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CUBA EN LA PRENSA MUNDIAL

 

En esta Sección se reproducen, para información de los lectores, artículos que tratan el tema cubano. La reproducción en esta Sección no significa que necesariamente compartimos los criterios del autor.

 

Cuba, Obama y la segunda traición

 

Armando González, El Nuevo Herald

 

El pasado viernes 14, la administración Obama concluyó el primer capítulo de su plan de restablecer relaciones diplomáticas con la dictadura militar de Cuba. El secretario de Estado, John Kerry, izó la bandera de Estados Unidos en el edificio que ocupa la Sección de Intereses de Estados Unidos y que ahora volverá a ser Embajada.

 

En abril de 1961, una brigada compuesta por exiliados cubanos entrenados por la CIA en Guatemala desembarcó en Playa Girón. Días antes, como parte del plan, aviones con pilotos cubanos bombardearon bases aéreas en la provincia de La Habana para paralizar la fuerza aérea castrista. La acción, sin embargo, falló en gran parte de su objetivo porque el presidente Kennedy redujo su alcance al limitar, significativamente, el número de vuelos de bombardeo. Dos días después, en las playas de desembarco, los voluntarios de la Brigada 2506 terminaron muertos o prisioneros porque el respaldo prometido por Estados Unidos fue suspendido por el presidente Kennedy. Este párrafo describe lo que yo llamo “la primera traición”.

 

Ahora, después de 56 años de dictadura tiránica de los hermanos Castro, el presidente de Estados Unidos pone en marcha un plan para restaurar relaciones con un régimen tiránico que representa todo lo que Estados Unidos condena en sus principios democráticos. Hasta ahora, la diplomacia de Obama consiste en darle a la dictadura de los Castro todo lo que ha pedido a cambio de nada. Esto es lo que yo llamo “la segunda traición”.

 

La administración Obama aduce que esta iniciativa es para ayudar al pueblo de Cuba. Yo creo que el origen de esta iniciativa fue el deseo desesperado de Obama por dejar un legado de sus dos períodos de gobierno. Le quedan 18 meses de presidencia y su “legado” no llena un capítulo de un libro normal. Y, aún más, yo no creo que a Obama le interesen un bledo los sufrimientos y las penurias del pueblo cubano. Si fuera así, esta iniciativa habría comenzado años atrás cuando el pueblo cubano ya había padecido medio siglo de castrismo. Pero ese desastre estaba perdido en el fondo del archivo de Obama o en los e­mails de Hillary, su secretaria de Estado.

 

Kerry, Roberta Jacobson y el resto de la jauría diplomática de hoy enfrentan un régimen que ya ha dicho, repetidamente, que no cederá a cambio alguno en su sistema de gobierno. Por el contrario, demandan el fin del embargo, la entrega de la Base Naval de Guantánamo, compensación por los “daños” que el “bloqueo” le ha causado a Cuba y sabe Dios cuántas cosas más pondrán en la mesa a medida que Kerry y el resto cedan a todo sin demandar quid ­pro ­quo. Un ejemplo adelantado: el gobierno cubano prohibió la presencia de disidentes en el acto de izar la bandera en la embajada explicando que “no había espacio”. Kerry no tuvo objeción. Las fotos mostraron los espacios vacíos donde los disidentes podrían haber sido acomodados, pero el Secretario de Estado aceptó la mentira.

 

Podríamos llenar páginas con los tropiezos diplomáticos de Estados Unidos, su secretario de Estado y su organizador comunitario disfrazado de presidente. Pero hay algo que me preocupa aún más:

 

¿Qué pasa con el exilio?

 

Hace 15 años, el Día de Acción de Gracias, un pescador del sur de la Florida descubrió una balsa plástica flotando en el mar y dentro, por un milagro de Dios, había un niño de unos cinco años de edad. El pescador rescató al niño y lo entregó a las autoridades competentes. En Miami se ubicó el caso bajo Cortes de Familia donde se le daría solución legal a este hecho insólito. Al día siguiente, el entonces Subsecretario de Justicia, Eric Holder, decidió y anunció que este caso sería pasado a Inmigración, sin tomar en cuenta que los familiares de este niño, Elián González, solicitaban su custodia. Esa noche el exilio en Miami se rebeló, quemaron gomas en las calles y protestaron a toda voz. El caso Elián se convirtió en noticia nacional por meses.

 

Unos meses después, el Sábado Santo, oficiales armados de Inmigración invadieron por la fuerza la modesta casa donde Elián vivía con sus familiares y raptaron al niño, quien poco tiempo después fue devuelto a Cuba.

 

El siguiente noviembre, el exilio marchó, masivamente a las urnas (84 por ciento) y  dieron su voto (92 por ciento) al retador republicano. Poco después, el nuevo presidente, George W. Bush, reconoció públicamente que el voto del exilio cubano había sido decisivo en su victoria.

 

¿Dónde está ese exilio?

 

El presidente de Estados Unidos, buscando su “legado”, traiciona nuestra causa. Su posible sucesora viene a FIU y demanda el fin del embargo, y mi pregunta es: ¿Donde está el exilio?

 

Parece que nos hemos rendido. Obama nos traiciona. Y parece que Raúl Castro está ganando la pelea.

 

¿Qué dirán los mártires de Cuba? ¿Qué dirán los mártires de la Brigada 2506? ¿Qué dirán los disidentes en Cuba?