Cubanálisis El Think-Tank

REPRODUCCIÓN DE UN ARTÍCULO SOBRE CUBA

En esta Sección se reproducen, para información de los lectores, artículos que tratan el tema cubano. La reproducción en esta Sección no significa que necesariamente compartimos los criterios del autor.

 

Cuba agota las coartadas

 

Inocencio Arias, El Mundo

 

Fidel Castro entró en La Habana en Enero de 1959 derrocando al corrupto Batista.  Es decir hace 52 años y cinco meses. El régimen generalizó la sanidad y la educación, aunque no olvidemos que Cuba era ya uno de los países más alfabetizados de Iberoamérica, pero pasados 52 años o lo que es igual, dos generaciones después, los cubanos siguen sometidos al racionamiento, no tienen acceso a bienes elementales que existen a precio módico en cualquier lugar de España, si pretenden emigrar porque quieren dejar el paraíso castrista han de forcejear dilatadamente con la burocracia durante cuatro o cinco años viéndose obligados con frecuencia a abandonar su empleo durante ese tiempo, la disidencia política es fustigada cuando no encarcelada... Hace unos meses, Fidel Castro, al que la enfermedad ha retirado, admitía al periodista estadounidense Jeffrey Goldberg: “El modelo cubano ya no nos funciona”.

 

Durante estas cinco décadas, los propagandistas del régimen cubano han proclamado con notable éxito que la razón básica de sus penurias era el bloqueo del imperialismo de Estados Unidos. El razonamiento era de una estupidez supina pero ha funcionado mejor que la economía cubana. Para la progresía europea y mundial, y ciertamente la española por la debilidad histórica y emocional que sentimos por Cuba, era atractivo solidarizarse con David frente a Goliat sobre todo si Goliat era el irritante y detestado Estados Unidos.

 

En la realidad lo del bloqueo era un camelo en el que sólo un niño o un bobo ideologizado podía creer. Causa pasmo comprobar como un progre español que fuese a Cuba a hacer turismo, en Iberia, sin problemas, sin tener que entrar clandestinamente de noche en un bote sorteando sigilosamente barcos de guerra estadounidenses, que de vuelta a España consumiera azúcar o habanos que nos vende Cuba... pudiera repetir quejumbrosamente que el atraso en que estaba sumida aquella nación era debido al bloqueo que le imponían los americanos. El buen hombre, o la buena mujer, no se detenía a pensar que si hubiese tal bloqueo él no habría podido ir y venir a Cuba ni comprar productos cubanos porque los malditos yanquis no permitirían que nadie saliera ni entrara de la isla. Ni turistas españoles, canadienses o italianos, ni líneas aéreas extranjeras que llevan hoy a Cuba unos 2 millones largos de turistas, ni mercancías soviéticas (la teta que alivió durante treinta años  la penosa economía cubana) ni ahora el petróleo que el hermano Chávez les da a buen precio o a cambio de servicios médicos.

 

En suma, el bloqueo nunca existió. (Sólo tres semanas en la época de Kennedy). Esto no debería utilizarse ya, ni siquiera por un memo, para explicar las penurias cubanas. Lo que sí hay y ha habido es un “embargo” cada vez más relajado a cargo de Estados Unidos, en otras palabras, Washington ha venido prohibiendo a sus ciudadanos viajar o comerciar con Cuba. “Ah, cabrones”, dirá un progre antiamericano, “esa es la clave, así los tienen asfixiados económicamente”. Bueno, tampoco es muy creíble. La medida ha tenido que plantear problemas a Cuba pero en el embargo de un país, su lugar como suministrador y cliente ha podido ser ocupado, y lo ha sido, Canadá, España, Rusia, China, Argentina etc... vienen, a pesar de que los cubanos están crónicamente “tiesos” por su sistema, haciendo negocios con Cuba.

 

Pero además, pásmate, Pereira, el embargo es cada vez menos embargo. Ya en la época de Bush, sí de Bush, el malo, el imperialista, Estados Unidos era el mayor proveedor de productos alimenticios de Cuba (una forma extraña de practicar un embargo asfixiante) y el pasado año unos 324.000 estadounidenses visitaron Cuba. Llegados en vuelos directos desde Estados Unidos. La cifra no es baladí si pensamos que a España, donde no hay el menor embargo y en donde tenemos un Presidente que cree ser hermano espiritual de Obama, vinieron un poco más de 900.000. Tenemos otro dato, los cubanos que residen en Estados Unidos mandan a sus familiares en la isla unos 1.000 millones de dólares al año. Según ciertos cálculos algo más de un tercio de los ingresos en divisas del Estado cubano. Que los cubanos escapados o emigrados al execrable Imperio yanqui sostengan una parte no despreciable de la economía castrista no deja de ser una cómica o cruel ironía.         

 

Resumiendo, de bloqueo nada de nada. De embargo, hoy por hoy, remedando a Cervantes, “póngolo en duda”. Estamos simplemente ante un sistema político económico que no funciona. Transcurridos 52 años. El pasado diciembre Raúl Castro admitía que estaban al borde del abismo, o se rectificaba o se hundían. El problema es si los corsés ideológicos del régimen permitirán hacer esa rectificación, que Jose Ramón Machado, un comunista de la vieja guardia, de ochenta años, haya sido elegido segundo del régimen no es muy alentador. Que, a los 52 años de existencia, el sistema liberalice las profesiones de barbero, payaso, remendador... parece, desde fuera, un chiste.

 

Las coartadas se acaban. Cuando mueran los Castro no quedará ninguna.