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CUBA EN LA PRENSA MUNDIAL

 

En esta Sección se reproducen, para información de los lectores, artículos que tratan el tema cubano. La reproducción en esta Sección no significa que necesariamente compartimos los criterios del autor.

 

Cuba afronta un maquillaje reformista

desde que la enfermedad apartó a Fidel

 

La isla homenajeará hoy al líder de la revolución, que observa desde un segundo plano unas reformas que, aunque lentas e insuficientes, corrigen el modelo que él puso en pie

 

Víctor Ruiz de Almirón, Madrid, ABC

 

Por mucho que se empeñen las redes sociales, Fidel Castro sigue vivo. El ex mandatario cubano cumple hoy 88 años apartado de la dirección política del país, que afronta un proceso reformista combinando alguna medida de calado con otras que se muestran como un mero maquillaje de las estructuras económicas e institucionales de la isla. Reformas que, en cualquier caso, siguen hurtando al pueblo cubano la capacidad de elegir a sus líderes. Reformas que siguen obviando la democracia.

 

Una de las últimas apariciones de Fidel Castro tuvo lugar el pasado 12 de julio en la visita oficial a la isla del presidente ruso, Vladimir Putin. En plena escalada de tensión de Rusia con la comunidad internacional, Cuba recibió a Putin con todos los honores. Pese a las reformas emprendidas por Raúl Castro, el país sigue interesado en marcar un perfil muy determinado en el ámbito internacional. Pese a que, recientemente, el 10 de diciembre de 2013, tuvo lugar el histórico encuentro entre Raúl Castro y el presidente de Estados Unidos, Barack Obama. Dos presidentes de esos países no se encontraban desde que Bill Clinton y Fidel Castro lo hicieran en el año 2000.

 

Aunque las reformas son insuficientes, éstas se han precipitado desde que Fidel Castro abandonase el poder en el verano de 2006. Su hermano Raúl le sustituyó entonces y asumió formalmente como presidente en febrero de 2008 y como primer secretario del Partido Comunista en abril de 2011. Fue en ese último momento cuando se plantearon seriamente unas medidas que pretenden «actualizar» el modelo socialista, nunca acabar con él.

 

Pero que las medidas no terminan de funcionar, y que no responden a los anhelos de democracia y prosperidad de muchos ciudadanos lo demuestran los datos de emigración del ejercicio 2012. 46.662 personas abandonaron el país, el dato más elevado desde 1994, año que se produjo la crisis de los balseros y la segunda más elevada desde el éxodo de 1980, cuando más de 125.000 cubanos abandonaron la isla a través del puerto del Mariel.

 

Tampoco existe en la Cuba post Fidel ninguna libertad de prensa. El diario oficial es el Granma, y los corresponsales extranjeros han sufrido las estreches en materia de libertad informativa. Uno de los últimos casos que lo acreeditan fue el del periodista español Mauricio Vicent, corresponsal en Cuba durante veinte años del diario español El País, a quien le fue retirada su acreditación en 2011 para publicar informaciones desde Cuba. Después de 20 años realizando su trabajo en la isla no se le renovó la credencial, imprescindible para trabajar en el país, por ofrecer una visión «parcial y negativa» de la realidad social y política del país.

 

Las reformas de Raúl Castro

 

En cualquier caso, desde que Raúl Castro asumió el mando político del país sí se han anunciado algunas reformas que pretenden modificar la realidad social y económica del país. La primera y más relevante es una reforma migratoria que suprimían una multitud de trámites burocráticos que se imponían a los cubanos para poder viajar. También se limitó a dos periodos consecutivos de cinco años el límite para mandatos políticos y estatales, muy en la línea de lo determinado por el Partido Comunista Chino. Y es que en la renovación de las anquilosadas estructuras soviéticas, el modelo que parecen elegir en la isla es el del país asiático, no contemplando por tanto la democracia y la pluralidad política.

 

Aunque desde el Gobierno han reconocido la intención de que las estructuras estatales sigan contribuyendo de manera considerable al PIB del país. Pero se trató de llevar a cabo un reordenamiento tras la ampliación del trabajo privado a 178 actividades, en un intento por fomentar el empleo autónomo. Estos empleos pretenden fomentarse con una nueva política crediticia, que sirve también para el proyecto de rehabilitación de viviendas.

 

Esta medida de fomento de actividades privadas se complementa con la reducción de las plantillas «infladas e innecesarias» que pretende reducir hasta 2015 medio millón de empleos. Una reforma que por el hecho de necesitarse, hace evidente lo que durante en tiempos de Fidel Castro fue el sobredimensionamiento del funcionariado cubano. Y, aunque con ciertas reestricciones, también se levantó el veto para la compraventa de automóviles y viviendas.

 

Una de las cosas que lastran tradicionalmente la economía cubana son las costosas importaciones de alimentos. Por ello, en julio de 2008 Raúl Castro aprobó la entrega en usufructo de tierras ociosas para dinamizar la agricultura, aunque también posteriormente se permitió la construcción de viviendas en esos terrenos. El primer periodo de ese proyecto trasladó 1,5 millones de hectáreas de tierras estatales desaprovechadas a manos de algo más de 150.000 nuevos agricultores.

 

Otra de las reformas de más incidencia fue que se permitiese a los cubanos comprar teléfonos móviles, hasta 2008 solo permitido a empresas, funcionarios y residentes extranjeros, además de levantar el veto sobre la adquisición de ordenadores, electrodomésticos o la posibilidad de alojarse en los hoteles para turistas.

 

Como reconoció Marino Murillo, que recibió el encargo de dirigir desde la vicepresidencia la nueva planificación económica, a las agencias Reuters y AP, la primera fase de las reformas consistía en «eliminar prohibiciones en la sociedad». Y es al adalid de esa prohibiciones en la sociedad, el hombre que edificó una economía que su hermano trata de corregir, a quien Cuba rinde hoy homenaje. Conciertos y exposiciones para loar a un líder que sobrevive a amigos y enemigos con una longevidad que pocos esperaban cuando una enfermedad intestinal le obligó a pasar a un segundo plano. Desde esa posición contemplará como Cuba aplaude, mientras parchea un sistema obsoleto. La democracia sigue esperando.