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CUBA EN LA PRENSA MUNDIAL

 

En esta Sección se reproducen, para información de los lectores, artículos que tratan el tema cubano. La reproducción en esta Sección no significa que necesariamente compartimos los criterios del autor.

 

Cuba, entre China y la URSS

 

Jorge Tamames, políticaexterior, España

 

En un libro famoso pero prescindible, Daniel Yergin y Joseph Stanislaw entrevistan a un embajador británico en el Moscú post-soviético. Ojalá, explica el embajador, la Unión Soviética se hubiese desplomado en los años 60 o 70: en aquella época, el consenso político era mucho más afín a la presencia del Estado en la economía, y el país no se hubiese visto obligado a emprender una desastrosa terapia de shock, liberalizando su economía de la noche a la mañana y destruyéndola en el proceso. El resultado, concluía, hubiese sido infinitamente más llevadero para Rusia.

 

Cuba, que trata de evitar un desenlace similar al de la URSS, también se ve en la necesidad de emprender reformas en un entorno adverso. Los movimientos de Raúl Castro, al frente del gobierno hasta 2018 y del Partido Comunista de Cuba hasta 2021, son tímidos. Ni la visita de Barack Obama a finales de marzo, ni el VII Congreso del PCC, celebrado a mediados de abril, han introducido grandes cambios en la hoja de ruta del gobierno. El PCC quiere evitar un desplome caótico como el de la URSS y de momento sigue los pasos de China: abrir la economía, al tiempo que mantiene la esfera política bajo control. Pero el contexto ideológico y geográfico no acompaña. Con América Latina emprendiendo un giro conservador y Estados Unidos a tiro de piedra de la isla, el gobierno cubano dispone de un margen de maniobra limitado.

 

Aunque dificulta el contexto de las reformas cubanas, el cambio de ciclo político en la región ha sido clave para impulsar el deshielo con EE UU. Una de los principales incentivos para esta apertura fue precisamente la fragilidad política de Venezuela, puntal económico y político de Cuba, tras la muerte de Hugo Chávez. El problema para el gobierno cubano es que la tendencia conservadora se ha extendido al resto de la región. Si el Senado brasileño termina por inhabilitar a Dilma Rousseff, Cuba podría perder otro importante socio regional. En Argentina, la derecha que llega al poder no parece demasiado interesada en apoyar un proceso de reformas lento y limitado.

 

La variable principal, con todo, continúa siendo EE UU. La posición oficial de Obama, recalcada durante su visita, es que el cambio está “en manos de los cubanos” y no depende de Washington. De cara a la galería, EEUU se limita a promover una diplomacia cultural afable, en gran parte mediante el creciente influjo de turistas americanos a la isla. Obama también pretende fomentar las inversiones en la isla: su séquito en Cuba incluía a los presidentes de Google, Airbnb y Paypal, entre otros.

 

Los intentos de exportar valores estadounidenses en ocasiones adquieren un perfil político duro. En abril de 2014 se supo que USAID, la principal agencia de desarrollo estadounidense, había introducido en Cuba una red social, Zunzuneo, diseñada para generar protestas contra el gobierno. Tras la visita de Obama, el Departamento de Estado anunció la creación de un programa de becas para ONG cubanas comprometidas con la sociedad civil y la democratización en la isla. Estos gestos generan alarma en el gobierno cubano y atrincheran en su escepticismo a la vieja guardia comunista. El mejor ejemplo tal vez sea el propio Fidel Castro. Tras la visita del presidente estadounidense, el mayor de los hermanos Castro advirtió que “no necesitamos que el imperio nos regale nada”.

 

Fidel acaba de cumplir 90 años. “Pronto seré ya como todos los demás,” anunció el 19 de abril, durante el congreso del PCC. “A todos nos llegará nuestro turno, pero quedarán las ideas de los comunistas cubanos”. Tres días después, el gobierno daba un paso histórico permitiendo el retorno de expatriados a la isla por vía marítima. Concretamente, a bordo de los cruceros de Carnival. La empresa estadounidense había anunciado con retrasar su viaje inaugural de Miami a La Habana si las autoridades no cedían en este punto.