanas– quieren el progreso de sus familias, salir de la pobreza por sus propios esfuerzos, con un empujoncito de quien quiera colaborar. Así ayudamos a forjar grupos de colaboración local y pequeños negocios, inclusive concentrando esfuerzos en poblaciones marginales y en jóvenes jineteras a quienes dimos opciones laborales autónomas que surtieron el efecto deseado: que abandonaran el peligroso y denigrante oficio de la prostitución.

 

“…Eso que los que saben le llaman “empoderamiento”… [que] permita salir adelante …” El tweeteo no repara techos. ¿Se puede cocinar con teléfonos celulares? La Internet satelital: ¿previene el cólera? Cuba post-Sandy: tweetear, comer o lanzarse al mar. Natura y burocracia limitan las opciones.