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CUBA EN LA PRENSA MUNDIAL

 

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Con el Puerto de Mariel, Cuba revaloriza su posición geográfica

 

Es la única gran obra de la revolución y quedará como legado de Raúl Castro

 

Miriam Leiva

 

LA HABANA, Cuba, enero, www.cubanet.org -La posición del Puerto de Mariel ha revalorizado la importancia geográfica de Cuba, perdida con el fin de la Guerra Fría.  Militares que durante 46 años fueron el soporte del gobierno, cuando empezaron a dirigir todo a mediados de 2006 encontraron un país descapitalizado, productiva y humanamente.

 

El general Raúl Castro ha movido las tropas hacia fines económicos para afrontar el desastre que no logra remontar, a pesar de sus reformas con camisas de fuerza, que no estimulan a trabajar duro y ejercitar la creatividad para suplir las importaciones y aumentar las exportaciones. Como -en sus viajes por los países amigos- no logró la inyección financiera para las imprescindibles inversiones y el remplazo por la eventual disminución o pérdida de los petrodólares de Venezuela, parece haber tomado las ventajas de los cambios en el siglo XXI, para preservar la revolución cincuentenaria, con la “unidad en la diversidad” de CELAC, más allá de la militante ALBA.

 

El tránsito de los altos oficiales de las Fuerzas Armadas a crear empresas civiles en novedosos sectores comenzó a fines de la década de 1980 y, sobre todo, con la debacle del “Período Especial en Tiempos de Paz” por perder las subvenciones de la Unión Soviética y otros países del socialismo real.  En los tempranos 90, Fidel Castro autorizó la empresa Gaviota para el turismo, las TRD o tiendas de recuperación de divisas, y Raúl Castro procuró la aplicación del sistema empresarial exitoso en las FAR, pero al pasar al sector civil sin las condiciones de control organizativo militar no dio iguales resultados.  De ahí surgió buena parte de los empresarios actuales.

 

El Puerto de Mariel es la única gran obra construida por la revolución y quedará como legado de Raúl Castro. Las empresas del Ministerio de las Fuerzas Armadas parecen haber cumplido el cronograma y la ejecución con calidad de la terminal de contenedores, inaugurada por el presidente y su homóloga brasileña Dilma Rousseff el 27 de enero último. Al concluir todos los objetos de obra, quizás se unan a las siete maravillas de la ingeniería cubana, como el Acueducto de Albear, del siglo XIX, todavía en uso. Asimismo, la Zona Especial de Desarrollo impulsaría la economía nacional. Duro contraste con el legado de destrucción, por todo el país, acuciosamente labrado los decenios anteriores.

 

Indudablemente, el presidente Jose Inacio Lula da Silva y su sucesora, la Sra. Rousseff, calcularon bien el posicionamiento en Cuba asfixiada económicamente. Los brasileños llegaron primero y a lo grande para “ayudar a enfrentar al vecino del Norte”, al abrirse el comercio y el turismo estadounidenses. Sus empresas se adelantaron a las yanquis competitivas y con la mejor tecnología del mundo.  Por supuesto, también entró en los cálculos la prioridad actual: las embarcaciones Súper Post-Panamax, por la ampliación del Canal de Panamá.  En los reportajes de la prensa cubana se apreció que los máximos jefes de las obras son ejecutivos de Odebrecht -principal empresa brasileña en el proyecto-, y Raúl Castro precisó que la administración de la terminal de contenedores estará a cargo de uno de los mayores operadores portuarios del mundo. Lamentable garantía de que los inexpertos cubanos no perjudicaran el adecuado funcionamiento.

 

Como preámbulo a la inauguración se divulgó las ventajas de inversión extranjera en la Zona Especial de Desarrollo Mariel. Empresarios rusos, chino, alemanes, británicos, franceses, italianos y por supuesto brasileños se mencionan como interesados. El acercamiento del presidente mexicano pudiera seguir el mismo derrotero. Sin embargo, los inversionistas requieren garantías, que la vieja ley no ofrece. De ahí que se haya prometido una nueva versión.

 

Como el aislamiento solo beneficia a quien desee esconder sus problemas y arbitrariedades, muy cultivado estilo en Cuba por decenios, la presencia de más países de la Unión Europea y Estados Unidos podría ser provechosa para la competencia de las mejores oportunidades económicas, tecnologías más avanzadas, capacitación, fuente de empleos, y menor dependencia.