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CUBA EN LA PRENSA MUNDIAL

 

En esta Sección se reproducen, para información de los lectores, artículos que tratan el tema cubano. La reproducción en esta Sección no significa que necesariamente compartimos los criterios del autor.

 

¿Concesiones a Raúl Castro a cambio de qué?

 

Es una pena que Obama y su equipo de negociadores solo hayan recibido de sus interlocutores sonrisas al estilo de la Gioconda y cubos de agua fría

 

Jorge Olivera Castillo, Cubanet

 

LA HABANA, Cuba. – El ex Secretario de Estado adjunto para los Derechos Humanos de Estados Unidos, Elliot Abrams piensa que debe haber una rectificación en la política de Obama hacia Cuba.

 

Es tal la falta de reciprocidad de La Habana con los gestos de la administración demócrata, que resulta cada vez más difícil defender una postura que en principio serviría para una mejora, tan siquiera parcial, en el respecto a las libertades fundamentales. Las respuestas de Raúl Castro siguen limitadas a los guiños aperturistas en la economía y al uso del garrote sin camuflajes contra sus adversarios ideológicos internos.

 

A casi seis meses del anuncio sobre el acercamiento, los inquilinos del Palacio de la Revolución siguen apostados en sus trincheras. Su lenguaje es el de la guerra, aunque hayan aprendido a adornarlo convenientemente con los atrezos de la reconciliación y otros elementos de artificio.

 

Del Norte solo quieren la arena y cemento para sellar los agujeros de la economía. Nada de pactos que obliguen al reemplazo de la palabra súbditos por la de ciudadanos ni otras concesiones que indiquen el nacimiento de una democracia en la Isla.

 

En esa mezcla de artimañas y consentimientos que sirven como estribos para sostener el peso de las dudas sobre la utilidad de estos contactos como estímulo a un proceso reformista que rebase los ámbitos de la economía, la dictadura se apropia de nuevas ventajas.

 

La salida de la lista de países patrocinadores del terrorismo que elabora el Departamento de Estado, subraya la desproporción entre el toma y daca que caracteriza a los procesos negociadores.

 

¿Tiene sentido continuar con las dádivas?, ¿Por qué continuar validando a una élite de poder que insiste en criminalizar el disenso? ¿Se les premiará con la devolución de la Base Naval de Guantánamo, el cierre de Radio Martí y el retiro del apoyo a los cubanos que el gobierno encarcela y golpea por exigir que se legitime el ejercicio de los derechos humanos y se acabe el unipartidismo?

 

La estrategia, que por cierto se cocinaba a fuego lento desde mucho antes del arribo al poder del primer presidente afronorteamericano, necesita de modificaciones. Si bien las políticas de cambio de régimen, resultaron fallidas en el intento de acabar con la casi sexagenaria autocracia, la estrategia actual mantiene intacto el muro de la suspicacia en relación a su ayuda para el avance de la agenda prodemocrática.

 

Aunque abogar por el retorno al aislamiento es una pretensión absurda, considero razonable hacerse eco de los puntos de vista del Sr. Abrams, publicados en la revista Newsweek. Él cree que Obama debe reclamar equivalencias en los gestos. Romper el silencio ante la represión que practican los agentes de la policía política y sus ayudantes, incluso durante las rondas de conversaciones que han tenido a La Habana como sede.

 

Tengamos fe que en la Casa Blanca no se han agotado las reservas de voluntad en encontrar fórmulas para domesticar la ira del general-presidente y convencerlo de un giro hacia transformaciones más abarcadoras.

 

Está visto y comprobado que las concesiones unilaterales engordan su intransigencia.

 

Es una pena que Obama y su equipo de negociadores solo hayan recibido de sus interlocutores sonrisas al estilo de la Gioconda y cubos de agua fría, mientras el garrote sigue siendo el instrumento por excelencia para darle forma al consenso interno. Lástima que la costumbre, o vaya usted a saber qué motivos, provoquen el desinterés de buena parte del mundo por esa banda sonora.