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CUBA EN LA PRENSA MUNDIAL

 

En esta Sección se reproducen, para información de los lectores, artículos que tratan el tema cubano. La reproducción en esta Sección no significa que necesariamente compartimos los criterios del autor.

 

Cuba inicia modernización con apoyo de Rusia

 

Carlos Batista, AFP

 

Cuba firmó un contrato con Rusia para fabricar cuatro generadores para la central termoeléctrica de Mariel, primer paso de un ambicioso programa de diversificación y modernización de la matriz energética, que requiere unos $10,000 millones en financiamiento externo.

 

Los cuatro generadores asegurarían la energía para la zona industrial que se levantará en torno al nuevo megapuerto de Mariel, 50 kilómetros al oeste de La Habana, como parte de un programa nacional de desarrollo eléctrico hasta el 2030. La producción restante se agregaría a la red nacional.

 

Este ambicioso programa busca aumentar la generación del país de los 18,746 gigawatts/hora actuales a 30,299 en el año 2030, reducir la alta dependencia del petróleo y abaratar los elevados costos de producción.

 

“Eso cuesta, con el dinero que tenemos, no lo podemos hacer, eso hay que hacerlo con fuentes de financiamiento externas”, dijo el vicepresidente del Consejo de Ministros, Marino Murillo, quien explicó que la isla debe conseguir créditos o inversiones para llevar adelante este plan.

 

China también podría participar en este empeño, pues el presidente chino, Xi Jinping, anticipó que durante su visita a La Habana esta semana se acelerarán “los pasos de cooperación en los sectores prioritarios” para Cuba, entre los que mencionó la construcción de infraestructura y energía.

 

El acuerdo de los cuatro generadores (cada uno de 200 megawatts), con un crédito ruso de $1,600 millones, fue suscrito en la reciente visita del presidente Vladimir Putin a Cuba, en el marco de su gira latinoamericana, con el fin de cuadruplicar la capacidad de la central Máximo Gómez de Mariel, que ahora tiene una potencia de 300 MW y aporta el 12.8% de la generación nacional.

 

El plan contempla cambiar la actual matriz energética, de un 95.7% de generación con petróleo y 4.3% de fuentes renovables, a 76% y 24% respectivamente.

 

Para ello se construirán 19 plantas “bioeléctricas” en ingenios azucareros (cada una cuesta unos $40 millones), que trabajarán con leña de marabú y el bagazo de caña de azúcar, que aportarán 755 MW, según Murillo.

 

También habrá 13 parques eólicos (633 MW), sistemas fotovoltaicos (700 MW) y pequeñas centrales hidroeléctricas (56 MW).

 

El desarrollo de las energías renovables cuesta unos $3,700 millones.

 

Pero además el sistema de generación con petróleo debe modernizarse para aumentar la producción y la eficiencia. Esto cuesta unos $6,200 millones, de los cuales $1,600 millones ya están acordados con Rusia.

 

Con un crecimiento anual de 3% en la generación, el costo por kilowatt debe caer de 21 centavos de dólar en la actualidad a 18 centavos en el 2030, según el plan.

 

Murillo explicó que los hogares cubanos consumen el 55% de la electricidad generada a precios “fuertemente subsidiados”. Dijo que una familia cubana consume en promedio 180 kw/h, por los que paga 36 pesos ($1.4), pero generar y distribuir esa cantidad de energía cuesta seis veces más.

 

El déficit de energía eléctrica en los años 90, que causó apagones de 16 horas al día, fue uno de los signos más visibles de la crisis económica que sobrevino en Cuba tras la desaparición de la Unión Soviética, en 1991.

 

Tanto de la visita de Putin como del programa eléctrico cubano se desprende que seguirá suspendido el viejo proyecto de energía nuclear que Cuba inició en los años 80 con apoyo de la Unión Soviética en Juraguá, cerca de la ciudad de Cienfuegos, centro-sur de la isla.

 

La central de Juraguá comenzó a ser construida en 1983, pero los trabajos fueron paralizados en 1993, tras la desaparición de la Unión Soviética, pues las autoridades rusas no aceptaron facilitar los $750 millones necesarios para su terminación.

 

Tras una inversión conjunta de $1,000 millones, el proyecto de la central nuclear -que desató tensiones con Washington-, fue “conservado” con un crédito de $30 millones que aportó Rusia, a la espera de mejores tiempos.

 

El tema fue tratado por Putin en su primera visita a la isla en el 2000, cuando se quejó de que Cuba “no está mostrando interés en seguir construyendo” la planta. Pero en su reciente visita, al parecer, el asunto no fue abordado.