Cubanálisis   El Think-Tank

CUBA EN LA PRENSA MUNDIAL

 

En esta Sección se reproducen, para información de los lectores, artículos que tratan el tema cubano. La reproducción en esta Sección no significa que necesariamente compartimos los criterios del autor.

 

Cuba confesada

 

Manuel Fermín, Listín Diario

 

Prohibido prohibir. Con esta corta expresión podríamos definir con rotundidad el fracaso del castrimo-castrense y su “Revolución”. El prohibicionismo ha sido la esencia para supuestamente acabar con los vicios que consumían la sociedad cubana hasta 1959. La franca realidad confesada por el general Raúl Castro es que Cuba y su régimen dinástico están penetrados hasta los huesos por la corrupción a todos los niveles; no pecaríamos de exagerados si le llamamos: “Robolución cubana”.

 

Años de expresar nuestras críticas sobre esta ocultada verdad, sin embargo, todo ha sido negado y atribuido al “bloqueo”, que sí es un embargo porque los bienes de norteamericanos fueron expropiados y no pagados por el Estado cubano. Aún así Estados Unidos facilita y flexibiliza las visitas a la isla y el envío de dinero a sus residentes, a pesar del embargo. Esta política varía de acuerdo a quién ejerce la presidencia de Estados Unidos. Pero bien, el tema es que el régimen derivado en dinastía la verdad es que lo ha prohibido todo en materia de “vicios capitalistas”, y que hizo imagen mundial de su “lucha” contra la corrupción, quedando evidenciado con la confesión de lo que podríamos llamar venta de “títulos falsos” de la dictadura.

 

El castrismo-castrense utilizó la demagogia para hacerle creer a sus entusiastas seguidores que Cuba era una sociedad y una cultura totalmente diferente. Se vendió como un modelo de virtudes, pero hoy se sustenta en las lacras que decía combatir. Es una verdadera mascarada. Han enmascarado durante cincuenta y cinco años los números rojos: irrespeto a los derechos, presos de conciencia; su falso más falso que Judas sistema de distribución de bienes; hambre y desempleo; atraso tecnológico, es decir, una sociedad secuestrada.

 

En el manejo económico y de la hacienda cubana, han alterado de forma consciente sus cuentas, en un fraude a gran escala. Toda la cúpula del régimen tiene fundadas pruebas de corrupción en una maraña de empresas gubernamentales que importan y exportan mercancías; por la obtención de financiamiento; transacciones sin documentar las operaciones reales de compras, estructuras societarias para generar créditos bancarios y resultados ficticios, tráfico ilegal de mercancía y herramientas militares y biotecnológicas, obras de arte, en fin Cuba está técnicamente quebrada. Por tanto, no encuentro justificada la sorpresa. Solo la rigidez en el manejo de la información ha permitido la tardanza en reconocer el nivel de descomposición que existe actualmente en el castrimo-castrense. Nunca estos males han sido objeto de un debate amplio en la infortunada gestión castrista. Así que no podría ser más sombrío para el régimen esta admisión tardía del mal que terminará más temprano que tarde con esta pesadilla pues supone más que una autocrítica una franca vía hacia su autodestrucción.

 

Se ha terminado el entusiasmo; se acelera el proceso progresivo de decadencia y su descrédito. Parece que realmente comienza a desmontarse el edificio construido tan alejado del que se propuso edificar en beneficio de todos y no de una selecta camarilla obsesionada con el poder. Lo doloroso será haber esperado tanto tiempo para tener que regresar al mismo lugar. La destrucción de riqueza es tal, que la producción de azúcar del país alcanza los mismos niveles de cuando España controlaba la isla, y todavía más: Cuba importa el 85% de los alimentos precisamente del país que le ha impuesto el asfixiante e imperialista “bloqueo de quienes son sus verdaderos verdugos”, lo que constituye una total deslealtad ideológica de lo pomposamente llamado “Revolución Cubana”. Que es una deslealtad no ya solo de su régimen sino, sobre todo, a los ciudadanos del mundo que creyeron sus tentadoras soluciones imposibles”.