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CUBA EN LA PRENSA MUNDIAL

 

En esta Sección se reproducen, para información de los lectores, artículos que tratan el tema cubano. La reproducción en esta Sección no significa que necesariamente compartimos los criterios del autor.

 

Cuba habla de lo bueno y lo malo de su reforma agraria

 

Fernando Ravsberg, BBC Mundo

 

La Habana.- El Ministerio de la Agricultura (Minagri) ocupa un edificio enorme cercano de la Plaza de la Revolución, centro de poder de la isla. Tiene 1.200.000 empleados en todo el país, una tercera parte son funcionarios no vinculados a la producción.

 

A pesar de semejante cifra, en entrevista con BBC Mundo, sus directivos se quejan de carecer del personal necesario para avanzar con más rapidez en la reforma agraria, esencia del proceso de transformaciones que se impulsa en el país.

 

El cambio es notorio, "el sector cooperativo y campesino sobrepasa ya el 50% en la mayoría de las producciones", dice el viceministro Ramón Frómeta, quien asegura que el porcentaje se incrementará en los próximos años con la entrega de más tierras.

 

 

El Minagri reconoce que los productores seguirán limitados en herramientas y equipos.

 

El viceministro y Pedro Olivera, encargado a nivel nacional de la entrega de las fincas, accedieron a ser entrevistados por BBC Mundo.

 

Las primeras palabras de Frómeta fueron "aquí estamos en el banquillo de los acusados". Y en cierta forma tiene razón, la mayoría de los campesinos consultados por BBC Mundo acusan al Minagri de generar constantemente normativas que se han convertido en el principal obstáculo para el desarrollo de la agricultura.

 

Ramón Frómeta

 

¿Por qué tienen esa percepción los guajiros (campesinos)?

 

Cada cual quisiera hacer lo que quiera pero no es posible, hay que regirse por las leyes y las instituciones estatales. De todas formas yo creo que nos falta mucho por hacer.

 

Entregan tierras y después impiden a los campesinos construir una vivienda. ¿Esperan que vivan en La Habana y se trasladen cada mañana a los campos?

 

Yo creo que sí hay que darles facilidades (de construcción) y debe darse la solución próximamente en nuevo decreto ley sobre la entrega de tierras. Esas son las cosas que tenemos que perfeccionar.

 

Tardaron ocho meses en darse cuenta de que los equipos que vendían a los campesinos eran caros a pesar de que solo les compraron siete por mes en todo el país. Las soluciones parecen un poco lentas.

 

En un primer momento, pensamos que se iba a tener mayor venta. Aunque se considere que es lento, nuestra decisión es hacerlo bien y sin cometer errores. Cuando cometemos un error, se frena la producción agrícola y entonces ocurre eso que usted decía que no se nos ve como parte de la solución sino como parte del problema.

 

Conozco guajiros a los que les ofrecieron en el exterior donarles tractores y ustedes les prohibieron el ingreso al país. ¿Cómo se entiende esto si faltan equipos en Cuba?

 

Hay una política de importación al país que hay que respetar. Además nosotros para importar tenemos que hacerlo de terceros países por el bloqueo. No es posible que nosotros permitamos que todo el que quiera importe, no seriamos consecuentes con la propia disciplina.

 

Los guajiros los culpan de haber organizado un sistema de distribución que pierde las cosechas en los campos o en los once traslados a que están sometidas.

 

Desde el año pasado se acordó solo contratar 22 productos para la canasta básica de los consumos sociales, el resto están liberados para que los campesinos concurran de forma directa a los mercados. El año pasado hubo mucho problema con la cosecha del tomate, errores en el sistema que no se pueden negar. Tenemos todos responsabilidad en eso.

 

Pedro Olivera

 

Por su parte Pedro Olivera, director del Centro Nacional de Control de la tierra del Minagri, explicó a BBC Mundo los avances y las dificultades que enfrentan en el proceso de entrega de tierras, iniciado en el 2008.

 

¿Cómo se ha comportado la entrega de tierras?

 

Hemos recibido 176.000 solicitudes y aprobamos 146.000. Se entregaron más de 1.131.000 hectáreas y ya está en producción el 79% de ellas. El 30% de los nuevos campesinos son jóvenes menores de 35 años.

 

Los campesinos se quejan de lo que ustedes tardan en los trámites de entrega de tierras.

 

La ley establece un tiempo máximo de 108 días y nosotros tenemos más de 2.000 expedientes que tienen atraso. Tenemos dificultad de personal especializado, con el servicio de asesoramiento, y también negligencia y morosidad.

 

¿Qué mejoras pueden esperar los guajiros?

 

Un cambio en los términos del usufructo (eliminando el límite de diez años), el tema de la vivienda, dar posibilidades de que sus familiares trabajen con ellos, todo eso va a favorecer que esas personas inviertan en la tierra.

 

Las granjas estatales esconden la tierra para que no las repartan. ¿Qué hace el Ministerio de Agricultura al respecto?

 

Ciertamente hemos tenido empresarios que han ocultado tierras, son actitudes malsanas. Nosotros arrancamos con 1.200.000 hectáreas ociosas y ya estamos en 1.800.000. Eso da la medida de que algunos no han interiorizado la importancia de lo que hacemos.

 

¿Cómo puede avanzar la agricultura si dan tierras y no venden equipos y herramientas?

 

Eso está en dependencia de las posibilidades económicas del país. Nosotros adoptamos la medida de rebajar los precios de los insumos, que por supuesto van a ser siempre insuficientes. El productor nuestro va a seguir muy limitado.

 

¿No sale más barato vender los insumos que seguir importando alimentos?

 

Por supuesto que sí pero es un crecimiento gradual. Nosotros arrancamos hace tres años y nunca imaginamos que 146.000 personas iban a estar en la tierra, superó las expectativas. Pero la carencia de insumos seguirá marcando y lastrando el proceso.

 

¿Cuál es el mayor reto que enfrentan?

 

La primera gran batalla es lograr que entreguen las tierras ociosas esas entidades (las granjas estatales) que no lo han hecho. Es necesario que estas áreas potencialmente productivas se incorporen a este proceso de distribución. Algunas tienen hasta infraestructura de riego por lo que las inversiones serían mucho menores.