Cubanálisis El Think-Tank

REPRODUCCIÓN DE UN ARTÍCULO SOBRE CUBA

En esta Sección se reproducen, para información de los lectores, artículos que tratan el tema cubano. La reproducción en esta Sección no significa que necesariamente compartimos los criterios del autor.

 

Cuba: la dictadura se avejentó ¿qué sigue?

 

La Razón, México

 

Toda dictadura es tragicómica, esto sobresale en algún momento de su existencia. El fondo de muerte es trágico y siempre está presente en esta forma de gobierno; pero a veces su parte de comedia se manifiesta también.

 

Reflexionaba en esto al analizar el VI Congreso del Partido Comunista de Cuba, considerando este acto como algo que pretende ser grandioso y es fallido, como todo lo cursi.

 

La demostración de fuerza, el desfile militar contemplado al estilo soviético por la solemne y avejentada cúpula del poder, no pareció proyectarse para asustar en el exterior, sino para reafirmar que muchas cosas han cambiado en el mundo y pueden cambiar en Cuba, pero no el control del poder en manos de los hermanos Castro. Se trataba así de un mensaje al interior, para abatir las ilusiones muy tempranas.

 

Si Fidel ya no pudo solo, ahora lo convierten no en el Gran Hermano sino en el Gran Fantasma. Un fantasma en vida, que da pena.

 

Y es que ningún dictador es inmortal, ninguna tiranía es eterna, ningún grupo gobernante puede sobrevivir sin algún tipo de renovación.

 

Y la cúpula gobernante en Cuba simplemente se anquilosó al paso de los años. Ahora son un grupo de generales y burócratas achacosos, quienes se miran en el espejo de su decrépito jefe a quien debieron sostener como un monigote para recibir en el Congreso los aplausos de despedida de sus fieles.

 

Pero el fantasma sigue ahí, el de un castrismo vuelto viejo. Como lo muestra ya la historia del siglo XX, el comunismo es el camino más tortuoso para llegar al capitalismo.

 

Ahora, después de despedir a 500 mil empleados, el gobierno cubano da permiso para que se vuelvan pequeños emprendedores, pequeños capitalistas, pero muy pequeños, pues sólo el Ogro filantrópico —como llamaba Octavio Paz al Estado— puede ser “grande”, como el Gran Hermano y el Gran Fantasma.

 

Nadie ni nada puede crecer en Cuba. Sin embargo, son innegables los logros educativos que han preparado a generaciones desperdiciadas. El sistema actual no puede aprovechar su mejor recurso, el humano, pero quizás se vislumbre ya una luz lejana en el túnel.

 

Mientras tanto, esta dictadura achacosa, patética, prácticamente fracasada por razones naturales, llegó ya a su límite. El sistema soviético cayó en una decadencia acelerada cuando la gerontocracia del Partido intentó actualizarse a través de Gorbachov. Finalmente el sistema se desplomó.

 

El caso chino es interesante, la misma gerontocracia de tipo soviético ahí ha logrado un equilibrio entre el grupo de Shangai y el de Pekín —post Revolución Cultural—, usufructuarios ambos del capitalismo salvaje, celebrado por Goldman Sachs, al ser impulsado “por una dictadura eficiente” según dijo su director.

 

Pero la “dictadura eficiente” china pone sus barbas a remojar frente al ejemplo de las sociedades árabes quienes de distintas maneras se sacuden del dominio de dictaduras, cuya sangre vital es el nepotismo del clan, el vínculo corrupto de una dinastía familiar gobernante.

 

Algún día, a pesar de su “eficiencia”, también el sistema chino se va a desplomar, quizás producto de la misma dinámica económica la cual no puede permanecer en el marco de la sobreexplotación, la degradación ambiental y la corrupción. Al transformarse en una economía de mayor valor agregado no puede seguir conviviendo con una tiranía corrupta y violenta como la representada actualmente por el Partido Comunista Chino. La calidad de vida incluye las libertades básicas.

 

Cuando el grupo gobernante cubano se emociona con el modelo chino —el de capitalismo más tiranía—, lo hace con un sistema condenado también a la larga. Y a los cubanos ya no les va a dar tiempo de consolidar las reformas y el experimento. En China, las reformas económicas se emprenden después de la matanza de Tiennanmen. Eso permitió avanzar manteniendo el control. Primero fue la matanza, después los cambios. Hagan los cambios, sin ese cuadro previo y las cosas se pueden descontrolar rápidamente.

 

Este fue el Congreso comunista cubano del adiós. Pero no está claro lo que sigue: ¿la misma inercia hasta la pudrición?; ¿un derrumbe estrepitoso?; ¿un milagro para volver productivo un sistema improductivo?

 

Por su parte, la postura mexicana sobre Cuba —alimentada de un pragmatismo de cara a la guerra fría—, está anquilosada también. Después de la beligerancia foxista se retornó al pasado, ya sin ninguna utilidad. La política exterior del gobierno de Calderón es extremadamente floja. En esta tercera frontera de nuestro país que es Cuba, estamos ausentes. Ni siquiera nos preparamos para hacer negocios con ellos en un futuro próximo. También algo huele a podrido y a viejo en México.