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CUBA EN LA PRENSA MUNDIAL

 

En esta Sección se reproducen, para información de los lectores, artículos que tratan el tema cubano. La reproducción en esta Sección no significa que necesariamente compartimos los criterios del autor.

 

Cuba en Toronto: Menos de 100 medallas, más de 30 deserciones

y una lección de futuro

 

Adrián Romero, CaféFuerte

 

Toronto cerró sus cortinas este domingo al término de los XVII Juegos Panamericanos, que dejan al deporte cubano ante la evidencia de un declive colosal. Ni los cautelosos pronósticos previos a la competencia pudieron imaginar que el retroceso sepultaría a Cuba en un cuarto lugar del medallero, detrás de Estados Unidos, Canadá y Brasil, una actuación comparable en la órbita continental con Cali 1971, cuando justamente comenzaba a consolidarse el movimiento deportivo nacional.

 

Cuarenta y cuatro años después de los Juegos de Cali, Cuba cae a la cuarta plaza de las medallas. Por primera vez desde la cita colombiana, nuestra representación no pasa de las 40 medallas de oro ni de las 100 medallas de cualquier metal. En total fueron 36 de oro, 27 de plata y 34 de bronce para sumar 97 preseas.

 

El colofón del desastre lo puso el hockey sobre césped la víspera de la clausura. El equipo masculino sufrió ocho bajas y tuvieron que enfrentarse a Trinidad Tobago con solo ocho jugadores, de los 11 reglamentados, sufriendo una estrepitosa derrota de 13-0. Un día antes, la selección femenina de la especialidad cayó 2-1 frente a República Dominicana tras una estampida similar, que les obligó salir al terreno con solo nueve jugadoras.

 

Con el corazón sobre el terreno

 

Según contó un miembro de la delegación cubana en Toronto a CaféFuerte, dos de las muchachas del hockey fueron disciplinadas y retenidas por ayudar a cuatro jugadores del equipo masculino a escabullirse. Cuando las conducían al aeropuerto de regreso a Cuba, las muchachas también se escaparon.

 

“Sólo teníamos a ocho jugadoras y la arquera… Tuvimos que jugar con nuestro corazón”, confesó Brizaida Ramos al finalizar el partido ante las dominicanas.

 

Ese corazón que se ha evocado y ha permitido triunfar en tantas otras ocasiones. Pero ha llovido mucho -y el mundo es otro- desde la carrera “con el corazón en la mano”  de Alberto Juantonera en los Juegos Olímpicos de Montreal 1976 y este corazón partido que palpita en la sobrevivencia y la derrota.

 

Las primeras deserciones cubanas en Toronto golpearon al equipo masculino de canotaje. Liosmel Ramos, Wilber Turro, Manuel Suárez y Orlando Sotolongo fueron la avanzada de otras fugas que incluyeron también técnicos y entrenadores. Hasta el momento no se ha reportado la “desaparición”  de ningún periodista de la delegación criolla, que ya está de regreso en la isla.

 

Algo muy serio

 

El escándalo de las deserciones ha sido de tal magnitud que los directivos de la Organización Deportiva Panamericana (ODEPA) se reunieron con los representantes de la delegación cubana para tratar el tema. El comité organizador de Toronto 2015 no ofreció información sobre las deserciones antillanas, pero es obvio que la situación no fue del agrado de los anfitriones, sobre todo porque afecta la brillantez de la competencia y deja muy mal parada la otrora “seriedad” con que los cubanos se tomaban estas confrontaciones atléticas.

 

No hay que darle muchas vueltas al asunto para concluir que este proceso de deterioro deportivo que comprende desde menos títulos, medallas y desempeños de excepcionalidad hasta la avalancha de deserciones, no es un tropezón ocasional, sino las llagas visibles del deterioro de un sistema deportivo. Un deterioro que tiene que ver con carencias de recursos económicos, pero sobre todo con la falta de participación social desde los niveles de barrio y comunidad, y con la ilusión de poder mantener el deporte de élite fuera de los rangos de remuneración financiera, entre el capricho ideológico y la perreta propagandística que prevalecieron por largos años.

 

Es cierto que desde septiembre del 2013 se abrió una política de contratación y remuneración de deportistas y entrenadores como parte de las reformas económicas emprendidas por Raúl Castro, a quien el deporte no parece importarle mucho. Pero la realidad es que este esquema de estímulos llegó demasiado tarde y resulta aún excesivamente insufiuciente como para contrarrestar las fugas de talentos y pretender un desarrollo sostenido del deporte cubano. Esta iniciativa, señores gobernantes y sesudos del INDER, hubiera sido adelantada para finales de los 80 o los 90, pero hoy es rancia y no pasa de ser un chiste para la mayoría de los deportistas de alto rendimiento. Nadie -o muy pocos- se entusiasma con ganar miles de pesos cubanos cuando tiene al alcance miles o millones de dólares.

 

Un mito que se viene abajo

 

Hoy el periodista Oscar Sánchez Serra, del periódico Granma, descubre el agua tibia en su búsqueda de causales para el desastre de Toronto. Ah, qué maravilla, pues resulta que el Granma admite que mantener el deporte de alto rendimiento requiere “cuantiosos recursos financieros, a los cuales Cuba no tiene ni ha tenido acceso”. Bueno, esto que se lo vaya a preguntar al Deportista en Jefe a Punto Cero, pues él fue el adalid de usar el deporte como un arma política, de manera que condicionó el empleo de recursos con los que no contaba el país para fabricar muchos “atletas de laboratorio”, sin que ese ascenso a las élites estuviera respaldado por una verdadera pujanza en la base.

 

Toronto ha sido un buche amargo para el deporte cubano y sus seguidores en todas las latitudes, no solo en la geografía de la isla. El doctor Antonio Eduardo Becali Garrido, presidente del INDER, no tiene un año aún en el cargo y no es el responsable de este fiasco, pero seguramente recibirá algunos jalones de oreja en las reuniones de la cúpula gubernamental. Allí estará el nonagenario presidente del Comité Olímpico Cubano, José Ramón Fernández (¿alguien tendrá la sensatez de retirarlo?), para darle a Raúl Castro las explicaciones pertinentes.

 

Es otro de los mitos que se desmorona: Cuba como potencia deportiva. La globalización en el deporte del siglo XXI nos pone ante la realidad y nos obliga a asumir otra filosofía de resistencia para capear el temporal. Para mantener nuestro deporte en los primeros planos de juegos panamericanos, olimpiadas y competencias del orbe habrá que asumir, con humildad, el lugar donde estamos, lo que somos y lo que no somos. Acaso salga de ahí una buena lección para el futuro del deporte y de todo el país.

LOS 10 PRIMEROS PAÍSES DEL MEDALLERO DE TORONTO 2015

Países

ORO

PLATA

BRONCE

EEUU

103

81

81

CANADA

78

69

70

BRASIL

41

40

60

CUBA

36

27

34

COLOMBIA

27

14

31

MEXICO

22

30

43

ARGENTINA

15

29

31

VENEZUELA

8

22

20

ECUADOR

7

9

16

GUATEMALA

6

1

3