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CUBA EN LA PRENSA MUNDIAL

 

En esta Sección se reproducen, para información de los lectores, artículos que tratan el tema cubano. La reproducción en esta Sección no significa que necesariamente compartimos los criterios del autor.

 

Cuba, ¿logros o malabarismo?

 

Castro II, como el rey desnudo del relato medieval, sigue atrapado en la vanidad y enroscado en el pasado que intenta revivir Vladimir Putin

 

Miguel Iturria Savón, en Cubanet

 

VALENCIA, España.- Tras 56 años de malabares políticos, experimentos económicos y discursos proféticos, Raúl Castro, heredero del fundador de la dinastía, avala el encefalograma plano del régimen, cuya única meta es el poder. Castro II, como el rey desnudo del relato medieval, sigue atrapado en la vanidad y enroscado en el pasado que intenta revivir Vladimir Putin. Ese presidente de Rusia y padre putativo del neocastrismo que está en alza desde diciembre pasado tras la “normalización de las relaciones con los Estados Unidos”, nación que trasmuda de enemigo a asociado imprescindible.

 

Quienes pensaban que a la satrapía caribeña les expediría el certificado de defunción, observan que al borde del infarto esta es avivada por el antivirus del capital. Inversiones, créditos, tecnologías y turismo oxigenan al “modelo” incapaz de liberar el mercado interno, desatar las fuerzas productivas y reconocer el cruce de intereses sociales que precede a la modernización del país. La “ayuda exterior” vale, pero ¿cómo reformar una nación sin libertades, iniciativas privadas ni cambios reales para las personas?

 

Se han barajado variantes y modelos: chino, ruso, vietnamita o un Frankestein de mercado libre con Caudillo autocrático anclado en el partido único y el militarismo enmascarado. Modelo apto para excluir a la sociedad civil y relegar los derechos humanos hasta la tercera generación del neocastrismo, cuando los herederos de los arios tengan seguro sus bienes y negocios.

 

Como buen malabarista Castro II tiene tres pelotas en el aire: la oposición pacífica, las expectativas de cambios de la nación -agobiada y exhausta- y los negocios con los Estados Unidos y Europa. Al mantener la gobernabilidad se legitima y compra tiempo en el mercado estadounidense y europeo. ¿Podrá perdurar 20 años más como Franco en España tras ser reconocido por USA y la ONU en la década del 50? Biológicamente no es posible, pero el General- Presidente intenta “dejarlo todo bien atado”.

 

Los logros del malabarismo castrista son logros a la inversa que obligan a repensar el desastre real y antropológico causado en aquella isla. Si cotejamos algunas estadísticas de la etapa republicana -1902 a 1958- con la revolución -1959 a 2015-, sorprende la involución en un tiempo físico similar -56 años-.

 

La República careció de tradiciones democráticas y heredó el atraso económico y el caudillismo colonial. Tuvo problemas de corrupción, diferencias sociales y raciales expresados en huelgas y atentados, dos golpes de estado (septiembre de 1933 y marzo de 1952) y una revolución armada que puso fin a las pulsiones de un país donde convivieron tres tendencias ideológicas sin excluirse: liberales, católicos y marxistas. Cada uno con sus espacios de opinión en un marco de pluripartidismo, economía de mercado y libertades individuales.

 

El sueño revolucionario, convertido en pesadilla al transitar de la libertad pregonada al absolutismo comunista, generó tempestades perdurables. ¿Qué hubo y qué queda del zigzagueo del sistema republicano -de evidentes progresos en América- y la sustitución del mismo por 56 años de improvisación, verticalismo político, adoctrinamiento ideológico, dependencia externa, indolencia social y corrupción generalizada?

 

Hubo, por supuesto, una involución del uso de la tierra, los cultivos y las fincas agropecuarias (159,958 con una superficie de 676,390 caballerías); las industrias (33,384 fábricas) y comercios (65,872), la fuerza laboral (1,214770 obreros) y el monto de la economía en 1958 pues la reserva de oro ascendía a 373 millones, el tercero en Latinoamérica con ingreso per cápita (520) y presupuesto del Estado (400’000,000) al frente de la región.

