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CUBA EN LA PRENSA MUNDIAL

 

En esta Sección se reproducen, para información de los lectores, artículos que tratan el tema cubano. La reproducción en esta Sección no significa que necesariamente compartimos los criterios del autor.

 

CELAC: el fin justifica los medios

 

Miriam Leiva, en El Nuevo Herald

 

La II Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, realizada en La Habana los días 28 y 29 de enero con la presencia de 31 de los 33 jefes de estado o gobierno, culminó el proceso de incorporación del gobierno de Cuba a la región, para lo que se creó una organización a su medida, y se le entregó el liderato como miembro de la troika por tres años y la presidencia pro tempore durante 2013.

 

Los dirigentes cubanos habían disfrutado el levantamiento de su exclusión desde 1962 en la Organización de Estados Americanos durante la V Conferencia de las Américas, efectuada en 2009, en Puerto España, Trinidad y Tobago, con la anuencia del presidente Barack Obama y el primer ministro canadiense Stephen Harper. Se abría la posibilidad de solicitar el inicio del proceso de admisión en la OEA. Pero las imprecaciones contra la organización continuaron con la afirmación de que Cuba nunca se incorporará.

 

CELAC es la culminación de un largo proceso de integración regional. Por un lado se intentaba crear un organismo regional con la exclusión de Estados Unidos y Canadá, y eliminar la OEA, auspiciado por Cuba, Venezuela, Nicaragua, Bolivia y Ecuador con su Alternativa de la Alianza Bolivariana para las Américas (ALBA). De otro lado estaba el Brasil de Luiz Inacio Lula da Silva, heredero de la antigua aspiración a dominar los derroteros latinoamericanos. México con su gran peso económico no podía quedar a la zaga. Otros tiraban hacia ambos lados. También aconsejaban el entendimiento los viejos conflictos entre los países, la narcoguerrilla de las FARC que trasciende las fronteras colombianas, y la siempre latente posibilidad de interferencia desde Cuba. El ascenso de presidentes con una visión de largo alcance propició el acomodo con Hugo Chávez y el reconocimiento político-diplomático a los dirigentes cubanos.

 

Asimismo el enroque de mandatarios en Cuba brindó la posibilidad de aducir un nuevo escenario. Los limitados cambios económicos han servido para solapar los intereses por posicionarse en la herrumbrosa “llave” del Golfo de México. Además el gobierno cubano está urgido de inversiones en todas las esferas, donde Brasil tiene primicia y México se avalancha, como evidenció el presidente Enrique Peña Nieto durante su asistencia a la II Cumbre de CELAC y el día de visita oficial.

 

Tantos intereses justifican la reiteración en la Declaración de la II Cumbre de CELAC sobre el propósito de fortalecer nuestras democracias, todos los derechos humanos para todos y el Estado de Derecho, sabiendo que en la isla no se cumplen. El gobierno cubano consiguió su legitimación en el párrafo 1 con el reconocimiento al derecho soberano de cada uno de nuestros pueblos para acoger su forma de organización política y económica, como si realizara elecciones democráticas. El valor del emprendimiento y de las PYMES, la valiosa contribución del sector privado, de la sociedad civil y de los movimiento sociales, en Cuba se plasma en los atados cuentapropistas, la perseguida libertad de opinión y la Marcha de las Antorchas como todos los 28 de enero, presentada cual alternativa a la Cumbre Paralela que representantes del gobierno cubano utilizan para su propaganda en otros países.

 

En cuanto a la Proclama de América Latina y el Caribe como Zona de Paz, no se trata de una propuesta novedosa de la presidencia pro tempore, como se ha divulgado en Cuba. El Tratado de Tlatelolcolo para la Prohibición de las Armas Nucleares en América Latina y el Caribe, como “contribución a la paz y la seguridad regional e internacional”, data de 1965, en vigor desde 1967. Se consideró una respuesta a la crisis de octubre de 1962, cuando en Cuba se instalaron cohetes nucleares soviéticos. El gobierno cubano fue el último en firmarlo en 1995, cuando no podría terminar la construcción de la central electronuclear de Juraguá en Cienfuegos, y lo ratificó en 2002. Con posterioridad las agrupaciones regionales abogaron por la paz. La Proclama reafirma el compromiso de los pueblos a fomentar las relaciones de amistad y cooperación entre sí y con otras naciones “independientemente de las diferencias existentes entre sus sistemas políticos, económicos y sociales o sus niveles de desarrollo”, así como reitera el compromiso de “respetar plenamente el derecho inalienable de todo Estado a elegir su sistema político, económico, social y cultural, como condición esencial para asegurar la convivencia pacífica entre las naciones”.

 

Si bien el aislamiento es contraproducente, el gobierno cubano pareció sentirse impune por el respaldo incondicional de jefes de estado y gobierno, y la cordialidad del Secretario General de la ONU durante la realización de la II Cumbre de CELAC, cuando prohibió las pequeñas reuniones pacíficas e impidió salir de sus domicilios o encarceló a miembros de la sociedad civil. Ojalá que la CELAC logre la recomposición gradual del desastre económico, así como contribuir a la libre participación ciudadana y la democracia en Cuba.