 

Había entonces 6 millones de habitantes, 72 mil de ellos en Estados Unidos. Ahora la población es casi el doble y más de dos millones viven en el exilio. La Cuba de 1958 poseía 6 millones de cabeza de ganado vacuno y recibía 1,200 000 dólares por exportación de carne. Producía 980 millones de litros de leche y disponía de 7 plantas de leche enlatada y 55 de mantequilla y queso. La producción de arroz ascendía a 181,200 toneladas métricas y cubría el 55% del mercado nacional, seguida por los cultivos de maíz, garbanzo, viandas y frutas. Mientras tanto, el café (1’342,000 quintales) y el tabaco (91’527,245 libras en rama) superaban la cifra actual, al igual que el consumo de pollo, huevos y pescado. El trabajador agrícola era el segundo mejor pagado en América Latina.

 

Cuba tenía 161 centrales azucareros -121 de ellos propiedad de cubanos- que produjeron en 1958 5’613,332 millones de toneladas y 230’684,742 galones de melaza, solo superado por la zafra de 1969-70. La zafra del 2013 apenas alcanzó el millón de toneladas, menos que en 1905. La involución incluye a la minería, teníamos 287 minas que empleaban a 25 mil obreros, quienes facturaron 50’000,000 libras de níquel y 4’500,000 de cobalto. En la energía eléctrica la isla ocupaba el primer lugar en Latinoamérica y el 25 a nivel mundial.

 

El transporte ferroviario insular disponía de un kilómetro de vía por 8 kilómetros cuadrados, 18,059 Km en total. El primero a nivel mundial dada la extensión del país. La nación poseía 4,500 ómnibus, 45,250 camiones, 140,297 automóviles privados. Cuba tenía un carro por cada 27 habitantes, equivalente al tercero en el hemisferio, así como 6,000 Km de carreteras.

 

En comunicaciones Cuba cuantificaba en 1958, 191,500 teléfonos, uno por 27 habitantes. Tenía también 160 estaciones de radio, 400,000 televisores -uno por cada 17 personas-, 23 estaciones de televisión, 600 salas de cine, 58 periódicos al día y 126 revistas semanales; ocupando entre el primero y el tercer lugar regional en tales servicios. En turismo la capacidad hotelera ascendía a 12,067, con 6,552 habitaciones y 700,000 visitantes extranjeros al año.

 

La isla contaba con 8,900 escuelas primarias del gobierno y 1,700 privadas, 1,864 aulas de kindergarten (preescolar), 240 primarias superiores, 171 institutos, 14 escuelas de maestros, 7 de kindergarten, 168 escuelas de comercio, 22 tecnológicas, 6 academias de periodismo e igual número de Bellas Artes y de centros agrícolas provinciales. Súmesele además una de estudios forestales, 12 de Agrimensura y 15 instituciones de nivel superior, 3 de ellas privadas. La enseñanza primaria de artes y oficios era gratuita. El índice de analfabetismo oscilaba entre 19 y 21 %.

 

El sistema de salud era privado pero existían centros de emergencias, clínicas mutualistas de precios asequibles y sociedades benéficas que asumían los costos de los asociados. Había más de 6,500 médicos y 100 hospitales con una cama por cada 170 habitantes, el primero en América Latina. La mortalidad infantil era la más baja en la región, aunque entonces, como ahora, había enfermedades que laceraban a la población, principalmente en zonas rurales.

 

El mundo -y Cuba- han cambiado muchísimo desde entonces pero las estadísticas hablan de ese pasado demonizado por gobernantes irresponsables. En la primera mitad del siglo XX la sociedad cubana transitó desde su propia dinámica. No había planes quinquenales ni subsidios externos, no se penalizaba a los opositores salvo en etapas de autoritarismo. Solo hubo, por ejemplo, 14 cárceles y tres mil prisioneros en 1958. Cifra que fue superada con creces a medio millón de reos en 200 prisiones en la década del setenta.

 

Al pasado solo volvemos con el pensamiento, pero existe el futuro. Aun así, el futuro de Cuba está tan lleno incertidumbres como de malabares castristas para preservar el poder desde el absurdo.